A propósito de la exposición “Forzados a Huir”

blogeditor · 27 de abril de 2017

A propósito de la exposición “Forzados a Huir”

Por: Gerald Massis

Médicos Sin Fronteras es una organización médica humanitaria independiente que trabaja en cerca de 70 países.

Brinda asistencia médica de emergencia a poblaciones afectadas por conflictos bélicos, epidemias, desastres naturales o exclusión sanitaria.

Médicos Sin Fronteras está en el frente de casi todas las facetas de la crisis migratoria y de refugiados. Nuestros equipos en el terreno dan asistencia en muchos de los lugares de los que estas personas están huyendo: zonas de guerra como Siria, Irak y Sudán del Sur; o países como Honduras, donde la violencia ha obligado a miles de personas a huir de sus hogares y atravesar México.

En los campos de refugiados, en los centros de detención, en los albergues, en las vías del tren, en los buques de rescate en el Mar Mediterráneo, Médicos Sin Fronteras ofrece atención médica y apoyo de salud mental a lo largo de algunas de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.

Gerald Massis en la inauguración de la exposición “Forzados a huir”.

Hoy estamos presenciando el mayor desplazamiento forzado de personas desde la Segunda Guerra Mundial. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados estima que más de 65 millones de personas han huido de sus hogares debido a conflictos o persecuciones.

Hoy, más de sesenta mil refugiados sirios están varados en el desierto en el noreste de Jordania, enfrentando la deshidratación y el hambre. Se encuentran, por un lado: con una frontera cerrada y, por el otro: con la zona de guerra de la que han huido.

Las organizaciones humanitarias estamos bloqueadas y no podemos llegar a ellos.

Hoy, más de 13 millones de personas que han huido del conflicto en Siria necesitan ayuda humanitaria urgente, pero la reciben a cuentagotas.

En México, donde trabajamos sin pausa desde el año 2012, la comunidad transmigrante centroamericana se encuentra en un estado de vulnerabilidad innegable.

Honduras, país con tristes récords de violencia, es de los principales expulsores de su población. MSF trabaja para aliviar las consecuencias médicas de la violencia en Tegucigalpa (la capital) y en Choloma (al norte), dos puntos clave del país.

Más de un tercio de nuestros pacientes atendidos en México huyeron de sus países de origen después de haber sido golpeados severamente o amenazados de muerte.

Sin embargo, a esta migración se han sumado aquellos que no solo están dispuestos a atravesar países enteros, con sus bosques y desiertos, sino océanos. La nueva migración africana que cruza el Atlántico hacia las Américas en busca de seguridad, nos habla del nivel de desesperación de las personas en el mundo de hoy.

En los últimos tres años, en el Mar Mediterráneo, se han hundido más de cinco Titanics. En lo que va del siglo (menos de 17 años) en el Mar Mediterráneo se han hundido más de 25 Titanics.

Pero todas nuestras operaciones de ayuda humanitaria para refugiados y personas internamente desplazadas no bastan para contrarrestar las políticas brutales que limitan severamente el acceso a la ayuda.

El respeto a los Convenios de Ginebra, que protegen la atención médica en tiempo de guerra, está erosionado. El derecho fundamental de las personas a escapar de la violencia y la persecución para proteger su vida y las de su familia, es sistemáticamente violado por las políticas migratorias puestas en marcha, ante ésta, la mayor crisis de movimiento de personas contemporánea.

Estamos atestiguando dos paradigmas brutales.

El primero es la negación total de la ayuda humanitaria directa a las personas en las zonas de conflicto. E incluso el ataque a la misión humanitaria en estas zonas de conflicto.

El segundo es la aplicación de políticas, más recientemente en Europa, pero también en los Estados Unidos, que impiden que la gente huya de la guerra y de la violencia, acorralándolos en un limbo legal que los criminaliza. Estas políticas restringen el acceso a la ayuda o, en su defecto, los devuelve a las zonas de conflicto de las que escaparon.

Con esta exposición queremos que los visitantes entiendan la dimensión de esta crisis de migración masiva. Comprendan por qué tantas personas, en nada diferentes a nosotros mismos, se arriesgan a todo. Por qué estas familias consideran más seguro el mar que la tierra, el desierto que el hogar. Esperamos que quien visite esta propuesta pueda intuir esa situación en la que no hay opción, no hay otra alternativa más que huir.

He estado en contacto con poblaciones migrantes. No son diferentes a mí, no son diferentes a ti. Son padres y madres buscando un futuro para sus hijos. Son niñas y niños que esperan ir a la escuela y que desean jugar. Son jóvenes en busca de una vida en paz. Son personas normales en una circunstancia anormal, se encuentran forzadas a huir, un destino que podría algún día ser el nuestro.

 

* Gerald Massis es director de MSF México  (@MSF_Mexico) y Centroamérica.