Por: Mr.P
¿Tú crees que México va a salir adelante? ¿Crees que los políticos mexicanos algún día serán honestos? ¿Tú crees que ganaremos el mundial? ¿Tú crees que desaparecerá la delincuencia? ¿Felipe ganará su guerra? ¿Crees que el Jefe Diego es realmente Santa Claus? ¿Crees que el dólar va a bajar? ¿Crees que los bancos dejarán de cobrar comisiones? ¿Crees que algún día existan más ricos que pobres? ¿Tú crees?
¡NI MADRES! No crees en ni madres.
La crisis que vive nuestra manoseada Patría llena de manoseadores ciudadanos no es sólo de seguridad, ni tampoco exclusivamente financiera. La peor crisis que nos ahoga es de credibilidad; y estamos donde estamos, porque somos como somos. Cuando alguien gana un premio: “lo compraron”, cuando miran buenas chichis: “la operaron”, cuando siempre se te para: “empastillado”, cuando llegan a la meta: “le ayudaron”, cuando pierdes por pendejo: “te robaron”.
No creemos en ni madres.
La duda y la ficción nos hacen presa. La fantasía y las chaquetas nos confunden. Aún más crítico… es que -obvio- no creemos en nosotros mismos, menos en nuestra propia capacidad de cambiar las cosas. Simplemente no creemos.
Es tanta la neblina, miramos tan poco, que con miedo caminamos sin poder siquiera imaginar los escenarios positivos. Pero si nadie los diseña… ¿quién chingados los construye?
Creemos que todo esta del culo y además creemos que se va a poner peor. ¿Y qué crees? Tienes razón, -si seguimos como andamos- tienes toda la razón.
“Semos probes porque no cremos ser ricos”. Y nuestra pobreza no sólo tiene sin comer a millones de cabrones, sino que nos tiene vaciada la cartera de sueños, fé y esperanzas.
Una amiga -oráculo y pitonisa-, mencionaba una idea que me pareció dar en el clavo: “Vivimos en la pobreza por nuestra idea mísera de dar lo menos posible”. ¡Claro! Lo menos que pueda pagar a mis empleados, lo menos que pueda pagar por mis servicios, lo menos que pueda dar de propina, lo menos que pueda trabajar, lo menos que pueda pagar de impuestos, lo menos que pueda esforzarme, lo menos que pueda… y entonces -sabiamente- la vida te da, lo menos que puede.
Para colmo -descaradamente y sin sentido- exigimos lo contrario: Que crean en nosotros, que nos den todo y más, de lo bueno, muy bonito y casi regalado.
¿Tú crees?