blogeditor · 7 de marzo de 2011
Y es que parece de ficción, no documental; la película “Presunto culpable”, que muestra los horrores, que no insuficiencias del sistema judicial mexicano; de la investigación torpe y brutal de la policía a la increíble tozudez de los juzgadores, es objeto de un amparo promovido por el supuestamente falso testigo… ¡Y cuya suspensión fue concedida por una juez! Mucha razón tienen los comentaristas en calificar este nuevo episodio como “Presunto culpable 2” y nada me extrañaría que a la audiencia de este nuevo amparo soliciten –cómo de que no- el ingreso de cámaras.
“Presunto culpable” es ya un fenómeno mediático. Por mucho, el documental más visto, apreciado y comentado en toda la historia del país. Su ritmo, edición y música hacen olvidar fácilmente que no se trata de una película de ficción, y que todo lo que sucede allí, es real. Yo no soy crítico especializado; para reseñas recomiendo el excelente trabajo de Juan Carlos Cortés pero como analista de medios me interesa el fenómeno que el documental ha representado ante la opinión pública nacional y ante los medios mismos.
Iba a ser uno más; ya había ganado un premio en diciembre y sus promotores realizaron una muy buena, aunque modesta campaña publicitaria, basada casi exclusivamente en gestionar entrevistas no ante las secciones o programas de espectáculos, sino en noticieros y programas de opinión de índole general o política. Desde mediados de enero los productores, el abogado, y hasta Toño el “Presunto” se presentaron en cuanta cabina o estudio los dejaran entrar. Se realizaron exhibiciones en premiere a las personas adecuadas, de manera tal que al día del estreno la gente ya sabía de qué trataba y qué se podía esperar. Y es, repito, un excelente documental; que trata de un tema cercano y lejano a nosotros a la vez, ya que todos tenemos casos judiciales cerca, pero preferimos ignorarlos si no inciden directamente en nuestra familia.
Durante enero, se generaron 5 notas o menciones al día; durante febrero, 10 a 15. El día del estreno llegó a 60 el número de impactos, sumando hasta 25 el martes siguiente. El filme comenzaba a funcionar por sí solo y era evidente que las recomendaciones de boca en boca hacían que el interés por el documental se mantuviera. Hubo de entre 5 y 15 menciones diarias las dos semanas siguientes.
Y luego llegó el amparo, y la locura. Aunque la noticia se dio por ahí de las 8 de la noche, todavía se lograron contabilizar 52 menciones ese mismo día 2 de Marzo, 602 al día siguiente, y 438 el viernes. Los fines de semana casi no hay noticieros en vivo, pero se detectaron 97 menciones el día sábado y 49 el domingo; sumadas muchas más que el día de su estreno. No se habló de otra cosa en las comidas familiares del domingo y las salas en donde se exhibe el filme volvieron a llenarse como el día de su estreno. O más.
Desde la noche del 2 de marzo a la fecha se han contabilizado 1,315 notas o menciones que suman 3 mil 127 minutos al aire, es decir más de 50 horas. Y 50 horas en radio y televisión es mucho; muchísimo.
Para dar un comparativo puedo mencionar que en el mismo período de tiempo sólo se habló más de la situación en Libia, que del “Presunto…” incluso más que de las candidaturas presidenciales –tema favorito de los noticieros- o que de la gira del presidente Calderón por Estados Unidos.
Otro aspecto interesante de la cobertura del suceso es que el promedio de duración de cada mención es de más de 2 minutos, casi 3. Y esto en radio y televisión es muchísimo, cuando la duración promedio de una nota informativa es de entre 40 segundos y un minuto, y obedece a que buena parte de dichas menciones son entrevistas, comentarios de los conductores o especialistas, mesas redondas y todo tipo de espacios de reflexión. Y a esto debemos agregar que lo que podría llamarse la contraparte, o sea quienes pretenden evitar que el documental siga difundiéndose, prácticamente no han dado la cara.
Si con esta acción jurídica alguien buscaba que ya no se hablara del “Presunto Culpable” e incluso del supuesto testigo falsario, se equivocó de fea manera; ahora los conocerán muchísimo más.
Una vez más, los medios y su efecto bumerán. La verdad es que a estas alturas del partido quien no perciba este fenómeno en los medios de comunicación podría ser calificado como ignorante. O como presunto ignorante, para no ofender. A menos, claro que no lo sea tanto y que el efecto buscado con el amparo haya sido exactamente el que se observa.
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Contrarréplica
Una contrarréplica a la “respuesta a un consultor” que a mi post sobre el fiasco del monitoreo del IFE formuló Ricardo Becerra, jefe de asesores de su Secretario Ejecutivo en tono tan contundente que no deja lugar a mucho debate; de ésta solo se trasluciría que alguna de las partes está gravemente errada, o miente.
Agradezco las correcciones que a varias de mis afirmaciones hace el señor Becerra, pero mi tesis inicial no cambia: La tecnología de monitoreo del IFE no sirve para detectar propaganda política indebida –a menos que sea ubicada antes, me explican- en particular la que más preocupa actualmente: notas, reportajes, entrevistas simuladas; ni mucho menos la objetividad en tratamiento informativo. Para ese tipo de detección, el lápiz y papel son, paradójicamente más efectivos. La verificación de transmisiones, que es para lo que sí fue diseñado el sistema, no arrojó resultados confiables en el proceso electoral federal de 2009, para lo cual fue licitado inicialmente; y abundantes expresiones de ello se encuentran en las versiones estenográficas del Comité de Radio y Televisión del Instituto, en boca de representantes de los partidos y consejeros electorales. Hubo serios incumplimientos de los cuales podrían –tal como también se dijo en el seno de ese comité- desprenderse responsabilidades.
Desconozco, como lo expresé en mi post, cuál sea el nivel de cobertura y funcionamiento actual del sistema de monitoreo del Instituto, por lo que acepto con mucho gusto la invitación de su Secretario Ejecutivo a conocerlo de primera mano. Reitero que los medios electrónicos serán el ámbito en el cual se llevarán a cabo las contiendas electorales federales de este nuevo siglo, por lo que autoridades, partidos y sociedad debemos hacer un escrutinio objetivo y generoso de estas herramientas democráticas que tanto han costado al país; y no hablo únicamente de dinero.