¿Qué están haciendo mal los gobiernos?

blogeditor · 18 de agosto de 2011

¿Qué están haciendo mal los gobiernos?

Por: Mariana García, Investigadora de México Evalúa.

 

Estas últimas semanas, las plazas públicas de España y Chile (dos de los países de habla hispana más desarrollados y estables políticamente) han sido tomadas por los ciudadanos para exigir a los gobiernos mejores condiciones de vida. Las causas han sido, respectivamente, los altos niveles de desempleo en España y la exigencia de una mejor calidad educativa en Chile. Después de ver las protestas en otras latitudes, no necesitamos ir tan lejos para voltear a México y encontramos un país con profundas carencias económicas y sociales, una violencia exacerbada y, por lo tanto, una necesidad similar de mejores políticas públicas.

Me pregunto: ¿en qué están fallando los gobiernos alrededor del mundo? ¿No era acaso la misión principal del Estado-nación ofrecer seguridad a los gobernados y proveer mejores condiciones de vida a los ciudadanos? Las profundas desigualdades que se viven al interior de las sociedades en muchos de los países más desarrollados del mundo, el mal manejo de la política económica de gobiernos nacionales y subnacionales, así como la falta de seguridad y la violencia que se vive en muchos países parecen apuntar a la crisis del Estado nación y del modelo de gobierno que nos aseguraría a los ciudadanos del mundo mejores condiciones de vida en lo económico y lo social.

No me atrevería en muchos casos a hablar de Estados fallidos pues me parece una aseveración muy arriesgada en países donde prevalecen las prácticas democráticas, pero sí de una especie de debilitamiento institucional y esquizofrenia aguda de nuestros gobiernos. ¿Por qué, si las condiciones son apremiantes y los tiempos lo exigen, nuestros gobiernos no toman las mejores decisiones e implementan las mejores políticas públicas?

En México, las cifras, las encuestas y los datos por todos lados nos dicen que los mexicanos anhelamos seguridad económica y social. La última medición de pobreza de Coneval nos habla de un país con profundas desigualdades económicas, sociales y regionales. Ya documentábamos una colega y yo en un artículo de la revista Este País del mes pasado, el problema de la desigualdad en México por la distribución del ingreso y las carencias que enfrentan los mexicanos.

Los datos de la 4ta Encuesta Nacional de Valores sobre lo que Nos Une y Divide a los Mexicanos (ENVUD) daban evidencia clara de que la igualdad es valor que más anhelan los mexicanos, pero también de que 57.4% de los encuestados reconoce al gobierno como el principal responsable de asegurar condiciones de equidad y mejora en la distribución del ingreso. Esto es en el fondo, está nuevamente el papel del gobierno y su eficiencia en la provisión de servicios públicos de calidad para los ciudadanos.

La importancia del Estado como el promotor del desarrollo económico y social no debe dejarse de lado, la intervención de los gobiernos para generar riqueza y fortalecer capacidades humanas es insoslayable. Si estas condiciones no se generan, el potencial de inestabilidad social y la proliferación de violencia son mayores. Asimismo, la  responsabilidad del Estado de proteger a los ciudadanos en su vida y patrimonio no es cosa menor.

El debate está en ¿cómo hacemos para que el Estado para que intervenga con políticas públicas y de gasto más efectivas? En México Evalúa en las próximas semanas estaremos presentando evidencia de cómo lo está haciendo el gobierno en materia de seguridad y gasto público. Al mismo tiempo, estaremos presentando propuestas de política pública de cómo mejorar el desempeño del gobierno en ambos temas.

Es nuestro deber como ciudadanos señalar a nuestros políticos el tipo de país que queremos y las condiciones de vida que merecemos si ellos no parecen interesados en cambiar el statu quo en el corto plazo. Por lo pronto, me voy a la Cámara de Diputados al Foro: Propuestas para mejorar la calidad del gasto público en Méxicoorganizado por el grupo parlamentario del PRD. Vamos a ver cómo se corresponsabilizan nuestros legisladores en la labor de hacer más eficiente al Estado.