Québec: se puede ser feminista independientemente del sexo

blogeditor · 6 de octubre de 2014

Québec: se puede ser feminista independientemente del sexo

Acabo de estar hace un par de semanas en Montréal y Québec, invitada por el gobierno de la Provincia de Québec, y vengo, francamente, fascinada. La complejidad cultural, la belleza de las ciudades, la riqueza histórica y el espíritu francófono en América del Norte hacen de este lugar algo único.

Quiero compartir algunas reflexiones que he traído dando vueltas en mi cabeza los últimos días relacionados con los encuentros que tuve y conversaciones fantásticas que resultaron muy ilustrativas y aleccionadoras sobre el significado de la igualdad de género en la toma de decisiones y en la cultura.

Tuve la sensación de que lo que en otros rincones del planeta se ve como “la teoría de la igualdad y la equidad de género”. los y las quebequenses lo viven ya –y no sin complicaciones- como una realidad. Falta un camino por recorrer aún, no me queda duda, pero el trayecto que llevan andado vale la pena conocerlo.

La primera gran lección la tuve en mi primera reunión de trabajo con la Dra. Marie-Andrée Roy, en la UQAM (Universidad de Québec en Montréal). La idea era que ella me diera una visión general de la historia de Québec y a lo largo de la sesión que tuvimos, en todo momento se habló del papel de las mujeres en el proceso histórico de la Provincia: qué hicieron, cómo participaron, de qué manera el Código Napoleónico afectó sus derechos, qué rol desempeñaron a lo largo de los momentos clave de su consolidación, etcétera.

Esto no tendría que resultar sorprendente, si no fuese porque cuando pienso en la historia que aprendí desde niña sobre México y sobre el mundo, jamás se hizo referencia de manera específica a la situación de las mujeres en ella. La única mujer de la que escuché hablar, además de Eva (la culpable de que Adán probase la manzana y nunca se le criticó a él por tener tan poca voluntad…. pero ése es otro tema) y la Virgen de Guadalupe, fue de Doña Josefa Ortiz de Domínguez. Con los años se rescató en los documentos oficiales a Leona Vicario y en algún momento y gracias a una profesora universitaria, supe de Carmelita Romero de Rubio, pero de ahí en fuera, las mujeres no han formado parte de la narrativa histórica oficial mexicana. En los últimos años se ha puesto mayor énfasis en ello, pero sigue siendo eso, “un énfasis” políticamente correcto, pero no una expresión clara de “lo mexicano” incluir a “las mexicanas”.

Tuve encuentros diversos con funcionarias y funcionarios del gobierno, con legisladores y legisladoras, con mujeres vinculadas al mundo del arte, de la innovación, “les social media” y la tecnología, con académicos y académicas expertos en temas internacionales, en México, en política internacional, con empresarias y empresarios.

Cineastas canadienses en acción.
La reunión con las cineastas

El común denominador de absolutamente TODAS las reuniones fue uno: siempre participaron hombres y mujeres en ellas. En algunas habían más hombres, en otras puras mujeres, pero jamás estuve en reunión alguna en la que la voz femenina no estuviera representada o tuviera algo que decir. En algunos casos, inclusive, eran los mismos hombres quienes hacían énfasis en las políticas de equidad e igualdad con respecto a los presupuestos, las decisiones, las inversiones, la educación, etcétera. Más de una vez pensé: “Esto en México sería impensable. ¿Un hombre abogando por mayor participación de las mujeres en estos espacios o asumiendo la agenda de género como algo propio?”

Foto 1 AnimatrixClaudia Calvin con Michelle Blanc (@MichelleBlanc) y su perrita Charlotte

No me lo tomen a mal, hay muchos hombres –afortunadamente- que tienen una mentalidad diferente y esta visión excluyente está cambiando, pero sigue siendo predominante. Sigo yendo a eventos en México en los que las mujeres seguimos siendo minoría: encuentros sobre negocios, sobre las reformas que se acaban de llevar a cabo (energía, telecom), en el ámbito de las TI. Sin ir más lejos, les invito a revisar la famosa lista de “Los 300” que cada año hace Líderes, y vean cuántas mujeres aparecen en la de este año. Bueno, para acabar pronto, se sigue hablando de “encuentros de hombres de negocios”. Cuando escucho el argumento “De veras, he buscado mujeres talentosas, pero no las encuentro”, estamos hablando de una miopía cultural sin límites y de una sociedad a la que le faltan años luz de aprendizaje en equidad e igualdad.

Lo he dicho una y mil veces: las palabras construyen realidades y son un reflejo de la visión, cultura y expresión de una sociedad. Mientras el lenguaje siga siendo excluyente, la narrativa sexista y la comunicación en general plagada de estereotipos, los resultados seguirán siendo los mismos.

Posiblemente sea esto lo que más llamó mi atención en Québec: las palabras y la manera de comunicar una realidad diversa, multicultural y compleja. El respeto ante “lo otro”, “la otra” y “el otro”. A las mujeres no les da pena asumirse feministas, nadie hace la aclaración –como lo escucho en mi país: “soy defensora de las mujeres, pero no soy feminista”. Ser feminista no es sinónimo de antihombres, es una posición ante la vida en la que se busca la igualdad y la equidad en todos los ámbitos y se vive con respeto ante la diversidad. Se puede ser feminista, independientemente del sexo.

Tener conversaciones en las que se da por sentado que la igualdad y la equidad son un objetivo a alcanzar y un valor central de la sociedad es un gran paso. Son premisas que se asumen aprioriy se pueden establecer objetivos diversos partiendo de ese principio. No hay que detenerse a ver si consideró la perspectiva de género en el proyecto, el programa, el proceso, el presupuesto, etcétera.

Antes de poner el punto final, les invito a conocer algunas instituciones y mujeres en ellas que están haciendo una diferencia en Québec en el ámbito de la cultura, del emprendedurismo, del cine, de las redes sociales, de las relaciones internacionales:

  • Obligatorio conocer a las participantes del blog: Je suis féministe. Voces jóvenes repensando el feminismo, los feminismos y la manera de expresarlos y reflejarlos en la sociedad. Caroline Roy-Blais es una joven bloguera con un firme compromiso. Por cierto, está en estos días de visita en México.
  • Femmessor de Montréal está haciendo un trabajo extraordinario a favor del empoderamiento económico y de la vinculación de fondos de inversión con empresas de mujeres.
  • En SODEC, como en la mayoría de los espacios gubernamentales de cultura, hay mujeres al frente, Monique Simard. Esto, sin duda, ha hecho una gran diferencia en los proyectos que se apoyan, en los temas que se tratan y en la visión incluyente en este ámbito.
  • Réalisatrices équitables es una asociación que trabaja en la promoción, apoyo y desarrollo de proyectos cinematográficos creados por mujeres. Nicole Giguére y Marquise Lepage hacen su trabajo con un gran compromiso. Han estado en México, debería haberse dado mayor difusión a su trabajo. El día que regresaba aquí, un grupo de mujeres cineastas mexicanas llegaban a Montréal a presentar sus trabajos. Para variar, los talentos mexicanos primero son reconocidos en el extranjero y después en la madre patria.
  • Michelle Blanc es una de las blogueras más importantes en Québec y sin duda, líder incomparable en materia de marketing digital. Su sola existencia es un desafío para hablar de equidad e igualdad en el mundo digital.
  • Al frente del Ministerio de la Francofonía y las Relaciones Internacionales hay una mujer: Christine St-Pierre y a nivel gubernamental también la Secretaría de la condición femenina por la igualdad entre hombres y mujeres ha hecho un trabajo valioso en materia de legislación y desarrollo de programas y proyectos en este ámbito.
  • Al frente de CEFRIO está una mujer, revolucionando la manera de innovar en el mundo digital, Jacqueline Dubé.

Podría hacer una lista larguísima, pero creo que para muestra, estos ejemplos son suficientes.

En todo caso, me quedo con la idea de que es necesario seguir trabajando a nivel macro y micro a favor de la igualdad y la equidad para que estos temas dejen de pertenecer al discurso “de las mujeres” y formen parte de la narrativa nacional en el ámbito público, privado, federal, estatal, municipal, político, económico, social y por supuesto, en el nuevo espacio público de nuestro tiempo: internet.

 

@LaClau