Que se escuche tu voz: Día Internacional de la Paz

Claudia Calvin · 26 de septiembre de 2011

Que se escuche tu voz: Día Internacional de la Paz

No hay camino para la paz, la paz es el camino.
– Gandhi

Ya lo sé, el Día Internacional de la Paz se conmemoró el miércoles 21 de septiembre….y hoy no es ese día. ¿Para qué hablar de ello hoy? Justamente porque estoy totalmente en contra de que hablemos del tema un día al año y el resto dejemos la paz como tema y realidad en el baúl de los recuerdos.

Hablamos de ella de manera automática, más en estos días en  que la estética de la violencia se ha apoderado de nuestras conversaciones y es una constante en el imaginario colectivo. Dato curioso sobre la paz es que para la Real Academia de la Lengua Española su definición parte  de la no guerra:

•    Situación y relación mutua de quienes no están en guerra.
•    Pública tranquilidad y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia.
•    Tratado o convenio que se concuerda entre los gobernantes para poner fin a una guerra.

La guerra parece ser, al menos desde esta óptica, el eje que la define: se está en paz cuando no se está en guerra. ¿Pero cuándo no se está en guerra?

¿Se puede hablar de paz en el mundo cuando se estima que una mujer que nace en Sudáfrica tiene mayor probabilidad de ser violada que de aprender a leer, aunque el país no esté formalmente en estado de guerra?

¿Se puede decir que vivimos en paz cuando unos padres pueden observar a sus hijos de entre 3 y 12 años golpear, matar a patadas y sacarle los ojos a unos cachorros de tres meses encontrados en un basurero de la Ciudad de México y simplemente responder que esos animales a nadie le importan? Parece, al menos eso dicen los periódicos y es parte del discurso oficial,  que la única guerra que combatimos hoy en este país es la guerra contra el narco.

¿Se puede decir que existe la paz cuando entre los adolescentes de Soweto existe el término “jackrolling” que significa que una banda viole de manera multitudinaria a una mujer y decir en una encuesta que es algo divertido?

¿Se puede hablar de paz cuando cada 9 segundos una mujer es asaltada o golpeada en Estados Unidos o cuando la suma total de los días que las mujeres víctimas de la violencia  pierden equivale a 32,000 empleos de tiempo completo en un año en ese país?

Según la Organización Mundial de la Salud cada año mueren 1.5 millones de personas a causa de la violencia…y teóricamente, no todos las países del mundo están en guerra.

Las ciudades más violentas del mundo son: Bogotá, Colombia;  Ciudad Juárez,México,  St. Louis, Missouri, Estados Unidos; Puerto Príncipe, Haití; Mogadishu, Somalia; Caracas, Venezuela; Puerto Moresby, Papua Nueva Guinea; Grozny, Chechenia; Santo Domingo, República Dominicana, Muzaffarabad, Pakistán. ¿Están formalmente todas estas ciudades en países en guerra?

¿Podemos hablar de paz “en algunas partes” cuando en el 2011 cerca de 1000 millones de personas en el mundo están pasando hambre en el planeta? Las armas no mataron a 923 millones de personas en el mundo en 2008, pero el incremento en los precios de los alimentos si hizo que ese número de personas ingresara a las estadísticas de las personas que padecen esta lacerante realidad (y eso sin sumar los 40 millones de personas que la FAO calcula aumentaron el año siguiente…).

Los conflictos armados del presente, además, ponen en riesgo el futuro de los niños de hoy. UNESCO calcula que los conflictos armados privan a 28 millones de niños de la posibilidad de instruirse y los exponen al riesgo de ser víctimas de violaciones y otros abusos sexuales, al tiempo que propician ataques contra las escuelas y atentados contra los derechos humanos. De los niños del mundo en edad de ir a la escuela primaria que están sin escolarizar, un 42%, es decir 28 millones, vive en países pobres afectados por conflictos.


La violencia  parece, antes estas cifras, una realidad más clara que la posibilidad de la paz.  ¿Por dónde empezar, entonces, a construirla?

“Paz y democracia, haz que tu voz se oiga” es el lema de Naciones Unidas en este año de la paz.  Retomando parte del espíritu del mensaje, empecemos por no dejar que la violencia siga arraigándose como una verdad más escandalosa que nuestra capacidad para denunciarla y minimizarla. Dejar que se escuche es hacernos corresponsables con nuestro silencio cómplice de su existencia. Hablemos a favor de la paz, usemos palabras que construyan realidades diferentes.  Sumemos acciones cotidianas que partan de ella, como principio, como eje rector.

Estoy convencida de que los grandes cambios inician en el individuo. La paz no podrá instaurarse en un país por decreto, tiene que empezar por la conciencia sobre ella y por cambios en las personas. En ese sentido, todos somos partícipes de ella: ciudadanos, maestros, padres, hermanos, alumnos, políticos, policías, empresarios.  Dejemos de dinamitar el camino que nos acerca como humanos y empecemos a tender puentes que hagan del diálogo la herramienta para solucionar nuestras diferencias. No permanezcamos callados ante la injusticia, el abuso, la violencia, la corrupción.  No omitamos palabras y acciones de paz; será la única manera de contrarrestar la violencia de todos los días.

Bien lo decía Newton: Los hombres construímos demasiados muros y no suficientes puentes.  Seamos constructores de puentes, constructores de la paz.

Vínculos con información de interés:

Rape Survivor Journey

Domestic Violence Statistics US

Organización Mundial de la Salud. Violencia

Ciudades más violentas del mundo. Urban Titan

Manos unidas contra el hambre

Panorama del Hambre en América Latina y el Caribe