Primer informe de Claudia Sheinbaum: entre la narrativa y las deudas con las mujeres

Redacción Animal Político · 10 de septiembre de 2025

El primer informe de Claudia Sheinbaum como presidenta fue, sin duda, un momento que esperábamos las mujeres: por fin, una mujer encabezando el podio de Palacio Nacional para rendir cuentas como Jefa del Ejecutivo y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas. El simbolismo es innegable. Sin embargo, la representación importa, pero no sustituye la transformación estructural. El balance de este primer informe revela vacíos significativos en dos áreas críticas: el sistema de cuidados y la seguridad hacia las mujeres.

Que una mujer presida México es una victoria cultural. Rompe con siglos de exclusión y ofrece un referente para millones de niñas. Pero no basta con que una mujer llegue al poder; lo crucial es cómo usa ese poder para cambiar la vida de otras mujeres.

No se puede ocultar que en el informe los grandes problemas que enfrentamos las mujeres fueron relegados a menciones generales, sin compromisos claros ni presupuestos contundentes.

El sistema de cuidados aparece en el discurso como una gran deuda que, al día de hoy, es más promesa que realidad. Se habló de centros pilotos y la intención de avanzar hacia un sistema nacional, pero no hubo claridad en tiempo, recursos o cobertura. Mientras tanto, millones de mujeres siguen atrapadas en la economía del cuidado no remunerado, sin guarderías suficientes, sin opciones para personas mayores o personas con discapacidad. Las mujeres continúan cargando con el 66.8 % de su tiempo al trabajo no remunerado (ENUT 2024).

Hoy se visualiza una “agenda de cuidados” como lema de campaña permanente, pero no como un derecho garantizado. No se habló del financiamiento para el sistema nacional de cuidados ni de la incorporación a empresas y sindicatos en esquemas de corresponsabilidad ni de escuchar a las mujeres organizadas desde colectivas.

Otro vacío evidente fue el de la seguridad de las mujeres. En un país donde más de 10 mujeres son asesinadas cada día, esperaríamos un eje central de acción y resultados en el informe. Esperaríamos que se hablara de fortalecer las fiscalías especializadas, de garantizar refugios y centros de justicia para mujeres en todos los estados, de capacitar de forma obligatoria a policías y jueces con perspectiva de género. Sin embargo, se optó por destacar la reducción general de homicidios, invisibilizando la persistencia de la violencia feminicida, la impunidad en los tribunales y la falta de coordinación con fiscalías estatales.

Tener una presidenta mujer no ha significado, hasta ahora, un viraje contundente en la estrategia para garantizar una vida libre de violencia.

Querida presidenta, la violencia feminicida no se resuelve con estadísticas globales, sino con políticas específicas que nombren y protejan a las mujeres.

La igualdad sustantiva no se logra con discursos, sino con reformas, presupuestos y programas que cambien la vida de quienes siguen cuidando solas, trabajando en la precariedad y enfrentando la violencia cada día. La gran tarea pendiente es convertir el hecho histórico en un cambio histórico. Y ese paso aún no se da.

* Agueda Ale Valdés es integrante de la Coalición por el Derecho al Cuidado Digno y Trabajo Propio de las Mujeres. Fue regidora en el Ayuntamiento de Monterrey (2021-2024). Coordinadora de la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Egresada de la Licenciatura de Ciencia Política por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Maestra en Responsabilidad Social por la Universidad Anáhuac del Norte y en Políticas Públicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Su experiencia se ha enfocado en las áreas de Responsabilidad Social, igualdad de género y justicia social. Trabajó en la Cámara de Diputados en la LIXV y en la LXII Legislatura.