Los procesos electorales desde lo local

Redacción Animal Político · 13 de septiembre de 2023

Los procesos electorales ya están empezando en todo México: el federal, organizado por el INE, en que se renueva la Presidencia de la República, 128 senadurías y 500 diputaciones, y a su vez los locales de las entidades federativas, que son organizados por sus propias instituciones electorales conocidas como Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE).

De tal manera que tendremos elecciones en todo el territorio nacional, con cambio de 9 gubernaturas: Ciudad de México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán; renovación de congresos locales y ayuntamientos, siendo poco más de 20,000 cargos de elección popular, en donde podrán participar cerca de cien millones de personas. El presupuesto para todo esto es de alrededor de diez mil millones de pesos, que se invertirán en todos los procesos electorales.

Estamos frente a un reto mayúsculo y todas las autoridades electorales nos estamos preparando para ello; queremos que todo salga bien, bajo el profesionalismo pero sobre todo con el compromiso democrático de quienes laboran en las distintas y diferentes organizaciones encargadas de las elecciones, trabajo al que se suma la ciudadanía a capacitarse para ser funcionarios de casilla o también trabajadores eventuales.

A mí me gusta mucho esta temporada porque las elecciones son muy parecidas a la vida real y cotidiana que tenemos todos en diferentes momentos de nuestra vida. A veces pongo el ejemplo de que organizar una boda o unos XV años es el símil de preparar las elecciones porque debe de organizarse con tiempo, o mucho tiempo antes, para que salga bien la fiesta; seleccionar lugar de la recepción, vestimenta, la boda religiosa, los invitados, etc. Sin embargo, hoy quiero hacer una comparación distinta, aunque semejante: el campo mexicano, el que los agricultores siembran y plantan para tener una buena cosecha, el deseo enorme de tener buena mano, pero sobre todo éxito, en todo el proceso y no solo en la cosecha o venta de sus productos; lo que tiene que hacer una gente de campo para lograr poner sus productos de buena calidad en nuestras mesas, una manzana, un durazno, una nuez.

Decimos que es un proceso porque es un tiempo determinado, dividido en etapas que se van cumpliendo y en metas que se alcanzan. No podemos pasar o brincar una cosa si no hicimos lo correcto, es por eso que se lleva un calendario día con día de todo lo que se debe de hacer, se anota lo realizado y se da un seguimiento puntual de la estrategia planteada. Quisiéramos que todo funcionara como reloj, pero son muchas cosas que se van presentando en las diferentes áreas que se trabaja, para tratar de cumplir con los objetivos trazados.

Las etapas del proceso electoral son 4: la primera, la preparación de la elección, que es la que acaba de iniciar en este mes de septiembre y culmina en junio, precisamente antes de la jornada electoral; imagínense todo este tiempo, lo que se tiene que hacer y trabajar. La segunda etapa, consiste en la jornada electoral que es el día de las votaciones: el próximo 2 de junio del año 2024, día de fiesta, de cosecha, de votaciones. La tercera etapa es la de resultados y declaración de validez de las elecciones. La cuarta es el dictamen y declaración de validez de la elección de la presidenta o presidente electo.

Así como lo mencionamos, el proceso electoral se asemeja a muchos procesos como el del campo, y sobre todo en nuestro campo mexicano, porque las elecciones que hacemos en nuestro país son distintas a las que se hace en otras partes del mundo, pero también nosotros dentro de este proceso electoral tenemos variantes de elecciones no solo de los tres órdenes de gobierno: federal, estatal o municipal, sino que también se hacen elecciones por usos y costumbres en los pueblos originarios como en Oaxaca, con más de 400 municipios con esa calidad. También se hacen elecciones seccionales que están dentro de los municipios.

En la siembra vemos una similitud, tenemos varias opciones para plantar: en semilla o producto, lugares, personas que apoyen, maquinaria o tecnología a introducir o adquirir, el clima, entre otros. Por eso es que digo que la etapa de siembra inicia con lo que queremos sembrar, de ahí que se tiene que preparar la tierra donde se va a depositar la semilla y a qué profundidad va, por lo que se empiezan a meter las máquinas para revolver o remover la tierra, esto es cuando se cuenta con las herramientas necesarias para hacerlo de esta forma, pero también se hace a mano como forma tradicional.

El suelo debe de estar seco, dejar la semilla 1 o 2 pulgadas del nivel del suelo, taparla para que no se vaya a volar, por orificio se depositan de una a tres semillas para que puedan crecer, con una distancia que permita el desarrollo de la planta, obteniendo la energía del sol, aprovechando el agua que por lo menos debe de mantenerse con una cotidianeidad de humedad para que no se seque (por eso son tan importantes las lluvias y más en aquellos lugares que se sembró por temporal y no se tiene un sistema de riego permanente); en los siguientes días y meses se va observando que la planta va creciendo y eso anima mucho al productor del campo, porque la tierra, el sol, el agua, empiezan hacer su magia.

El campesino deberá vigilar su óptimo desarrollo, obviamente se le ponen fertilizantes para mejores resultados en tamaño y calidad; al cumplir con estas dos cosas y llegar a lo esperado se hace la cosecha y, cuando piensas, llegaste al final del proceso. El día de la cosecha es igual al día de la jornada electoral, de las votaciones, porque es la felicidad de llevar a cabo y de hacer ese día que es el clímax para todos. En el campo podrá terminar el trabajo, pero luego se deben seleccionar las variantes que se obtuvieron, así como se hace el escrutinio y cómputo; se lleva a bodega todo el producto, como lo hacemos con los paquetes electorales; se vuelve a revisar que todo lo que se hizo en campo esté bien, se guarda en lugar seguro y se organiza, se mantiene para que diferentes compradores que quieran revisar la cosecha puedan hacerlo y constatar que lo que van a obtener es lo que se les ofreció.

El que cumple con todos los requisitos es el que se lleva el producto; da una gran alegría hacer y obtener los resultados que uno se plantea y que a través de toda la vuelta al cronograma de actividades logras obtener.

El campo mexicano y la organización de elecciones tienen pues, una gran similitud, y de ello depende tener una buena siembra y elección, ambas necesarias para la vida individual y colectiva.

* César Wong Meraz es profesor-investigador de la Escuela Judicial Electoral.