blogeditor · 25 de julio de 2012
Things fall apart / The Centre cannot hold…
WB Yeats, The Second Coming
Nuestra mefítica atmósfera política en este interregno se ‘renueva’ con noticias inquietantes.
El veto de Felipe Calderón a la Ley de Víctimas impulsada por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, sumado al aparente retiro de apoyo PRI a este ordenamiento y la promoción por parte del gobierno federal a una controversia constitucional, son un mal augurio.
La elaboración de un buen Reglamento a la Ley Cinco de Junio: aún pendiente a pesar de haberse agotados los tiempos previstos para su publicación, sigue en el limbo.
La impunidad corroe instituciones y partidos. En la Ciudad de México, Joel Ortega (ex jefe de policía local y uno de los responsables del operativo New’s Divine (ver recomendación 11/2008 de la Comisión de Derechos Humanos del DF, tiene un pie adentro del GDF gracias a la complicidad del próximo Jefe Miguel Ángel Mancera (el hombre que lo rescató de la acción de la justicia antes de incorporarlo a su equipo como coordinador de campaña). Ídem Luis Rosales Gamboa, mando policiaco y subsecretario de Seguridad Pública durante el operativo: clave radial ‘Apolo’ #newsdivine; hoy día también subsecretario en esa misma dependencia y portavoz ante medios.
Para entender la dimensión del suceso, y cómo ha favorecido las carreras de muchos involucrados (como en el caso de la Guardería ABC o Casino Royale), recomiendo la crónica de Daniela Rea reportera del diario Reforma que se encuentra en la página de Periodistas de a Pie. Un reportaje completo de New’s Divine, ejemplo de periodismo comprometido y profundamente humano, puede encontrarse en País de Muertos: Crónicas de impunidad recopiladas por Diego Enrique Osorno bajo el sello de la editorial Debate (2011).
El sucesor de Marcelo Ebrard al frente de los destinos de esta ciudad exoneró, luego incorporó su equipo de campaña -como coordinador- a Ortega: presidente de la asociación política local ‘Ciudadanía y Democracia’ (con más de cuarenta mil miembros, según su triunfalista página web), quien aprovechó este exilio dorado para reposicionarse, y que contendió por la jefatura de Gobierno sólo para caer en blandito. El ex delegado en Gustavo A. Madero, funcionario camachista, cardenista, obradista ebradista, está en la antesala de la resurrección política plena, gracias a la oportuna intervención de su protector Mancera. ¿Y así se ‘desmarca’ el PRD de los otros partidos que critica, por otorgar paracaídas, fuero y blindaje institucional?
Adiaforización de la conciencia, concepto acuñado por Zygmunt Bauman palabra dominguera sí las hay.
Mañana se cumplen once meses de la muerte de 52 personas en el Casino Royale, ex alcalde de Monterrey Fernando Larrazabal (hermano de Jonás, el Zar de los Quesos) puede presumir que lo espera una diputación federal del PAN. Lo habrán felicitado el flamante vocero Juan Molinar #GuarderiaABC, y Cecilia Romero, Secretaria general #MasacredeSanFernando. La gente votó por él, y el proyecto que representa (si acaso existe).
Lo mismo podría decirse del ex presidente municipal de Hermosillo durante el incendio de la Guardería ABC Ernesto Gándara, y Claudia Pavlovich: recomendadora oficial de Sandra Téllez Nieves, una de las dueñas de esa estancia infantil donde murieron 49 niños y quedaron lesionados de por vida decenas más. Ellos serán Senadores del PRI por el estado de Sonora. Abel Murrieta, procurador estatal y encubridor nonpareil durante las administraciones de Eduardo Bours (PRI) y su sucesor Guillermo Padrés (PAN), ya obtuvo fuero como diputado local por Cajeme. Arrasó en las elecciones pasadas, donde su partido obtuvo en esa zona márgenes del 2 a 1 sobre sus rivales panistas. Proscrito el sentido común y la Ética en la ecclesia política y electoral en México. Mucho trabajo por hacer, ante la incipiente concientización ciudadana. Cada vez somos más, pero aún falta que crezca la levadura social y el nivel de exigencia.
Nuestra memoria es selectiva. Tal parece que queremos invisibilizar a las víctimas: aparentar que no existieron. Los políticos y empresarios involucrados en estas tragedias evitables continúan cosechando ‘logros’ sin que su desempeño sea aquilatado como se debe.
En el Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera empezará su mandato con un nombramiento que le pesará como una losa. Pocos medios se han ocupado de la posibilidad de que Ortega sea funcionario de primer nivel en la próxima administración que le permita incluso intentar de nueva cuenta un sueño interrumpido: el de postularse como candidato de las izquierdas a Jefe de Gobierno en 2018.
Tampoco ha habido declaración alguna del ex procurador local, acerca del destino que le espera a Rosales Gamboa. ¿Seguirá ascendiendo en la escalera de la impunidad, donde el que más tranza, avanza?
Impecables parecen ser las relaciones con muchos medios, con Ortega. Pocos han hecho las preguntas incómodas que se han intentado en redes sociales, hasta ahora sin éxito. Mancera ni nos ve, ni nos oye. Preferible fingir demencia y cumplir con las cuotas tribales bajo las falsas premisas de un equivocado pragmatismo (en eso ha sido fiel discípulo de Marcelo Ebrard).
The best lack all conviction, while the worst / Are full of passionate intensity …
Colofón — El PRD local le ha pasado la bolita de otro caso digno de una rebubliqueta bananera al CEN del partido: el de Rubén Escamilla, pillado solicitando favores sexuales a cambio de una base laboral cuando aún fungía como delegado en Tláhuac, y quien ya tiene constancia como diputado local electo por el XXXV distrito. Si el destino no dispone otra cosa, Escamilla ocupará su curul en la Asamblea sin mayor problema. Ya circula una Petición para bajarlo del escaño (misma que ya fue copiada por sus incondicionales, pero para apoyarlo: uno más de nuestros detalles costumbristas), que permanece abierta para que sumemos firmas. Hasta el momento, ninguna miembro de la Nomenklatura perredista en el DF con poder de decisión se ha pronunciado al respecto.
Lo dicho. La impunidad es la norma en todos los partidos, y en México país. Dependerá de nosotr@s que no se repita un escenario gatopardesco.