Redacción Animal Político · 24 de enero de 2024
El pasado 6 de noviembre, en Pachuca, Hidalgo, se anunció el retiro de dos puentes antipeatonales que se encontraban muy deteriorados. Esta noticia pudiera ser motivo de celebración para el activismo peatonal mexicano, que desde hace más de 10 años han protestado contra este tipo de infraestructura y que poco a poco han convencido a las autoridades de removerlos y prohibir su instalación dentro de las ciudades. Sin embargo, este no parece ser el caso de las autoridades en Hidalgo, quienes amenazaron con volver a colocar estos obstáculos peatonales en los mismos lugares.
Uno de los puentes se localiza en la Av. Francisco I. Madero, una vialidad primaria de doble sentido e intersección no semaforizada. Como hemos tratado anteriormente en este espacio, los puentes antipeatonales representan un peligro para las personas, ya que fomentan la aceleración vehicular y esta es una de las principales causas de muerte en las calles. No debemos ignorar que cada año se registran cerca de 4 mil siniestros de tránsito en el estado de Hidalgo y el municipio de Pachuca es el que concentra el mayor número de muertes por esta causa.
Recientemente la Organización Mundial de la Salud publicó un Manual de seguridad vial para tomadores de decisiones (OMS, 2023) donde analiza la eficacia de distintas políticas públicas para reducir los siniestros viales. Esta publicación advierte que los puentes peatonales son una medida ineficaz y potencialmente dañina, por lo que desde hace algunos años, las autoridades de todo el mundo están eliminándolos de sus zonas urbanas.

Por si esto fuera poco, este puente antipeatonal que quieren volver a construir colinda con el Hospital General de Pachuca, el cual es frecuentado por personas con movilidad reducida -como adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad- por lo que su entorno requiere un diseño urbano universalmente accesible, que acorte la distancia del cruce y facilite la llegada al hospital. Hoy en día existe un paso peatonal a nivel de calle que podría resolver el cruce, sin embargo su trazo no sigue la línea de deseo peatonal, no cuenta con un ciclo semafórico para peatones y sus banquetas adyacentes presentan distintos tipos de obstáculos arquitectónicos.
Este no es el único equipamiento de uso público en sus inmediaciones, ya que en menos de 200 metros se encuentran el Hospital General del IMSS, la Secundaria General No. 1 y la Primaria 18 de Marzo. La confluencia de todos estos usuarios y la falta de ordenamiento vial han creado una situación de confusión y caos permanente que es aprovechada por los automovilistas para dar vueltas prohibidas e imponerse sobre el resto de la población.

Sin embargo, el desorden que caracteriza esta zona no solo se debe al comportamiento de los conductores, sino también a la saturación de elementos en el espacio público. Tal es el caso del mismo puente antipeatonal, que provoca situaciones propicias para el crimen. Esto se debe a que sus bases de concreto obstaculizan la visibilidad de los transeúntes en la banqueta y las personas que llegan a utilizarlo, quedan expuestas al tener que recorrer un callejón elevado y fácilmente controlable por delincuentes desde sus accesos.
Otra externalidad negativa de este puente antipeatonal es la contaminación visual producida por los espectaculares que coronan su estructura, ya que además de la afectación a la imagen urbana puede representar una distracción para las personas conductoras y aumentar la probabilidad de accidentes. El gobierno de Eleazar García otorgó una concesión a Publirex Centro SA de CV para explotar este puente como valla publicitaria durante 15 años y esto pudiera ser el motivo oculto de su reconstrucción. No obstante, el año pasado el gobierno del Estado de Hidalgo expidió una Ley de Imagen Urbana, la cual dispone en su artículo 51 que “los puentes peatonales deberán mantenerse libres de todo tipo de publicidad” y en su artículo 6 faculta a los municipios para revocar licencias o permisos con fines publicitarios que invadan la vía pública o se consideren un riesgo para las personas.

Dicen que el ser humano es el único animal que puede tropezar dos veces con la misma piedra, pero de nosotros depende que aprovechemos esta oportunidad para construir soluciones más integrales, saludables e incluyentes. Por eso exigimos a las autoridades -municipal y estatal- sustituir esta infraestructura obsoleta y peligrosa, implementando un diseño urbano seguro y accesible, como lo establece la Ley de Movilidad y Transporte en su artículo 27.
El año pasado las organizaciones ciudadanas Revolución Urbana, Jane’s Walk Pachuca y Liga Peatonal se manifestaron pacíficamente pegando posters en los que alertaron a los usuarios sobre el peligro que representa el puente antipeatonal frente al Hospital General de Pachuca. Además, inscribieron un oficio formal de petición a la Secretaría de Movilidad del Estado para el retiro y sustitución del puente por un cruce seguro y accesible a nivel de calle, que incluya dispositivos de reducción de velocidad vehicular, semáforos sonoros, banquetas accesibles, ciclovías y paradas de transporte.
Las calles son elementos esenciales para el funcionamiento de las ciudades, pero estas no son exclusivas para los coches, también deben permitir la convivencia entre peatones, ciclistas y usuarios de transporte público. Porque #LaCalleSeComparte, digamos #AdiósPuentesAntipeatonales.

* Luis Licona (@luis_licona) es un entusiasta del transporte público y la movilidad urbana sostenible. Arquitecto con estudios en desarrollo sostenible, espacio público, y movilidad urbana. Activista y fundador de Revolución Urbana (@Revourbana), integrante de Liga Peatonal (@LigaPeatonal). Aldo González es arquitecto, urbanista y activista peatonal. Fundador del colectivo La Banqueta se Respeta (@BanquetaLibre), secretario general de Liga Peatonal (@LigaPeatonal) y Líder regional de la Coalición Global de Jóvenes por la Seguridad Vial (@ClaimOurSpace).