Redacción Animal Político · 31 de marzo de 2023
En días pasados el presidente del Senado, Alejandro Armenta Mier, presentó una iniciativa para reformar el artículo 94 constitucional y con ello elegir por voto directo a las personas juzgadoras del país. Si bien en EQUIS Justicia para las Mujeres estamos convencidas de que, para lograr el acceso a la justicia en condiciones de igualdad y sin discriminación es preciso comenzar a impulsar nuevos modelos para democratizar la estructura y gobernanza de los poderes judiciales, observamos con preocupación este tipo de iniciativas partidistas y políticas que proponen soluciones simples para problemas profundos y estructurales. Más aún, llama la atención que esto ocurra en un contexto en el que el acoso y los ataques por parte del Gobierno federal al Poder Judicial (y, con ello, a la independencia judicial) se han vuelto frecuentes.
Sabemos que el Poder Judicial es sumamente jerárquico y vertical 1 —hacia adentro y hacia afuera—, cuyo lenguaje técnico y falta de políticas judiciales de promoción de derechos y servicios ha provocado que la sociedad desconozca cuál es su función e importancia, incluso hemos documentado prácticas de (in)justicia donde los prejuicios, roles y sesgos de género, clase y raza priman en las sentencias de jueces y juezas; sin embargo, iniciativas como la que propone el senador Armenta comprometen la autonomía de un poder cuya imparcialidad e independencia es crucial para poder aspirar a una justicia basada en derechos humanos, y no una justicia basada en intereses políticos.
Tenemos claro que el Poder Judicial se enfrenta a una serie de problemas, entre los cuales están la ausencia de autonomía y suficiencia presupuestal, la carencia de mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y procesos de designación de personas juzgadoras que incluyan la participación, evaluación y observancia de la ciudadanía, con reglas y perfiles idóneos para hacer el trabajo, pero nada de esto se resolverá con llevar a las y los jueces a las urnas, más bien se requieren conocer la multiplicidad de obstáculos que impiden que distintos grupos poblacionales accedamos a la justicia. Por ello, en nuestros 10+1 años de existencia, EQUIS ha recorrido y colaborado con más de 15 poderes judiciales del país y la Suprema Corte de Justicia, así como generado diagnósticos nacionales sobre el funcionamiento de este Poder, 2 y creado herramientas junto con organizaciones de la sociedad civil y las propias personas juzgadoras para cambiar los paradigmas tradicionales de justicia. 3
De ahí que nuestra apuesta para lograr una verdadera transformación sea la Justicia Abierta Feminista. Un modelo pensado y construido a partir de la experiencia de trabajo y colaboración con los poderes judiciales del país y organizaciones, redes y colectivas de mujeres en toda su diversidad. La buena noticia es que no estamos en ceros, tal como lo señalamos en nuestra propuesta de Modelo de Justicia Abierta Feminista, hemos documentado que al menos el 59 % de los tribunales del país ya están impulsando prácticas en materia de justicia abierta.
La Justicia Abierta Feminista propone un cambio de raíz, pues aspira a transformar diversas dimensiones de los poderes judiciales, entre las cuales están:
Creemos que esta vuelta de tuerca al sistema es posible si los poderes judiciales se guían por los 4 pilares o principios del Modelo de Justicia Abierta Feminista que hemos diseñado e impulsado: co-creación, participación, transparencia y colaboración.
Así, la Justicia Abierta Feminista se centra en fomentar el diálogo y la escucha entre poderes judiciales y la sociedad, asegurando que se intercambien miradas y perspectivas, desde la horizontalidad, particularmente con ciertos grupos históricamente discriminados y tradicionalmente excluidos de las construcciones de concepciones y modelos de justicias (como las mujeres, los pueblos y comunidades indígenas, la personas LGBTIQ+, las personas con discapacidad, las personas que estamos en situaciones de violencias y quienes nos hemos vivido en la injusticia e impunidad).
Es una invitación a pensar un modelo de justicias —en plural—, donde quepamos todas. Un medio y una exigencia a que se consideren nuestra necesidades, posibilidades y sueños propios de justicias. Porque las recetas universales y singulares no sirven para todas las personas, nunca son justas y perpetúan las desigualdades estructurales que cargamos desde hace siglos.
Por eso nombramos las justicias en plural, porque queremos visibilizar el poder individual y colectivo de la diversidad y reconocer que todas las voces y experiencias son igual de válidas. Ese plural es un paso más allá en la inclusión, es participación real en la co-construcción social de las soluciones a los conflictos del país.
Así es la justicia que soñamos: abierta, plural y feminista. Una justicia donde quepamos todas y ninguna quede atrás. Y esta justicia (nuestra justicia) no pasa por un papel en una urna electoral.
* Fátima Gamboa (@_FatimaEk) es directora de @EquisJusticia, mujer maya y lesbiana. Giovanna Salazar (@giovanna_sal) es coordinadora de comunicación en la misma organización.
1 Véanse los informes de EQUIS Justicia para las Mujeres: Justicia Abierta: De la opacidad a la apertura judicial (2021), La capacitación judicial en derechos de las Personas con Discapacidad (2021), (In)Justicia Abierta (2019), No Es Justicia (2019). Disponibles aquí.
2 Entre los cuales están: Justicia Abierta: De la opacidad a la apertura judicial (2021), (In)Justicia Abierta (2019), Transparencia en la publicación de sentencias (2018), Verificación de la obligación de transparentar sentencias judiciales (2015).
3 Sugerimos consultar: Guía para dictar Órdenes de Protección (2022), Guía para la Atención y Prevención de Casos de violencias hacia las Mujeres (2022), Metodología para el Análisis de las decisiones jurisdiccionales desde la Perspectiva de Género (2017).