Preparando los propósitos

blogeditor · 14 de diciembre de 2015

Preparando los propósitos

Cuando era chica era más fácil hacer los propósitos de año nuevo, porque siempre estaba de vacaciones o festejando algo y todo se centraba en juguetes, viajes y juguetes. Ahora no es todo tan fácil porque ya no soy una niña. Y tengo que llegar a un acuerdo conmigo misma y responderme esos enigmas que se me instalan en la mente, como por ejemplo: ¿qué “cosas” son importantes ya pasados los treinta para el común de la gente? (Horrible pregunta, no quiero ser el común de la gente). ¿Cuáles no? ¿Cuáles ya tengo? (Podrían ser herramientas o aptitudes más que cosas). ¿Cuáles me faltan? ¿En qué momento estoy? Y de ahora en adelante…. ¿cómo y qué sigue en la vida? Disculpen este ataque de existencialismo barato.

¿Qué cara se supone que debería poner la gente cuando dicen que tienen más de treinta?

Ya experimenté un montón de cosas de todos los colores y sabores. Ácidas, dulces, amargas.

Dije que sí y me equivoqué y también cuando dije que no acerté.

He vivido en un montón de lugares, he tenido muchos trabajos, algunos más divertidos que otros, he tenido muchos amigos, algunos también más divertidos que otros y hasta todavía algunos tengo, he tenido grandes maestros y grandes compañeros de camino, he tenido los amantes y los novios que he querido tener, me he teñido el pelo de colores, me lo he cortado, me he perdido, me he encontrado, he creído, he vuelto a creer, he nadado, he volado, he levitado, he salido y entrado de los límites de la realidad muchas veces.

Y todo eso, o casi todo, lo he escrito en cientos de hojas de papel… también me he repetido y me he reinventado muchas veces.

2016 pinta para comparar la experiencia como cuando entras a ver una película que no sabes de que trata, solo la elegiste por el título y porque no había boletos para la que venías a ver. Entras a la sala y todo está lleno, solo quedan libres las tres primeras filas. Entonces dudas. Pero te sientas.

Veremos cosas en esta dudosa alcantarilla de la política y el entretenimiento, en el calendario amañado de eventos programados para entretenernos y a ver si los escándalos y actividades ruines de nuestros gobernantes no llaman este año tanto la atención.

Podemos elegir nuestro destino, pero los mexicanos no sabemos por dónde comenzar.

Hacemos propósitos de año nuevo pero inmediatamente nos encontramos con una subida de precios, con un bache que nos deja tirados, con un seguro médico amañado, con motociclistas parados en los semáforos esperando su mordida. La radiografía de nuestro país parchado y roto.

Recuerdo un fragmento de un libro de Aldo Pellegrini que decía “El inocente, conscientemente o no, se mueve en un mundo de valores (el amor, en primer término), el imbécil se mueve en un mundo en el cual el único valor está dado por el ejercicio del poder.

Los imbéciles buscan el poder en cualquier forma de autoridad: el dinero en primer término, y toda la estructura del estado, desde el poder de los gobernantes hasta el microscópico, pero corrosivo y siniestro poder de los burócratas, desde el poder de la iglesia hasta el poder del periodismo, desde el poder de los banqueros hasta el poder que dan las leyes”.

Siempre recuerdo ese texto porque aunque en tus propósitos de año nuevo incluyas la palabra amor, recuerdas la infinidad de imbéciles que nos rodean.

Este fin de año que ya está a la vuelta de la esquina promete así aún cosas nuevas, un cambio de casa, viajes a nuevos lugares y sin embargo mis propósitos se podría reducirse a un solo ítem, uno de esos que se te meten en la cabeza, algo así como un tercer ojo que se me atravesó ahí y cuando hoy me miré al espejo me hizo un guiño, ese pendiente que no cierra el balance, ese único objetivo al que cueste lo que cueste, este año voy, una palabra y nada más:

Amar.

Aún y a pesar de tanto imbécil.

Voy a dejar este audio por aquí, es de Yokoi Kenji, nació en Colombia, estudió en Japón y se crió en varias partes del mundo. Tiene discursos de cosas como el furikosan, que significa filosofía de un samurái, tiene varios discursos y vale la pena ahora que se acerca el fin de año escucharlo, más positivismo y menos de lo que leemos por las mañanas cada día.

Hasta la próxima.

Propósitos 2016

 

 

@maricelarosales