Presupuesto de Egresos 2023: del dicho al hecho…

blogeditor · 21 de noviembre de 2022

Presupuesto de Egresos 2023: del dicho al hecho…

En días recientes la Cámara de Diputados aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para 2023, haciendo uso de una de las facultades exclusivas que le otorga la Constitución. Sin duda, no hay fotografía más clara de un gobierno que las decisiones presupuestarias llevadas a cabo. El destino y canalización de los recursos es, pues, la evidencia más clara de los intereses y fines de quienes conducen un país; ninguna decisión más política que destinar recursos a ciertos sectores para restarle a otros.

Por eso es lógico que el debate nacional esté centrado en cuánto dinero fue asignado a algunos rubros, los aumentos, recortes y variaciones que sufrieron los programas y políticas en comparación con el presupuesto asignado para este año 2022.

Y aunque es una discusión relevante es aún más importante verificar que el presupuesto asignado sea utilizado en los objetivos planteados, conforme a los términos y plazos previamente estipulados, ya que muchas veces no necesariamente el dinero termina ejerciéndose como se estipula desde el PEF.

Así lo muestran los informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública elaborado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. En ellos se observa que de enero a septiembre de 2022 no se han ejercido más de 83 mil millones de pesos (mdp) en ramos administrativos como la salud, seguridad pública y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), mientras que se han gastado más de 116 mil mdp adicionales a lo presupuestado en los ramos de Energía, Turismo y Defensa Nacional.

Veamos los números con detalle: el mayor rezago entre lo presupuestado y gastado se ha experimentado en Salud en donde, de acuerdo al PEF 2022, debían ejercerse de enero a septiembre más de 134 mil mdp y sólo se utilizaron 106 mil mdp. Es decir, 28 mil mdp que no fueron empleados e impactaron directamente en los programas de “atención a la salud”, “vacunación” y “medicamentos gratuitos”, según el propio informe.

En lo que respecta al ramo Seguridad Pública y Protección Ciudadana estaba planeado que se ejercieran 60 mil 500 mdp, pero solo se han utilizado 32 mil 834 mdp. Un total de 27 mil 698 mdp que se tradujeron en menos recursos para la operación de la guardia nacional, la prevención, investigación y persecución de delitos y la administración de las prisiones federales.

En tanto, en el ISSSTE se debían utilizar 317 mil mdp y solamente fueron devengados 294 mil 500 mdp, una diferencia de 22 mil mdp, sin que se especifique cuáles programas fueron los afectados.

En cambio en el ramo Energía hubo un gasto de 110 mil mdp cuando solo estaban aprobados 46 mil 500 mdp, un sobreejercicio de 63 mil 560 mdp destinados al fortalecimiento de Petróleos Mexicanos en la investigación y desarrollo tecnológico en materia petrolera.

Mientras que el ramo Turismo ejerció 90 mil 692 mdp, 45 mil 930 mdp más de lo que se le había autorizado en el PEF 2022, esto con el objetivo de aumentar los recursos para la construcción del Tren Maya, sus estudios de preinversión y la publicidad de este como destino turístico.

En pocas palabras, se han quitado recursos en áreas vitales para el desarrollo social para gastarlos en aquellas áreas prioritarias del ejecutivo federal. En lo dicho, no hay ninguna decisión más política que el ejercicio de los recursos, quitar a unos para darle a otros.

Por eso, en estas fechas que tanto se discute el presupuesto aprobado para 2023, no solo basta observar en que se destinarán los recursos sino en cómo se ejercen estos a lo largo del año. Finalmente estamos hablando de los recursos que se obtienen vía nuestros impuestos y cuidarlos debiera ser una tarea ciudadana fundamental.

@ljcortes6