¿Qué es la responsabilidad social?

Contenido Animal Político · 21 de abril de 2021

¿Qué es la responsabilidad social?

El sistema actual de hacer negocios (Business as usual) se encuentra centrado en el objetivo económico de obtener ganancias y acumular riqueza a costa de lo que sea sin reparar en las dimensiones social y medioambiental del desarrollo, lo cual ha generado una crisis severa a nivel mundial que nos tiene al borde del colapso. Se consolidó en el sistema capitalista al amparo de la idea de la virtuosa “Mano invisible” de Adam Smith y la doctrina del libre mercado, y encuentra su justificación en su manera de operar, que sostiene que el objetivo y la responsabilidad de una empresa consiste en usar sus recursos para incrementar progresivamente sus ganancias, mientras se mantenga en las reglas del juego; es decir, comprometerse en una abierta y libre competencia, sin cometer engaño ni fraude, como lo señaló Milton Friedman hace más de 50 años.

Pero es urgente que esas reglas del juego sean modificadas, al igual que ese concepto de responsabilidad, ya que es claro que un crecimiento económico sostenido e ilimitado es incompatible con la existencia de recursos finitos y con la interdependencia de las diferentes formas de vida en la Tierra. Además, en el esquema del libre mercado la generación de riqueza no cuenta con reglas de distribución equitativas y socialmente justas, lo que ha generado enormes brechas socioeconómicas (que incluso se han engrandecido con la pandemia de COVID-19) en perjuicio de la gran mayoría de la población mundial y en provecho de las oligarquías, beneficiadas históricamente por los procesos del imperialismo, el colonialismo, la Revolución Industrial (y sus respectivas etapas), y el acomodo geopolítico del mundo después de la Segunda Guerra Mundial y la posterior caída del Muro de Berlín. 

Este funcionamiento,  bajo el que se ha desarrollado nuestro periodo histórico, al que podemos referirnos como Capitolceno, también afecta gravemente al medio ambiente, lo que se refleja en fenómenos como el calentamiento global, la acidificación de los océanos y la extinción masiva de especies de plantas y animales no humanos; incluso la extinción de los animales humanos se vislumbra inminente si no cambiamos el rumbo.

Como alternativa al status quo, se nos presenta un modelo que, si bien le da importancia al crecimiento económico y a la generación de riqueza, lo hace centrado en el bienestar, situando en primer lugar a las personas y al planeta, incorporando las dimensiones de justicia y equidad social y de cuidado medioambiental, basado en un andamiaje de instituciones políticas y económicas inclusivas bajo principios de transparencia y buena gobernanza. Este modelo se conoce como “Desarrollo Sostenible”. De acuerdo con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la responsabilidad de una transición a este sistema no es exclusiva de los gobiernos, de las empresas, de la academia, de la sociedad civil o de los individuos, sino de todos estos sectores, y se logrará generando alianzas multisectoriales para la co-creación de soluciones transdisciplinarias, como las que aportan la Bioética, la responsabilidad social y la economía circular.

Es así como, para llevar a cabo la requerida transición del Business as Usual al Desarrollo Sostenible, el sector empresarial y la sociedad en general encuentran una herramienta idónea en la Responsabilidad Social, entendiéndola como la responsabilidad de una organización de incorporar armónicamente a sus actividades e impactos las esferas económica, medioambiental y social, mediante un comportamiento ético y transparente que:

  • Contribuya al desarrollo sostenible, incluyendo la salud y el bienestar de la sociedad;
  • Tome en consideración las expectativas de sus partes interesadas;
  • Cumpla con la legislación aplicable y sea coherente con la normativa internacional de comportamiento; y 
  • Esté integrada en toda la organización y se lleve a la práctica en sus relaciones.

Se puede apreciar que esta definición de Responsabilidad Social, prevista por la ISO 2600, comprende las cinco dimensiones o ámbitos recurrentes desde las cuales ésta se aborda: las partes de interés, la dimensión económica, la dimensión de voluntariedad (no voluntariado), la dimensión medioambiental, y la dimensión social.

A diferencia de la posición de Friedman, que centraba la responsabilidad de las empresas en obtener beneficios financieros para sus dueños (shareholders, stockholders, accionistas o socios), la responsabilidad social actual incorpora a la parte económica las dimensiones social y medioambiental (tripple bottom), así como una visión de partes de interés múltiple para atender de manera efectiva y participativa tanto a los stakeholders internos (colaboradores, directivos o gerentes, propietarios, socios, accionistas) como a los stakeholders externos (proveedores, sociedad, gobiernos, acreedores, clientes/consumidores y competidores, entre otros), bajo un esquema idóneo, efectivo y participativo que elimine, neutralice o minimice impactos negativos, privilegiando una estrategia de ganar-ganar (win win).

La responsabilidad social tiene un alto componente ético que le es inherente, pues pretende incorporar al objetivo y la actuación de las empresas y/o organizaciones valores y virtudes como justicia, equidad, templanza, generosidad, gratitud, buena fe y solidaridad, por mencionar algunos. Así se transforma al Business as Usual (capitalismo global y neoliberal), que se destaca por la ausencia de dichos valores y el ejercicio consciente o inconsciente de sus contrarios (injusticia, inequidad, intemperancia, ingratitud, mala fe, egoísmo, codicia y avaricia, entre otros), en un modelo de Desarrollo Sostenible.

La responsabilidad social es aplicable a organizaciones del sector público y privado, con o sin fines de lucro e independientemente de su tamaño. Podemos distinguir la Responsabilidad Social Empresarial (RSE, Corporate Social Responsibilty) como la parte de la responsabilidad social aplicable a las empresas, consideradas éstas como organizaciones con fines de lucro. También es importante distinguir la RSE del voluntariado, pues éste consiste en  proporcionar una ayuda desinteresada, intencionada y justificada a través de la participación ciudadana para contribuir a la mejora de la calidad de vida de personas y grupos en situación de desventaja, así como la satisfacción adecuada de sus necesidades, al defender sus intereses entre otras acciones necesarias. En cambio, en la RSE la organización conserva su principio de empresarialidad, el propósito de obtener recursos y generar ganancias, pero se le incorporan las dimensiones ya mencionadas con un enfoque de múltiples partes de interés. Si una actividad o práctica no genera ganancias o no es rentable, financieramente hablando, no la podemos considerar dentro del campo de la RSE.

Hechos son amores y no buenas razones, y al igual que en la Ética, la responsabilidad social requiere congruencia en su implementación y ejercicio dentro de las empresas. Sus principios y valores deben trascender a la práctica efectiva, por lo que se debe evitar su uso mercadológico/mercantilista y de mala fe, consistente en obtener reconocimientos o acreditar normas (como el distintivo de Empresa Socialmente Responsable o las normas ISO 26000 e IQNet SR 10, entre otras), y/o en conductas como greenwashing y socialwashing, cuyo propósito es elevar o recobrar reputación y generar una falsa imagen de legitimidad. Una empresa no requiere distintivo ni acreditación alguna para practicar la RSE y ser considerada socialmente responsable, y en sentido contrario existen, lamentablemente, aquellas que cuentan con distintivos y acreditaciones cuando en los hechos sus objetivos y prácticas demuestran lo contrario, lo que constituye una aberración.

El Desarrollo Sostenible, la economía circular y la RSE son ya megatendencias económicas, y aquellas empresas que no las incorporen a su visión y planeación estratégica pondrán en riesgo no sólo su competitividad, sino su propia permanencia en el futuro.

 

*Pedro Roberto Reyes Martínez estudió Derecho en la UNAM y es Técnico Superior Universitario en Comercialización Inmobiliaria por la Secretaría de Educación Pública. Actualmente estudia una maestría en Responsabilidad Social en la Universidad Anáhuac, campus Querétaro, es colaborador editorial del Programa Universitario de Bioética de la UNAM (PUB) y miembro de la red de ExpertODS de Sustainable Development Network Solutions de la Organización de las Naciones Unidas en México (SDSN México). @pedroreyesm