Rubén Aguilar · 24 de noviembre de 2010
Una mayor participación del sector privado en la dotación de infraestructura y servicios públicos en las ciudades ha sido uno de los temas centrales de la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales que tuvo como sede la Ciudad de México y organizador al jefe de gobierno.
Son dos las razones más socorridas: La inversión privada puede suplir los recursos financieros que no tienen los gobiernos locales y la empresa privada aportar desarrollos tecnológicos de última generación que resultan más baratos, ahorran energía y protegen el medio ambiente.
De manera particular se hizo mención a las posibilidades que tienen el capital privado y la tecnología en poder de las empresas, para modernizar en el corto plazo el servicios de alumbrado público, el drenaje, la dotación de agua potable, las vialidades y el transporte público.
Ante los prejuicios que en algunos países todavía existen sobre que le empresa privada ofrezca servicios públicos se reiteró que no implica el aumento de los costos y tampoco que las empresas queden fuera de la supervisión y control de los gobiernos locales.
Se planteó también que no se trata de un problema ideológico o de asegurar que el proveedor privado o el público son mejores uno que el otro. Lo que se pretende es que los servicios sean de la mejor calidad y precio para los ciudadanos.
En algunos casos la empresa pública puede estar en mejores condiciones y en otras, sobre todo cuando los gobiernos locales carecen de recursos, las privadas pueden ser la solución.
Hubo empresarios que plantearon las ventajas de que en una misma ciudad exista la competencia entre servicios públicos prestados por el gobierno y los ofrecidos por la empresa privada. Esto redundaría en beneficio de los usuarios.
Los gobiernos locales en México deberían superar viejos mitos y dejar atrás discusiones bizantinas sobre el papel del gobierno, para poner al centro de la discusión al ciudadano y elegir al proveedor, público o privado, que le garanticen los mejores servicios. Esa y no otra es la discusión.