blogeditor · 29 de abril de 2013
El viernes pasado, Andrea se disgusta con el personal de un conocido restaurante capitalino. No le asignan mesa, o se tardan demasiado para su gusto y se comportan indebidamente para alguien de su jerarquía, o no le muestran el respeto que se merece una joven privilegiada de la Nomenklatura mexicana poco acostumbrada a hacer colas. No elige otro sitio para cenar y paliar su pena. Prefiere llevar su queja con su papá a la Procuraduría; una falange de verificadores se apersona en el lugar. Deciden clausurarlo mientras los comensales se encuentran cenando; no es fácil la tarea. Un inspector empuja a un cliente; la avanzada profequesca decide entonces realizar una retirada táctica, que consiste en encerrarse en el auto oficial hasta que arriba otro refuerzo de asesores legales. Todo es tan brumoso como la biografía de una instancia diseñada para ser disfuncional desde sus inicios. Un apéndice de la Secretaría de Economía chimuelo, burocrático y totalmente alejado del interés público. Tortuguesco e ineficaz, cuando no se trata de resolver, ¡pero ya!, algún berrinche de alguien tan importante como Andrea.
Ya perdí la cuenta. ¿Cuantos procuradores han desfilado por Profeco? Invento cien por ciento priísta que decidió incorporar, en los dorados años del echeverriato lopezportillista, a los usuarios de bienes y servicios casi como si fueran un nuevo sector del imbatible y todopoderoso PRI de mediados de los setenta.
Pero volvamos al embrollo que nos ocupa, bautizado ya con el hashtag #LadyProfeco. En una operación virtual de control de daños, tanto Andrea como su padre se mostraron contritos. ‘Me siento muy apenado por lo que pasó. No se respetó el orden de las mesas y el trato fue grosero, me incomodó mucho’. Humberto Benítez fue más lejos. Lamentó la ‘conducta inapropiada’ de su hija, y la ‘sobrerreacción’ (¿?) de sus subordinados. Explica que ‘desde la semana pasada me encuentro convaleciente por una intervención quirúrgica’. ¿Mandó entonces a los verificadores bajo los efectos de algún medicamento? ‘Profeco está inmersa en un proceso de reestructuración’ que tiene el objetivo de ‘actuar estrictamente apegado a derecho’ ¿O sea que desde sus orígenes hasta ahora, se han comportado al margen de la ley? ‘Profeco actúa siempre en defensa de los consumidores sin importan quiénes sean éstos … el único privilegio que debe existir es el cumplimiento de la ley’.
Contradicciones y puros lugares comunes, que arrojan más preguntas sin respuesta. Si el procurador se encontraba en el hospital: imposibilitado de tomar decisiones, ¿fue entonces su hija la que ordenó la visita? ¿De no ser éste el caso, quién fue la persona que mandó clausurar el sitio -en tiempo récord e inusitada eficiencia- para quedar bien con su jefe?
Acostumbrado (aunque inaceptable), el uso discrecional de funcionarios públicos que actúan a capricho y por consigna, porque a alguien con influencias se le ocurre escarmentar a los que son insuficientemente respetuosos de su investidura como parientes intocables. Por desgracia esto sucede en todos los órdenes y niveles de gobierno, aunque el Revolucionario Institucional lo ha refinado tras décadas de uso. Hoy recobra el cetro perdido. Uno supone que seguirán perfeccionando estos burdos mecanismos de intimidación selectiva.
El Mea Culpa de Benítez ignora las verdaderas causas del problema. Quizá lo libre del pesado costo de ser destituido; de seguro y en cualquier escenario, permanecerán las condiciones que impiden que Profeco sea un verdadero contrapeso ante el embate de empresas públicas y privadas que abusan de millones de usuarios con total impunidad.
Cuando nadie se acuerde del escándalo protagonizado por ‘Andy’ Benítez, o toda esta triste historia termine siendo una anécdota más que confirma la sideral prepotencia de las y los principitos de la realeza mexicana (similar a la de sus contrapartes de la República Popular China), persistirá el desequilibrio estructural entre consumidores deseosos de obtener los mismos derechos que otros usuarios en el mundo, y un adefesio administrativo que sólo sirve para engrosar las fortunas de proveedores de que no se atreverían a tratar a sus clientes como súbditos en países similares al nuestro.
Tarea farragosa sería enumerar los múltiples obstáculos que hemos tenido que sortear ante Profeco, desde que se constituyeron Organismos de la Sociedad Civil especializados en este tema. Siberia del sistema político mexicano (durante dos administraciones panistas, tampoco se fortalecieron mucho nuestros derechos: no era prioridad); defensora a ultranza de un aberrante esquema conciliatorio que sienta en la misma mesa a colosos empresariales contra usuarios inermes, la Procuraduría es un híbrido que surgió para cubrir las formas, e impedir el avance de una cultura de defensa efectiva de derechos individuales y colectivas.
Seguirá siendo un largo camino, hasta que podamos lograr juntos la emancipación plena como ciudadanos y consumidores; quizá peque de ingenuo, pero sigo creyendo que vamos a llegar.
Mientras llega ese momento, que se aclare lo sucedido en el affaire #LadyProfeco, y se castigue a los que urdieron esta tontería monumental. Exigencia que parece más bien sueño guajiro; en espera de que se cumpla, en la realidad.