blogeditor · 10 de diciembre de 2021
Otra tragedia más y lo que no debemos permitir es que siga pasando exactamente lo mismo: nada. Sabemos hoy que 54 personas migrantes han perdido la vida después de que el tráiler en el que viajaban escondidas perdió el control; y hasta ahora sabemos que más de 58 personas se encuentran heridas y el conductor se dio a la fuga.
Lo primero que se debe hacer es evitar más tragedias similares. Las personas migrantes y refugiadas buscan opciones y vías regulares para salir de sus países por el hambre o la violencia, pero la realidad es que éstas vías, generalmente, son inaccesibles. Por ello, se arriesgan a viajar en condiciones peligrosas e inhumanas, como en este lamentable suceso en el que viajaban escondidas y hacinadas en un tráiler. El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular del que tanto nos han repetido el título y del cual México fue promotor lo establece claramente en su numeral 5 que dice que se debe aumentar la disponibilidad y flexibilidad de las vías de migración regular, 1 provisión que México no ha adoptado.
Contrario a los compromisos internacionales, en México la norma ha sido limitar las opciones regulares para migrar y desplegar en las carreteras de retenes e integrantes de la Guardia Nacional. Este tráiler que llevaba prácticamente un centenar de personas pasó desapercibido en, por lo menos, dos retenes, según datos de personas de la localidad. ¿Para qué sirve ese despliegue que tanto nos cuesta? ¿Para extorsionar? ¿Para simular? Esto debe ser exhaustivamente investigado. Pero lo que queda claro es que los retenes y la guardia nacional no están ahí para proteger a las personas migrantes como dice el gobierno de México.
Lo siguiente es responder de manera diligente. En primer término, dar una atención médica a las personas heridas de acuerdo con la emergencia y sus necesidades particulares, atendiendo su condición y creencias y cuidando no revictimizarles.
Se tiene de que otorgar una tarjeta de visitante por razones humanitarias para garantizar una estancia regular en el país y poder acceder a la justicia. Al haber sido, presuntamente, víctimas de un delito grave, de acuerdo con la Ley de Migración tienen derecho a ello. Para las personas migrantes, y más para aquellas indocumentadas, el acceso a la justicia está lleno de obstáculos. Por ello, se debe facilitar mediante la intervención del Instituto Federal de la Defensoría Púbica para brindar la representación legal necesaria.
En los casos que involucren a niñas, niños o adolescentes, el sistema DIF debe intervenir mediante las Procuradurías de Protección a la Infancia, para determinar el interés superior de la niñez y poder tomar las acciones pertinentes.
Las investigaciones se deben realizar con la finalidad de evitar que estos delitos queden impunes y que las víctimas puedan ser reparadas. Por ello, es indispensable la participación de la Quinta Visitaduría de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.
Los cuerpos de las personas fallecidas deben ser tratados con respeto y dignidad, se deben realizar las diligencias correspondientes de manera diligente y respetuosa. Debe darse acceso al país a los familiares. Los cuerpos deben ser entregados a sus familiares y se debe permitir el acceso regular al país de sus familiares para su debida identificación. El acceso a mecanismos de justicia transnacional debe garantizarse por la Secretaría de Relaciones Exteriores y ser accesible desde los países de origen de las víctimas sobrevivientes.
Todo esto sucede en medio de la reinstalación del inhumano programa MPP o “Quédate en México” mediante el cual a las personas se les obliga a esperar su cita en el Juzgado de Asilo de Estados Unidos en nuestro país. Bajo esta simulación binacional que viola claramente la convención de 1951 y su protocolo, se registraron a más de 70 mil personas, de las cuales sólo han procesado 10 mil casos y han obtenido asilo menos del 1% en Estados Unidos. 2
Ante esta terrible situación, al menos un centenar de organizaciones se han sumado en menos de dos horas a un llamado a las autoridades solicitando una acción urgente. 3 Las acciones de contención migratoria y externalización de las fronteras no obedecen más criterios que de xenofobia y racismo detrás del argumento de seguridad nacional. No tienen sentido desde el punto de vista de mercados laborales, de protección, de dignidad humana, ni una lógica demográfica.
No podemos navegar de San Fernando 4, a Oscar y Valeria 5, a Camargo 6 y a Tuxtla Gutiérrez sin aprender de estas tragedias, sin adquirir experiencia, y sólo repitiendo los mismos errores, sin lograr reparar y evitar estas atrocidades.
* Ana Saiz (@anasaizv) es directora general de @SinFronteras_1.