Dulce Ramos · 15 de febrero de 2013
Por: Ireri Herrera (@ireriherrera)
Nos han engañado. Mejor dicho, nos hemos dejado engañar. Los ciudadanos entendemos a la democracia como el poder que ejercemos, en tiempo de elecciones, para definir qué candidato de qué partido nos representará como diputado, alcalde, senador o presidente. Después que hemos depositado el voto en la urna, nos olvidamos de este poder ejercido. Peor aún, limitamos –nos limitamos- a ejercerlo durante todo el periodo de “representatividad”.
Por eso vemos a los partidos en forma vertical (hacia “arriba”) y como algo opuesto al ciudadano. Nos hemos alejado del ejercicio de la democracia. Mientras tanto, la clase política prefiere este comportamiento. Nosotros los elegimos, nos olvidamos de ellos y ellos deciden. Les pagamos bien, los dejamos regresar a pesar de ser malos representantes. ¿Qué pasaría si esto cambiara?
La reforma política aprobada apenas el año pasado supondría garantizarnos (a nosotros, los ciudadanos “de a pie”) no sólo el ejercicio de nuestro poder después de emitir un voto; sino que nos permitiría generar más herramientas para usar este poder. Sin embargo, a casi un año de aprobada, poco se ha avanzado en la legislación secundaria que regule (de manera equitativa) las Candidaturas Independientes (CI), la Consulta Popular (CP) y la Iniciativa de ley Ciudadana (IC).
El Colectivo #ReformaPolíticaYA es una agrupación de ciudadanos y organizaciones que impulsamos la participación ciudadana de forma directa. A través de muchas reuniones con interlocutores e intenso cabildeo, auténticamente ciudadano, logramos la aprobación de los tres puntos mencionados arriba.
Sin querer culpar a nadie, ha sido una falta tanto de legisladores como de los ciudadanos que hemos trabajado en el tema, no poder avanzar en este sentido. Es más, parte del problema es, precisamente, que ÚNICAMENTE unos pocos nos hemos involucrado en impulsar la regulación de la reforma política.
Si la sociedad conoce poco de qué se busca: requisitos, tiempos, fiscalización, etcétera; entonces ¿cómo intentamos, por ejemplo, tener 300 candidatos independientes buscando una diputación?
En lo que he mencionado antes, se puede observar qué es y por qué se busca ampliar los derechos políticos de los mexicanos. A continuación, se expone cómo podrías ejercer estos derechos: ser candidato independiente para puestos de elección popular (CI), convocar a una consulta sobre temas de interés general (CP) o proponer leyes (o reformar las existentes) que te afectan, protegen e incumben a ti y a todos nosotros (IC).
Candidaturas Independientes (CI)
De acuerdo a la reforma del artículo 35 de la Constitución, los partidos políticos no tendrán más la exclusividad sobre el registro de candidatos para puestos de elección popular.
La propuesta del Colectivo #ReformaPolíticaYA incluye condiciones y requisitos que a) sean viables para cualquier ciudadano, b) eviten el “efecto cucaracha” de los partidos políticos y c) sean transparentes y fiscalizables.
Es importante destacar que la equidad no radica en poner los mismos requisitos para un ciudadano que para un partido político, pues un ciudadano no tiene la estructura, el presupuesto y el alcance de un partido. Asimismo, tampoco tienen los mismos mecanismos para ser fiscalizados por el IFE.
Consulta Popular (CP)
Una consulta popular sirve para poner un tema en discusión directa con los interesados o afectados. Esto puede ser desde los órganos legisladores hacia los ciudadanos pero también desde la misma ciudadanía que busca que su opinión no sólo sea “escuchada”, sino que sea incluida en la toma de decisiones.
De acuerdo a lo aprobado, en la propuesta de #ReformaPolíticaYA cualquier ciudadano que proponga al Congreso un tema para consulta deberá obtener apoyo mediante la firma del 2% del padrón electoral. Una vez cubierto este requisito, la SCJN deberá determinar si el tema puede o no, ser consultado por la ciudadanía.
En la CP, se considera al IFE como convocante para una consulta popular. Con anterioridad, el IFE informará sobre los temas a discutir y en qué términos se realizará la consulta. Finalmente, para que sea válida, una consulta deberá obtener un 40% de participación del padrón electoral.
Iniciativa Ciudadana (IC)
Promover la creación o modificación de leyes también es una forma de ejercer tus derechos y el Congreso debe aceptar la iniciativa, siempre y cuando no se violenten sus facultades exclusivas.
Para poder presentar formalmente una iniciativa, el o los ciudadanos deberán reunir las firmas del 0.13% del padrón electoral. El IFE avalará la procedencia de estas firmas y, a partir de entonces, la cámara de origen deberá dictaminar y votar la iniciativa ciudadana en un tiempo que no exceda el periodo de sesiones en que se presenta (y si fuera en periodo de receso, convocar a un periodo extraordinario).
Garantizar la aprobación de las leyes secundarias para estas tres figuras, implica garantizar mayores derechos políticos y más herramientas para controlar las decisiones que nos afectan a todos. La democracia considera la aceptación del poder del pueblo (nosotros, los ciudadanos) sobre las decisiones que toman los “poderes” del Estado (irónico).
* Ireri Herrera (@ireriherrera) es integrante de #ReformaPolíticaYA
Un resumen de los puntos mínimos de nuestra propuesta, los puedes encontrar aquí.
Información sobre nuestro colectivo y las acciones que tomamos acá y en Facebook: /RefPolYA y Twitter: @RefPolYA