Herminia Miranda · 20 de julio de 2023
El deporte es una actividad que los seres humanos han venido realizando a través de la historia, pero es importante mencionar que, dentro de la profesionalización de esta práctica, existe un porcentaje de personas que han tenido un crecimiento y dado otra visión a los deportes desde la experiencia de la migración, ya que actualmente es muy común ver a deportistas triunfando fuera de su país de origen.
Sin embargo, es preciso apuntar que estos casos son solo un porcentaje, pues también hay quienes no cuentan con los privilegios que les permitan lograr el éxito, como lo son contratos y representantes serios que les apoyen a posicionarse en instituciones deportivas.
En este sentido, es de suma importancia resaltar a esta otra parte de la población, la que enfrenta importantes retos para practicar y desenvolverse en el deporte fuera de su país de origen, llegando a frustrar sus metas y sueños deportivos, ya que factores como no contar con un documento que compruebe su regular estancia en el país, la discriminación y la xenofobia, le cierran las puertas para su desarrollo integral.
Por esto es muy importante llevar este tema a la reflexión y preguntarnos, ¿qué estamos haciendo para que el deporte no sea una actividad que solo beneficie a unos cuantos?
Y de esta manera poder apoyar e impulsar el desarrollo de habilidades deportivas de la población que migra a México.
Una medida es la integración de la población migrante en ligas amateur, así como su incorporación en instituciones públicas y privadas, y a las federaciones estatales y federales, para que la práctica deportiva deje de ser un reto burocrático y por lo tanto una práctica privilegiada, siendo ejercida como un derecho que abone al desarrollo pleno de todas las personas sin importar su condición migratoria.
Desde Sin Fronteras hemos brindado atención a jóvenes que en su país de origen practicaban deporte a nivel amateur, y que al salir, vieron en México como el lugar para buscar la oportunidad que les permitiera continuar practicando y sobresaliendo en el deporte, pero la respuesta siempre es la misma: sin documentos no pueden aceptados, ya que las instituciones deportivas no consideran documentos migratorios como válidos.
Por otro lado tenemos a la población con un proceso de integración más avanzado y que opta por la naturalización para ser tomada en cuenta como mexicana. Sin embargo, aún en estos casos, las personas deben llevar procesos que pueden ser muy tardados, desgastantes, con costos elevados, llevando estas habilidades y pasiones a convertirse en un sueño que, por no contar con privilegios, no pudo ser.
El deporte y la migración son derechos humanos que deben practicarse y defenderse sin fronteras.
* Marcos Ocampo es Trabajador Social, Auxiliar de Atención Psicosocial en Sin Fronteras I.A.P.