Qué hacer con los maestros
blogeditor · 3 de septiembre de 2013
El Dr. Pablo Latapí Sarre (1927-2009) cumplió el pasado cuatro de agosto cuatro años de haber fallecido. Fue el pionero de la investigación educativa en el país. Meses antes de su muerte, en colaboración con Susana Quintanilla, preparó el libro Finale prestissimo (FCE, 2009). El primer capítulo es una Glosa de la Educación, redactada por él a partir de su experiencia. A continuación transcribo el concepto Maestros: De la creatividad y otras cualidades de los maestros.
“Sin ser especialista en la problemática de la docencia formulé varios señalamientos y propuestas orientados a mejorar la práctica docente, destaco aquí algunos de ellos.
- Señalé, como otros, que nuestros maestros trabajan en circunstancias muy desfavorables para la calidad de su docencia. La jornada escolar es de sólo cuatro horas y media, muchos tienen doble plaza; no disponen de tiempo pagado para corregir tareas ni preparar las clases y mucho menos para conversar con sus alumnos o sus padres.
- A lo anterior se suma que el tiempo dedicado efectivamente a la enseñanza-aprendizaje se reduce mucho, pues durante la clase se pasa lista, se dan avisos, se resuelven cuestionarios, etcétera.
- En mi percepción, pocos maestros son conscientes de lo que implica “aprender a aprender” y de la transición al de metacognición en los alumnos, generalmente entre los diez y once años. El objetivo de la primaria debería ser aprender a leer comprendiendo lo que se lee, y las evaluaciones muestran que este objetivo no se está alcanzando. Éste sería un punto decisivo para transformar la docencia en nuestro sistema educativo.
- Convencido de que la calidad empieza en la “micro”, traté de estimular la creatividad del maestro, superando su tendencia a refugiarse en las prácticas probadas. De amplia difusión a la Carta a una maestra, de los alumnos de Barbiana, escuela en que se erigían como normas la creatividad, la ayuda entre los alumnos, el aprovechamiento de los recursos que había a la mano, etcétera. (A partir de la página 10).
- Apoyé algunos proyectos que establecían los compromisos del maestro y del alumno como un contrato, sujeto a reglas comprobables. Aunque estos proyectos han logrado filtrarse en las escuelas públicas (ejemplo, las del Consejo Nacional de Fomento Educativo), todavía falta mucho para que las autoridades le concedan la importancia que tienen para renovar la docencia. En esta misma línea recomendé las “escuelas de demostración”, innovación de Rébsamen, hoy desaparecidas o fosilizadas en las escuelas normales, como un medio muy efectivo para alentar y capacitar a los maestros.
- En cuanto conozco, son muy pocas las autoridades educativas estatales que estudian este tema y ponen en práctica proyectos de renovación de la docencia que lleguen a las aulas. Muchos secretarios estatales son políticos, sin verdadero interés por la calidad de la educación ni experiencia en este campo.
En suma, considero que la renovación de la práctica docente no está siendo abordada adecuadamente por las autoridades; es un problema fundamental que casi ningún funcionario pone en el centro de sus preocupaciones”.