¿Qué tan “PYMES” son las PYMES en México?

blogeditor · 28 de noviembre de 2014

¿Qué tan “PYMES” son las PYMES en México?

Al revisar la sección de negocios y economía de periódicos o revistas especializadas, casi invariablemente nos encontraremos con alguna mención sobre las PYMES[i]. También, casi invariablemente, nos encontraremos con que se da por hecho que el lector conoce lo que significa el término PYMES. Sin pretender ser exhaustivo, los temas generalmente son sobre su desempeño y lo importantes que son, sus problemas y necesidades, algunos comparativos internacionales, alguna conferencia dirigida a ellas, presentación de un estudio, o sobre lo que está haciendo el gobierno para ayudarlas.

En las últimas dos –tal vez tres– décadas, el uso del término PYMES ha servido enormemente a los gobiernos, en particular de países en desarrollo, para segmentar a las empresas y negocios, y así diseñar sus políticas y programas de desarrollo económico. Gradualmente se ha arraigado una narrativa cuyo principal supuesto es que las PYMES son el “motor de la economía”, y en consecuencia hay que priorizar el apoyo hacia a ellas, incluso muchas veces tratándolas como grupo vulnerable. Dicha narrativa ha sido y es usada tanto por especialistas internacionales en el tema, como de la OCDE, como por políticos en campaña. Seguir con esta narrativa generalmente fortalece la percepción de que se está promoviendo el desarrollo económico de una manera equitativa, por lo que genera muchas simpatías.

[contextly_sidebar id=”iZizXCRuiwkIvRgx4G6YBKgpT8rVl5c3″]En México, según cifras oficiales del último censo en el año 2009, existían un poco más de 3.6 millones de empresas, de las cuales el 99.6 % eran consideradas PYMES (95.5 % micro, 3.4 % pequeñas y 0.7 % medianas empresas). Estas PYMES también generaban alrededor del 72 % del empleo y 52 % del producto interno bruto (PIB). El 0.4 % restante de las empresas eran consideradas grandes y generaban el 28 % y 48 % del empleo y del PIB, respectivamente. Sin embargo, ¿tiene sentido usar el término PYMES para referirse a un grupo de empresas como si éstas fueran homogéneas entre sí?, ¿es efectivo diseñar políticas públicas y –más importante aún– usar recursos públicos enfocados a PYMES, sin una segmentación con mayor detalle? No lo creo, por varias razones:

  • No hay un consenso internacional sobre quiénes son PYMES

Los criterios generalmente usados, para determinar si una empresa es PYME, están relacionados al sector económico, a las ventas totales, al monto de los activos y al número de empleados con los que cuenta una empresa. Por ejemplo, en México[ii] para ser considerada PYME, el número máximo de empleados que una empresa puede tener es de 250, y ventas hasta por 250 millones de pesos (aproximadamente USD $18.5 millones). Estos criterios constantemente varían entre organizaciones dentro de los países y, como vemos en la figura 1, las variaciones entre países pueden ser incluso mayores. Uno esperaría que el umbral para que una empresa sea considerada PYME tendría alguna relación con la riqueza de los países (medido a través de PIB total, por ejemplo).

PYMES_Figura1

 

Sin embargo, lo anterior es difícil de observar. Organizaciones en países con economías grandes, como EEUU y Canadá, tienen umbrales bajos en cuanto al monto máximo de ingresos para ser considerada PYME, comparado a algunos países emergentes o con economías de tamaño medio, teniendo a Egipto como caso extremo. En el caso de México, se puede observar que los criterios (en términos de ingresos) para ser considerada PYME son bastante flexibles en comparación a EEUU, Canadá y el resto de los países de Latinoamérica, con excepción de Brasil, en donde el banco de desarrollo BNDES considera a empresas que venden hasta USD $35 millones como PYMES, para efectos de otorgamiento de créditos.

Por el lado de los empleados, hay países cuyas PYMES pueden llegar a tener hasta 500 empleados (caso EEUU y Canadá) y países en el que el máximo número de empleados para las PYMES es de 99 (como de Israel o Indonesia).

Como se puede ver, no existe un consenso internacional sobre los criterios para determinar qué empresas son PYMES. Cualquier estudio o comparativo internacional sobre las PYMES se debe observar con lupa, ya que hay una alta probabilidad de que se estén mezclando peras con manzanas.

  • En algunos países, como México, el concepto es tan amplio que casi todas las empresas son consideradas PYMES

Como vimos anteriormente, en México 99.6 % de las empresas son consideradas PYMES (90 % en el mundo, de acuerdo al IFC). Es decir, casi todas. Al ver este dato, inmediatamente uno se puede preguntar si tiene mucho sentido seguir hablando de PYMES como este sub conjunto GIGANTE de empresas. Sin duda las empresas grandes (restante 0.4 %) son diferentes al resto, pero dentro de las mismas PYMES hay diferencias enormes.

Una analogía para ilustrar un poco lo anterior es dividir a los países entre el 1 % con las economías más grandes (EEUU, China y Japón) y el 99 % restante. Como se aprecia en la figura 2, estos tres países generan alrededor del 43 % del PIB mundial, mientras que el 99 % restante (alrededor de 200 países) genera el 57 % del PIB mundial. De manera similar, podemos observar cómo en México las PYMES, o el 99 % de las empresas, generan el 52 % del PIB nacional.

PYMES_Figura2

Siguiendo con la analogía, en la figura 3 vemos también que el 99 % de los países con las economías menos grandes tienen al 75 % de la población mundial. De manera semejante, las PYMES en México emplean alrededor del 72 % de la población ocupada total del país.

PYMES_Figura3

Considerando lo anterior, ¿haría sentido agrupar al 99 % de los países del mundo bajo un mismo concepto que sugiere similitud entre todos ellos?, ¿se podrían justificar vulnerabilidades económicas en Noruega y Nueva Zelanda similares a aquéllas en Mozambique o Nicaragua?, ¿deberían tener todos estos países la misma oportunidad de acceder a ayuda económica internacional? Creo que no. La misma lógica aplicaría para las PYMES en México: sus características son tan heterogéneas, que también tienen necesidades completamente diferentes.

  • Un número importante de PYMES se parecen más a las grandes empresas que a las otras PYMES

En los últimos meses se puso de moda el tema de productividad; pasaron semanas en las que nos cansamos de oír y leer que el principal problema económico de México era el estancamiento de la productividad en las empresas durante los últimos 30 años. Los que desmenuzaban un poco más el asunto, decían que el problema era particularmente en las PYMES. Sin embargo, en muchas ocasiones algunas PYMES tienen más en común con empresas grandes que con el resto de las PYMES. De acuerdo con este documento de la OCDE, del año 2008 al 2011 en México sólo las empresas medianas y grandes tuvieron tasas positivas reales de crecimiento de la productividad y de la rentabilidad. En contraste, las micro y las pequeñas experimentaron tasas negativas. Como se observa en la figura 4, en temas de productividad las medianas empresas tienen más en común con las grandes que con las micro y pequeñas.

PYMES_Figura4

Para concretizar: por un lado, en la clasificación de PYMES entran empresas altamente sofisticadas y con gran potencial para seguir creciendo, como Carrot, que ofrece transporte alternativo, y restaurantes considerados dentro de los mejores de México, como Paxia; por otro lado, también entra cualquier negocio tradicional como una tortillería o cerrajería, cuyos dueños con sus familias en muchas ocasiones son también los trabajadores. Evidentemente, las necesidades de estos negocios son total y absolutamente diferentes.

Realmente todo lo anterior no importaría mucho si el concepto de PYMES se quedara en artículos de periódicos, en estrategias de comunicación, o en discursos políticos. Pero éste se usa como definición de los beneficiarios de muchos programas públicos. Es decir, los Carrots y Paxias compiten por una misma bolsa de recursos contra tortillerías y cerrajerías. Para ejemplificar lo anterior, usemos las convocatorias (programas) de apoyo del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) para el año 2014. En el 2014, el INADEM lanzó 25 convocatorias de apoyo a diferentes tipos de proyectos con impacto económico. De esas 25, en al menos 11 podían solicitar recursos cualquier tipo de PYMES. Es decir, empresas micro, pequeñas y medianas. Lo mismo ocurre en otros programas de dependencias como el CONACYT, FOCIR o NAFINSA, por mencionar algunos.

Evidentemente cualquier empresa tiene necesidades, desde la más chica y tradicional, hasta la más grande y sofisticada. En algunos casos, hay programas públicos cuyo objetivo es atender dichas necesidades (e.g. financiamiento, capacitaciones, certificaciones, encadenamientos productivos, tecnología, entre otros). Pero como vimos en el párrafo anterior, en muchas ocasiones dichos programas abarcan empresas tan heterogéneas que los programas terminan siendo muy imprecisos en sus objetivos y su impacto termina siendo marginal. El reto para este tipo de programas es poder segmentar con más precisión a las empresas (como en la figura 5, por ejemplo), y consecuentemente éstos podrían generar mejores resultados.

PYMES_Figura5

El mismo Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en una evaluación del Fondo Pyme en el 2010 menciona lo siguiente:

Con todo lo anterior en mente, ¿por qué no se ha logrado establecer una mejor clasificación?

Sugiero dos hipótesis que no son excluyentes entre sí. Una es técnica y otra política.

  • Técnica – El segmentar con más precisión y detalle a las empresas que caen dentro del universo de PYMES requeriría de programas con herramientas, metodologías y procesos más sofisticados. Asimismo, actualmente hay muchos datos a los que es difícil tener acceso a nivel empresa, y cuando se tiene, no necesariamente reflejan la realidad (e.g. nivel de innovación, productividad, impacto, entre otros). En muchos casos no se cuenta con los recursos necesarios para hacer estas transiciones y/o mejoras.
  • Política – Grupos bien organizados de empresas sólidas económicamente –que siguen considerándose como PYMES– son beneficiadas y por lo tanto tienen incentivos para mantener una definición tan amplia. Muchas de estas empresas, a través de asociaciones, cuentan con poder de cabildeo y bajo la definición actual de PYMES, seguirán teniendo acceso a recursos públicos. También, dado que no hay cuestionamientos fuertes sobre la operación de estos programas (recordemos que apoyar a las PYMES, como un todo, genera muchas simpatías), no hay ningún incentivo para los gobiernos para salir de esta zona de confort.

Para resumir, creo que como muchas otras políticas públicas, conceptualmente la existencia de un grupo de empresas que necesitan apoyo adicional para potenciar su desarrollo hace mucho sentido, pero es en la implementación donde se afrontan los mayores retos. Ante esta reflexión pienso que habría que empezar por una redefinición de lo que son las PYMES.

 

* Narciso Suárez (@Nar_Suarez) actualmente es Director General Adjunto de Abt Associates México. Anteriormente fue Secretario Técnico de Competitividad en la Secretaría de Economía y consultor de la firma A.T. Kearney. Es licenciado en economía por el ITESM campus Monterrey y tiene una maestría en políticas públicas por la Universidad de Chicago.

 

 

[i] Siendo puristas serían pequeñas y medianas empresas, pero en la práctica también se incluyen a las microempresas. Para efectos de este texto, consideraremos las Micro, Pequeñas y Medianas empresas como PYMES.

[ii] En México existen dos definiciones oficiales:

  1. Ley para el desarrollo de la competitividad de la micro, pequeña y mediana empresa
  2. ACUERDO por el que se establece la estratificación de las micro, pequeñas y medianas empresas