blogeditor · 1 de noviembre de 2021
Sandra Cuevas, alcaldesa de Cuauhtémoc, anunció el viernes su propuesta de convertir la calle Génova en el “Corredor Tecnológico-Turístico Zona Rosa”: una estructura de columnas y techo con luminarias led para atraer al turismo. Me uní a las críticas levantadas en redes sociales y le propuse mejor usar el presupuesto de ese proyecto para adquirir o construir un edificio de arrendamiento público. En este artículo insisto y profundizo sobre esa propuesta.
A través de su cuenta de Twitter, Cuevas me contestó que la inversión era de la iniciativa privada y que a su gobierno “solo” le correspondía poner 150 millones de pesos. Con esa postura evade su papel como autoridad local: si particulares están realizando el proyecto es porque cuentan con la anuencia y el apoyo de su alcaldía. Y con esos argumentos la funcionaria también evade el contexto habitacional crítico que enfrenta la Cuauhtémoc.
De acuerdo con la Plataforma Vecinal y Observatorio de la Colonia Juárez, solo en 2016 la zona centro de Ciudad de México perdió más del 25% de su población originaria por el encarecimiento del suelo urbano y la especulación inmobiliaria. Según datos del Gobierno de la Ciudad de México, entre 2014 y 2019 se realizó anualmente un promedio de 3,248 desalojos con fuerza pública. Gran parte de ellos ocurrió en la Cuauhtémoc.
La vivienda de arrendamiento es la principal opción habitacional de la clase media, de la gente joven, de la población migrante y de las mujeres. La Encuesta Nacional de Vivienda 2020 confirmó que en el último año la población inquilina en México continuó en aumento: el 51.4% de las personas que rentan lo hace porque no tiene acceso a créditos o no tiene recursos.
Para atender esta problemática, la alcaldía Cuauhtémoc podría construir o adquirir un edificio de apartamentos para ponerlos en renta a precios accesibles a grupos prioritarios, sin ánimo de lucro, destinando las ganancias a cubrir su mantenimiento y administración. No es una idea original. Este tipo de proyectos es normal en países como Estados Unidos, Canadá, España, Finlandia, Inglaterra y Francia. También se hacía en México hace cincuenta años como parte de la política de vivienda de la ciudad, pero a partir de los años 70 fue progresivamente abandonado como opción de política pública.
De acuerdo con la Ley de Vivienda, la administración de Cuevas es corresponsable de la implementación de la Política Nacional de Vivienda (artículo 4.XII) y tiene entre sus facultades formular, aprobar y administrar sus programas de suelo y vivienda (artículo 17.B.I). La idea de un edificio de arrendamiento público es tan solo una de muchas alternativas posibles y por supuesto que un edificio de este tipo no acabaría con toda la crisis habitacional. Pero sería un paso en la dirección correcta con efectos materiales positivos.
Este 31 de octubre se celebró el Día Mundial por el Derecho a la Ciudad, el cual incluye la participación de la población en las decisiones urbanas, así como el deber de garantizar ciudades asequibles para todos sus habitantes. La construcción de proyectos de gran impacto en el espacio público, como el Corredor de luces, no puede ser decidida de forma unilateral y sin la participación de las y los habitantes. Menos cuando no atiende al esquema de prioridades que se esperaría por el contexto que enfrenta la alcaldía Cuauhtémoc.
Alcaldesa Sandra Cuevas, las ciudades son para la vida, no para la estética turística. ¿Por qué no mejor un edificio de arrendamiento público?