Que el Oscar no es nuestro, entiendan

blogeditor · 4 de marzo de 2014

Que el Oscar no es nuestro, entiendan

Ya los leí muy indignados a varios de ustedes por la bola de gorrones arribistas que nos colgamos de los Oscar de Alfonso Cuarón y que desde el domingo andamos muy empoderados presumiendo siete y algunos hasta ocho estatuillas. Sí, ésas cuyas reproducciones Hecho en México no tardaremos en colocar al lado del trofeo que nos ganamos por buena ejecución en el baile folclórico de quinto año (informo, yo sí lo haré).

Créanme que entiendo su molestia, somos unos atrevidos. Vaya, como si alguno de nosotros tuviéramos algo que ver con la trayectoria de Cuarón, que tuvo que salir de México para triunfar. Ni fuimos sus compañeros de banca en el CUM ni sus vecinos en la del Valle –razones primordiales para festejar por alguien- para que andemos colgándonos milagritos. En una de ésas hasta hicimos algo para que saliera del CUEC luego que rechazaran su petición de financiar su primer cortometraje, allá en sus inicios. Y si ahí no hicimos nada, seguro lo grillamos para que Y tu mamá también perdiera ante Perfume de Violeta la selección como candidata oficial de México en los Oscar de 2002. Que nos valga que al final se haya colado su candidatura por mejor guión original, ash.

Y sí, bien que nos divertimos con Sólo con tu pareja y Niños del Hombre nos dejó muy buena impresión, pero ni sabíamos que Cuarón las había dirigido, ¿verdad? ¿O a poco acusamos recibo de que metió su cuchara en Hora Marcada? Harry Potter no cuenta, porque medio mundo supo de ella. Pero bien que ahora andamos pavoneándonos como si hubiéramos financiado Gravity, sólo porque pagamos los 95 pesos por boleto en función 3D y pantalla IMAX. Y cuatro veces. Si no se ha seguido puntualmente la trayectoria del reconocido no tenemos permiso para sentir nuestro su premio #DóndeSeHaVisto.

Que la carrera de Cuarón se haya desarrollado cuando muchos de nosotros éramos niños o andábamos ocupados en nuestros propios asuntos no es disculpa, señores. Para poder alegrarnos o festejar como propios los éxitos de un compatriota necesitamos casi casi haberlo conocido desde chiquito y haber jugado matatena con él, sido modelo o coprotagonista de sus pininos, acompañado a inscribirse (en este caso) al CUEC, echado porras a sus primeros proyectos, denunciado públicamente los bloqueos oficiales a su talento, marchado codo a codo con él en alguna manifestación, contribuido económicamente en alguna producción o ya de perdis ser de la familia. Porque a ver, alguien dígale algo a la querida @sandra_lube, promotora número 1 de Emmanuel Lubezki en Twitter, Facebook y cuanta red social se deje, a quien le han llovido felicitaciones por el Oscar de su primo y a quien le mandamos muchos besos #AhVedá. Si no cumplen con todos estos requisitos, olvídenlo. Dejen de festejar ya.

[contextly_sidebar id=”9b41495603ffed61fce7145698225d3a”]Así que ya estuvo bueno señores de andar diciendo que los 7 Oscar de Gravity son para México. Que no son, chigau. Chequen que Cuarón ya lleva 12 años viviendo en Gran Bretaña y ni siquiera nos mencionó en su discurso, ustedes de veras. Que nos dé gusto y orgullo que un mexicano triunfe en el extranjero y nos importe un pepino que no mencionara a México porque YOLO -como es mi caso- no cuenta como festejo. Que lo presumamos ante nuestras adolescentes estilo “mira mijita, él ha podido sobresalir a pesar de que no lo apoyaron en nuestro país porque tenía talento y alguien más lo supo apreciar”, no vale como reconocimiento, así sea doble por el esfuerzo. Que sea un ejemplo aspiracional, alguien a quien imitar en estos tiempos violentos, menos. Tantos que tenemos, ¿no? Escójanse a otro.

Yo por lo pronto ya estoy a la caza de futuros talentos para empezar a apoyarlos desde ahora y tener autoridad moral para festejar en cuanto recojan su Oscar, su BAFTA o lo que sea dentro de algunos años #NoVayaAser. Así contaré con la aprobación de todos los que hoy se indignan porque a muchos nos da gusto que quien triunfe sea un mexicano y consideramos que eso es bueno para México. Y perteneceré al selecto club de los que pueden festejar sin ser vapuleados con la acusación de que nos queremos apropiar de los triunfos ajenos.

A propósito. Ya estoy realizando mi petición en la escuela de mis hijas para que en la ceremonia de los lunes permitan a los alumnos dirigir unas breves palabras a sus compañeros cada vez que recojan sus reconocimientos y estímulos académicos. Necesito que mis adolescentes empiecen a practicar el discurso que darán ante la Academia (la que sea, no le pongo peros a nadie) y con el cual me llenarán de orgullo cuando me agradezcan todo lo que estoy haciendo por ellas. Triunfos de los cuales ustedes también podrán enorgullecerse, que ni ellas ni yo tendremos problema con que los sientan propios y los consideren de México. Igual tengo la ilusión de coincidir con la mamá de Leo. Doña, no se preocupe, ya nos tocará.

 

@malamadremx