Que gane Yalitzia

blogeditor · 18 de febrero de 2019

Que gane Yalitzia
Foto: Extraída de la Película Roma de Alfonso Cuarón.

Si alguien me preguntara cómo sería mi pareja ideal, diría “bueno, tiene que ser guapo”, entendiéndose que la guapura no implica una belleza física, sino una seguridad proyectada.

Tiene que ser íntegro (acorde a sus pensamientos, sentimientos, que su mente, espíritu, cuerpo, consciente, inconsciente y energía sepan adónde van, qué quieren y qué piensan, respetando su entorno, sin perder la calidad y calidez humana).

Tiene que tener un buen sentido del humor, que uno le pueda hacer reír y que también sepa hacer bromas. Esto incluye que vea el lado cínico y negro de la vida sin llegar a azotarse. A esta altura de la descripción ¿quiero que así sea mi pareja o más bien así es como quiero ser? Bueno, si tenemos las mismas bases, seremos compatibles.

¿Es narcisista que busque a alguien con las mismas bases con las que manejo mi vida?

Quizá en el fondo nuestra elección de la pareja se basa en igualdad, inferioridad o superioridad.

Y es que los mexicanos -y sí, hablo pero sin generalizar- somos una especie rara.

De verdad que somos raros, la mayoría de nosotros mestizos, unos más blanquitos, otros más morenitos, pero al fin mestizos, vamos por la vida sintiéndonos interesantes y buena ondita, y lo que pasa sin importar dónde o con quién crezca un individuo es que este puede sobresalir y ser feliz si se lo propone, sin importar el origen pues.

Hay algo en el fondo de las personas, su esencia quizá, que hace que brillen, que luchen, que piensen aunque no tengan dinero o su familia sea agresiva y disfuncional.

No importa lo que se propongan, porque esa esencia al final triunfa. Es decir, que cada individuo forja su destino y una persona vil jamás podrá ser bondadosa. Una persona bondadosa jamás podrá ser vil. Podrá aparentar… pero en pocas palabras, siempre saldrá el código postal a flote y los niveles que muchos manejan en torno a sentirse superiores.

Y las personas que se sienten superiores no van a cambiar ni aunque les dones medio litro de sangre.

Y podría aventarme toda una disertación mística espiritual sobre lo que pienso cuando hablan de Yalitzia y de su nominación al Oscar, pero no lo voy a hacer, o quizá sin querer ya lo hice.

Solo escribiré que ojalá que gane Yalitzia. Al final del día, los que te comparan, los que te ponen a competir son los demás. Los que están al pendiente de las diferencias y las similitudes son los demás. Estoy convencidísima de que lo que pasa es siempre lo mejor. Y de que a esta vida venimos a que nos pasen cosas.

El próximo domingo estaré pegada al televisor como cada año. Cruzaré los dedos y sí, ¡que gane Yalitzia!

 

@maricelarosales