Opinión y Análisis · 30 de octubre de 2026
He visto tu película y me ha conmovido profundamente.
También me ha indignado, hasta sentir dolor en el cuerpo. Cuando tu madre dice: “La presidenta está muy ocupada, ¿cómo es posible que tenga tiempo para escucharnos?”, me pregunto hasta qué punto el poder llega a corromper el alma de aquellas jóvenes idealistas que lucharon por la democracia en nuestro país. Hoy sus oídos se han ensordecido y su mirada se ha vuelto miope, instaladas solo en la idea de preservar un poder corrupto desde donde es imposible escuchar el grito desgarrado de tu madre, que solo pide justicia más de diez años después de tu asesinato, y el clamor de tantas otras familias que solo reclaman ver una vez más a sus tesoros desaparecidos.
Quisiera desgarrar las puertas de Palacio y abrir un surco para que quienes hoy tienen el poder puedan escuchar a tu mamá y a los colectivos de familias buscadoras. Escuchar con atención, detener sus agendas, agarrar un pico, una pala y unos zapatos viejos, y salir a buscar justicia para ti y para las miles de Fátimas de quienes, por increíble que parezca, no tenemos ni puta idea de dónde pueden estar.
He visto en tu película la hermosa luz de las montañas de México. He visto esa otra luz que entra por la ventana de tu casa, en aquel espacio donde alguna vez fuiste feliz y desde donde toda tu familia tuvo que migrar al norte de un país convertido en camposanto.
Quisiera tender un manto protector, como el de la Virgen de Guadalupe, lleno de estrellas, para que nadie vuelva a amenazar a tus padres ni a las familias que piden justicia o buscan a los suyos. Que las balas que intentaron apagar esa necesidad de justicia se estrellen contra ese manto, y que podamos caminar hacia una paz verdadera: seguir buscándonos como país, hasta encontrarlos y encontrarnos todos.
He visto el cariño con el que las manos de tu madre colocan tu foto en un altar de Día de Muertos, y a tu sobrina Tamara encender una vela pequeña frente a tu imagen.
Escucho tu poema favorito mientras unas manos recorren la estrella que tu hermanito Daniel dibujó para ti: “Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar”.
Escucho la voz de tu madre, una voz que es llanto contenido, amargo, con el peso de la ausencia de tus abrazos, de no poder prepararte de comer nunca más. La escucho gritar en medio del Zócalo, en un mitin construido para alabar a una figura vacía investida de presidenta de México.
Sus palabras, las de Lorena, tu mamá, se han convertido en salmos: cada una es un lamento a un Dios que nos ha abandonado al ver ultrajadas a sus niñas. ¿en qué nos hemos convertido? La escucho decir: “A lo mejor piensan que estoy enferma y no quieren contagiarse”. Y pienso que el enfermo es el país, “vivimos en una epidemia en la que matan a más de diez mujeres al día”, y nadie quiere acercarse al dolor de quienes las lloran.
He escuchado tu linda voz cantando “Paloma brava” y te pienso como un nuevo Cristo, un nuevo cordero al que hemos sacrificado. Las 44 heridas que recibiste quebraron todo tu cuerpo. Te crucificamos, y ahora has resucitado en la luz del cine para que todos conozcamos tu mirada y podamos, algún día, redimirnos, para que nunca más nadie sufra lo que tú padeciste.
Querida Fátima, he conocido una porción de tu vida, de tus doce años y ocho meses de vida. Sé ahora que eres una niña, que tu familia te ama, que tienes una sonrisa hermosa, y que tu mirada y la luz que proyecta tu película nos invitan a recordarte, a luchar con fe y esperanza para que esa luz alumbre el rostro de los miles de mujeres asesinadas en este país, un país que prefiere hablar de la disminución de los homicidios dolosos antes que decirnos quién eres, qué te gustaba comer, cuál era tu película favorita, a quién amabas, cuáles eran tus sueños y tus esperanzas.
Seguiremos aquí. Hasta que se haga justicia. Hasta encontrarles.♦
*Querida Fátima (México, 2026) es un cántico fílmico dirigido colectivamente por la Colectiva Varinia, integrada por los propios padres de Fátima, Lorena Gutiérrez y Jesús “Don Chucho” Quintana, junto con Rodrigo Reyes, Su Kim y Dawn Valadez. La película se presentó a inicios de este año en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara y desde entonces ha recorrido un circuito de festivales. Se proyectará el 31 de octubre, a las 12:00 horas, en la Cineteca Nacional de las Artes en Ciudad de México. Que nadie se quede sin conocer su mirada.