blogeditor · 18 de abril de 2022
Se cumplieron diez años desde que el 9 de febrero del 2012 logramos que casi todos los coordinadores de los grupos parlamentarios en el Senado de la República -solo faltó el PAN- firmaran el proyecto de reforma para crear el Auditor Especial de las Policías Federales, iniciativa que jamás fue aprobada, según se nos dijo, gracias al bloqueo del gobierno de Calderón.
En la misma década creció aproximadamente 40 por ciento el número de agencias de supervisión policial externa (SPE) en Estados Unidos. De hecho, apenas entró ese país en una etapa de crecimiento explosivo. Me acaban de informar que, creadas con base en reformas legales, actualmente hay allá entre 220 y 240 entidades de SPE; había menos de 200 antes del asesinato de George Floyd y después del mismo 150 jurisdicciones están tratando de crear o fortalecer la agencia con la que cuentan, lo que “nos coloca hoy en un momentum de crecimiento sin precedentes”, confirmó una colega experta de aquel país.
En su más sencilla definición, la SPE es “un mecanismo independiente, externo y permanente de revisión de una institución policial, a cargo de personas que no pertenecen a la misma”. ¿La SPE es una bala de plata? No. Pero la experiencia y la investigación más avanzadas apuntan que, “si bien crear entidades de SPE no restaura por sí sola la legitimidad de la policía, es difícil y quizá imposible mantener la confianza pública sin ella”.
En nuestra definición del problema, la debilidad de la policía en México depende fundamentalmente de su opacidad y su distancia de la gente. Hemos confirmado de manera consistente por más de tres décadas que las instituciones policiales que se abren a la rendición de cuentas y la transparencia y trabajan con las comunidades son las que mejoran por igual su eficacia y legitimidad.
Ningún mecanismo de control existente hoy, interno o externo, revisa y evalúa a la policía de manera permanente y desde un enfoque sistémico, como lo hace la SPE. Ahí está su valor agregado diferenciado y ahí está también el principal motivo de la resistencia política y policial, dominante en México y en la región.
Estamos decididos a implantar en México esta figura que la ONU incluye como parte de un sistema comprehensivo de rendición de cuentas de la policía. Afortunadamente, los esfuerzos y actores a favor de la SPE se van sumando. Amnistía Internacional construyó apenas una propuesta basada en el consenso entre más de cien personas especialistas y lo publicó en su reporte Policías bajo la lupa.
Por nuestra parte, en el 2019 convocamos a la primera conferencia internacional en control democrático y supervisión policial, en el 2020 diseñamos la propuesta de reglamento que crea la primera Agencia Municipal de Supervisión, Mejora y Reconciliación Policial, en el 2021 logramos la primera experiencia piloto de supervisión externa sobre una Unidad de Asuntos Internos y pronto convocaremos a un segundo encuentro internacional. Además, en el camino estamos montando una plataforma de profesionalización en el tema.
Entendemos que montar la SPE implica una decisión que podemos llamar de contracultura, en la medida que invierte la fórmula popular y perdedora que asocia la eficacia policial a amplios márgenes de opacidad y autonomía, para ir justo en sentido contrario, acercando a la policía lo más posible al escrutinio, la evaluación, la transparencia, la rendición de cuentas y la colaboración con las comunidades a las que debe servir.
Estamos construyendo una red a favor de la SPE y para consolidarla formaremos los primeros cuadros especializados en México, quienes contarán con dos opciones de programas, según estén relacionados directa o indirectamente al diseño y la implementación de las nuevas entidades de SPE.
Convocaremos a una comisión técnica internacional coordinadora, donde dialogarán personas que representan experiencias germinales con otras que llevan décadas consolidando la SPE. Abriremos las puertas a todo tipo de auditorios para tener un impacto progresivo local, nacional y regional.
Centenas de ciudades en otros países han visto, ven y verán nacer su propia agencia de supervisión policial externa. Seguimos luchando para que México no se queda más y más a la zaga.