¿Qué sigue después del 25 de noviembre?
blogeditor · 1 de diciembre de 2020
El 25 de noviembre es el día que la Asamblea General de la ONU nombró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer con la finalidad de hacer visible ante la sociedad esta realidad que vive el 50% de la población en el planeta y promover medidas y acciones para acabar con ella.
Nos encontramos con que cada año, en esta fecha, líderes de todos los partidos políticos, activistas, empresas, organizaciones de la sociedad, universidades y personas de todos los tintes en el espectro político y social se visten de naranja y hablan del enorme compromiso que tienen para acabar con este mal que aqueja a la sociedad y a las mujeres. Cuando tienen un poco más de compromiso, se suman a los 16 días de activismo en contra de la violencia hacia las mujeres y después casi todo vuelve a la normalidad, hasta que llega el 8 de marzo, fecha en que vemos actos similares y “compromisos” en la misma tónica.
Yo creo que es hora de hacer visible esta realidad también, la de los compromisos políticamente correctos y de la falta de compromiso real con la agenda a favor de los derechos de las mujeres y de trabajo a favor de una cultura de paz y respeto hacia las mujeres y las niñas por parte de quienes en estas fechas se envuelven de naranja -o morado- y el resto de año demuestran en sus acciones y decisiones cotidianas que sus palabras de interés son coyunturales y siempre y cuando haya una cámara que les tome una foto para hacer visible lo que sus acciones el resto del año demuestran: nulo compromiso.
¿Qué sigue, entonces, después del 25 de noviembre?
Sigue hacer evidente que la violencia de género es una realidad permanente y que hay que reconocerla para resolverla de raíz y no sólo cada año o el día 25 de cada mes, usando un moño naranja.
¿Cuáles serían algunas de las acciones que podemos tomar y pasos que podemos dar para que esta agenda deje de ser coyuntural para las y los líderes en diferentes ámbitos, se atiendan los problemas de raíz y se encuentren soluciones de largo plazo?
He aquí siete propuestas para empezar:
- Exigir rendición de cuentas en materia de igualdad de género. Sí, exijamos rendición de cuentas en materia de igualdad de genero, aplicación efectiva de presupuestos dedicados a la instrumentación de la perspectiva de género en las políticas y las decisiones y compromiso real contra la violencia de género. Esto debemos exigirlo no sólo al gobierno -en primer lugar, porque le pagamos impuestos y con nuestro propio dinero nos ignora- sino en todos los ámbitos, el corporativo, educativo, cultural, medios de comunicación y familiar.
- Presupuestos con perspectiva de género. Lo he dicho hasta el cansancio y lo seguiré repitiendo hasta que se grabe en la piedra: un discurso a favor de la igualdad y la no violencia que no va acompañado de recursos para instrumentar políticas a favor de esto se llama demagogia. Si los gobiernos realmente están comprometidos con ello, que dediquen presupuestos transversales con perspectiva de género. Insisto, esto aplica tanto al ámbito público como al privado. Una empresa que promueve políticas de igualdad y no violencia que escatima recursos en las áreas correspondientes quiere buena reputación corporativa y mediática, nada más.
- 3 de 3 contra la violencia en todos los ámbitos. ¿En qué consiste? Esta iniciativa promovida por Las Constituyentes Feministas y adoptada por el INE en México para el próximo proceso electoral busca que “no haya ningún agresor, ningún acosador, ningún deudor de pensión alimenticia en los espacios de elección, de designaciones, de estructura ni en las convocatorias de espacios de toma de decisiones…”. Se encuentra ahora en el ámbito político-electoral, pero habría que llevarla a diferentes ámbitos, como los medios de comunicación, por ejemplo. Es vergonzoso ver a conductores de programas que orgullosos organizan el 25 de noviembre paneles con expertas para hablar sobre maneras de erradicar la violencia contra las mujeres y tienen antecedentes documentados de haber mandado a su exesposa al hospital por haberle propinado una golpiza.
- Incidamos en la generación de datos con perspectiva de género. Lo que no se mide no se puede cambiar. Necesitamos documentar las diferencias, la realidad, las desigualdades en todos los terrenos tanto en las esferas pública como privada. No se pueden tomar decisiones a golpe de ocurrencias (bueno, hemos visto a presidentes que si lo hacen) ni a partir de decisiones ideológicas. Los datos fundamentados sirven para decidir y construir políticas basadas en información real. Por ello resultan tan importantes iniciativas como Nosotras Tenemos Otros Datos, para contrarrestar la desinformación gubernamental respecto a la realidad y la violencia contra las mujeres con hechos y datos reales.
- Exigir participación de mujeres en los centros de toma de decisiones y trabajar por la construcción de procesos y decisiones que lleven a ello. Esto, por supuesto, debe considerarse en todos los ámbitos también. Debería ser un hecho excepcional ver consejos de empresas, eventos tanto del sector público como el privado, cuadros directivos y foros de especialistas en donde sólo haya hombres. Lamentablemente, no es así, seguimos siendo testigos de #manels por todas partes (inclusive para hablar sobre lactancia materna) y todos los días. No hay innovación ni crecimiento cuando las decisiones, las políticas y las miradas son excluyentes.
- Seguir evidenciando lo que por costumbre se asume como normal. No señoras y señores, los chistes sexistas NO son normales y son el fundamente de una cultura de violencia y minimización de las mujeres y lo femenino. 11 mujeres asesinadas todos los días por ser mujeres no son una cifra, es violencia y se llama feminicido. NO es normal vivir el femincidio como una realidad a la que hay que acostumbrarse. Hay que evidenciar el sexismo cotidiano, el lenguaje excluyente y la violencia.
- Votar con lentes morados. Esta propuesta debería haberla puesto al principio. Señoras, las mujeres en México representamos el 52% del padrón electoral. Es hora de que tomemos conciencia de nuestro peso e incidencia en las elecciones. Votemos con lentes morados. Esto quiere decir que votemos en contra de quienes pisotean los derechos de las mujeres, quienes promueven la violencia de género desde las instituciones, quienes ignoran las demandas de las mujeres, quienes voltean la cara ante la violencia de género, quienes nos dicen enemigas por hacernos escuchar y exigir la defensa de nuestros derechos. Que sepan que si quieren mantener sus puestos en el gobierno tienen que empezar por hacer valer la ley y escuchar al 51% de la población. #NosVemosenel2021 #TuVotoCuenta #votoconlentesmorados.
Apostar por un mundo de respeto y en el que la violencia contra las mujeres sea erradicada es trabajo de todos los días, no de 16 días al año ni de un día para tomarse una foto.
@LaClau