blogeditor · 13 de septiembre de 2014
“La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios”.
Gabriel García Márquez
Del 11 y hasta el 13 de septiembre, la Ciudad de México ha sido anfitriona del congreso de literatura infantil y juvenil más importante del mundo. Durante tres días, más de mil personas hemos tenido la oportunidad de participar en decenas de sesiones sobre qué hacer para lograr que más niños y más jóvenes participen en procesos de lectura placenteros, analíticos, compartidos, creativos e incluyentes en todo el mundo.
Recuerdo que cuando el escritor colombiano y ganador del premio Nobel Gabriel García Márquez falleció, una multitud de entrañables anécdotas invadieron las redes sociales durante varios días. Aparentemente, todos tenían algo qué decir sobre la experiencia de leer a “Gabo” (como se le llama cariñosamente en México) durante nuestra juventud. Si bien su trabajo no es considerado como literatura infantil tradicional, algunas de sus historias –como “El Verano Feliz de la Sra. Forbes”, “El Hombre Muy Viejo con Alas Enormes” y “La Luz es como el Agua”– han sido publicadas como libros para niños. Sin embargo, muchos admiten que fue su clásica novela “Cien Años de Soledad”, el libro que dejó una marca indeleble en sus vidas: una especie de iniciación ya como lectores entrenados. A pesar de que no es un autor mexicano, Garcías Márquez ha tenido una gran influencia no solo entre lectores mexicanos, sino también entre escritores en general. Su mayor logro consistió precisamente en dejarles ver la enorme coincidencia que existe entre la forma mágica, si bien realista, a través de la que vemos el mundo desde México, Colombia o cualquier otro país en América Latina. Desde la aparición de las primeras novelas de García Márquez, a mediados del siglo pasado, el realismo mágico se convirtió en un vehículo de identificación de la cultura latinoamericana en su conjunto.
Sin duda, el Congreso Internacional de Ibby en México nos proveerá con un nuevo pretexto para reflexionar en torno a nuestro querido Gabo y la forma en la que el desarrollo de estas maravillosas y espontáneas narrativas han tenido un impacto en la literatura infantil, tanto en México como América Latina. En lugar de proponernos una forma particular de ver las cosas, el Congreso nos hace un llamado a ser necesariamente incluyentes a través de la lectura: “que todos realmente signifiquen todos”. Es una invitación a considerar la función social de la literatura infantil en términos de inclusión.
Esta afirmación es más que obvia.
Como nos ha enseñado el realismo mágico, no sólo se trata de “incluir al otro”, sino sobre todo de reconocerlo (a él, a ella, a todos), como una forma de reconocer una parte de nosotros mismos. Para hacer esto, podemos seguir el consejo de García Márquez e interpretar la realidad a través de nuestros propios esquemas, construir identidades con base en nuestra propia experiencia, utilizando el sentido del humor, el sinsentido de la metáfora, a fin de crear una poética en torno a “otros” que nos incluya a todos. Para que todos realmente signifiquen todos.
* Nota: este texto es una adaptación de la introducción a la edición especial de la revista oficial de Ibby Internacional, Bookbird, con motivo de la realización del 34 Congreso Internacional de Ibby en México.