Proceso electoral 2021, sin garantías para las mujeres periodistas

blogeditor · 22 de septiembre de 2021

Proceso electoral 2021, sin garantías para las mujeres periodistas

Sin libertad de expresión no hay democracia, y sin democracia no hay garantía ni respeto a los derechos humanos.

La labor que hacemos las y los periodista en el desarrollo del proceso electoral es vital; somos los mensajeros, los que informamos las propuestas de campaña, quienes increpamos y cuestionamos al candidato o autoridad, nuestro trabajo aporta a un voto informado y responsable.

Pese a esa importante función, en México no hay garantía para ejercer la libertad de expresión en ese periodo de democracia; el derecho electoral no reconoce la función del periodista, somos imprescindibles y a la vez invisibles para el Estado. Siendo la libertad de expresión un derecho vinculado a los derechos político electorales, el marco normativo que rige el ámbito electoral no reconoce el ejercicio periodístico, ni mucho menos incluye a las mujeres periodistas en los ordenamientos  en materia de violencia política en razón de género.

En el primer semestre de 2021, Artículo 19 documentó 362 agresiones contra periodistas y medios de comunicación. El informe destaca que “cada 12 horas se agrede a una persona periodista o medio en México”. Y del total de esas, 113 fueron en cobertura de las elecciones, es decir 1 de cada 3 amenazas, intimidaciones o agresiones contra periodistas fueron en cobertura electoral.

Ese clima de violencia política se amplifica para las mujeres que ejercen esa importante función, debido a la doble dimensión: ser mujer y periodista. Artículo 19 refiere que hubo 30 agresiones contra periodistas mujeres durante el pasado proceso electoral.

Intimidación, hostigamiento, bloqueo, amenazas, censura, violencia electoral cometida principalmente por funcionarios públicos e integrantes  de partidos políticos, de acuerdo al informe de la organización.  Ese es el costo por ejercer ese derecho ante un Estado indiferente, omiso y perpetrador.

A mitad de contienda, mi nombre se añadió a esa numeralia, como mujer periodista y directora de un medio de comunicación digital que trabaja con la comunidad. La noche del 28 de abril, el candidato postulado por la coalición Va por México (PRI, PAN y PRD) a gobernador en San Luis Potosí, Octavio Pedroza, y el reportero de un medio digital local con más de 432 mil seguidores en Facebook, Omar Niño, realizaron una serie de manifestaciones misóginas y de discriminación contra mi dignidad, desestimando mi labor como mujer periodista; se trató de un mecanismo de censura.

A mitad de contienda, mi nombre se añadió a esa numeralia, como mujer periodista y directora de Octopus México, medio de comunicación digital que trabaja con la comunidad. La noche del 28 de abril,  Octavio Pedroza Gaitán, candidato de la coalición “Sí por San Luis”, (PAN, PRI, PRD) al gobierno de San Luis Potosí, y Omar Niño, reportero del medio digital local del mismo nombre y con más de 432 mil seguidores en Facebook, realizaron una serie de manifestaciones misóginas y de discriminación contra mi dignidad, desestimando mi labor como mujer periodista. Se trató de un mecanismo de censura.

“Yo sí le miento su madre (….) ahí hay una chamaquilla que le juega a la periodista”, “si no tiene amigos (…) que se meta a Tinder”, “ahogada en la amargura (…) no puede ver que le vaya bien a alguien y que alguien tenga una profesión exitosa”, son algunas de las expresiones que el candidato y el reportero hicieron mientras ingerían alcohol, a través de un programa transmitido en la red social Facebook, contenido aún visible en web con más de 25 mil visualizaciones.

En un intento por defender mis derechos y mi dignidad, promoví un procedimiento especial sancionador ante el organismo electoral de mi estado. El pasado 30 de agosto, en un evidente desapego a todo lineamiento para la atención de la violencia política en razón de género, el Tribunal Estatal Electoral de San Luis Potosí resolvió “inexistente” la violencia que sufrí.  En la resolución se enfatiza que las expresiones del candidato y reportero “gravitan”  en mi labor como periodista; los magistrados desestimaron el agravio porque la ley electoral no reconoce mi rol como mujer periodista.

Ante ese retroceso a los derechos humanos, busqué la intervención de la autoridad federal y ahora espero la determinación de la Sala Superior, que sin duda será un precedente en este sinuoso camino por el reconocimiento de los derechos como periodistas.

Han transcurrido cuatro meses y quince días desde la agresión, tiempo en el que he sido revictimizada  por la autoridad. Ahora sufro ataques de ansiedad y depresión que limitan mi vida diaria; el medio de comunicación que construí fue silenciado porque no se garantiza mi integridad para realizar mi labor con la comunidad.

La autoridad no advierte que cuando se agrede a una periodista, también se agrede a la sociedad; el Estado mexicano sigue fallando en su responsabilidad de proteger el derecho de libertad de expresión.

* Ana Dora Cabrera Vázquez (@AnnaDoraMx) es periodista y directora de @MxOctopus.