Lo que mil niñas y niños de preescolar harían para mejorar la educación en el mundo

Redacción Animal Político · 3 de septiembre de 2025

Lo que mil niñas y niños de preescolar harían para mejorar la educación en el mundo
Ilustración de Cecilia, de 5 años, de Brasil. Dibujó a su amiga Manuelle porque le encanta pasar tiempo con ella.
“Creo que la escuela es muy importante: ahí aprendemos a leer y hacemos amigos. Dibujé a mi amiga Manuelle porque me encanta pasar tiempo con ella”: Cecilia, 5 años, de Brasil.

Si yo mandara en todas las escuelas del mundo, haría que todas las niñas y niños pudieran ir al preescolar sin pagar, para que sus papás no se preocuparan, y que hubiera muchos juguetes, cuentos bonitos, más materiales para dibujar, comida rica, y que todas las maestras y maestros fueran amables, dieran abrazos y ayudaran. También me aseguraría de que todas las niñas y niños estén felices y sean buenos”.

Así respondió una de las más de mil niñas y niños de entre 3 y 6 años de países como Brasil, Alemania, India, Nigeria, Perú, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Zimbabue y México, que participaron en las consultas que organicé recientemente con la fundación Bright Start. La pregunta fue clara: ¿qué harían para que los 175 millones de niñas y niños que hoy no tienen acceso a la educación preescolar pudieran disfrutarla?

Nuestras preguntas surgieron a raíz de un proceso en curso dentro de las Naciones Unidas. Este mes de septiembre, los países debatirán un nuevo tratado que busca reconocer el derecho humano de todas las niñas niños a recibir “educación en la primera infancia”, es decir, todo ese aprendizaje fundamental que comienza desde el nacimiento y se extiende hasta el inicio de la educación primaria. El tratado también exhortaría a los gobiernos a ofrecer al menos un año de educación preescolar pública y gratuita: una etapa más estructurada del aprendizaje inicial, que se realiza en grupo y con una guía curricular.

Por primera vez en la historia, la ONU ha invitado a niñas y niños a participar activamente en la elaboración de un tratado internacional. De ahí la importancia de estas consultas.

Las propuestas de los infantes fueron directas y contundentes: “Que la escuela sea gratis para todos. Yo construiría más escuelas con muchos maestros”. “Compartiría cuadernos, crayones y tijeras para que puedan aprender”. “Construir más jardines de niños y escuelas para quienes no tienen dinero”. “Que haya más escuelas en el mundo para que queden cerca de todas las niñas y niños, incluso los que viven lejos”. “Les daría dinero a sus papás para que puedan ir a la escuela y ningún niño se quede fuera”. “Me aseguraría de que nadie se quede sin estudiar”.

También ofrecieron soluciones muy prácticas: “Si un niño no puede llegar a la escuela, yo pondría transporte gratis”. “Les daría la dirección para que puedan venir”. “Si me encontrara con alguien que no puede ir al preescolar, lo llevaría en mi coche a mi escuela”.

Algunas ideas fueron más imaginativas: “Debería haber una escuela gigante para que todas y todos quepamos”. “Usaría magia para crear más preescolares”. “¡Un millón de escuelas!”

Y muchas reflejaron una empatía profunda: “Les enseñaría mi escuela para que puedan venir a aprender; le pediría a mi maestra que por favor enseñe a las niñas y niños que quieren ir a la escuela”. “Poner rampas para quienes no pueden caminar”. “¿Por qué hay niños que no van al kinder? Ayudemos para que sean felices como nosotros”. “Le diría a mi mamá que me dé su dinero y con eso les compro ropa y útiles escolares”. “Yo ayudaría dando dinero. Un día vi a un niño hambriento en la calle y le di mi pan con queso”.

Las niñas y niños hablaron desde la experiencia: “Todas las niñas y niños merecen aprender a escribir, leer y jugar con sus amigos. Si no van al kinder, pueden sentir que no saben nada y pueden estar tristes porque no tienen amigos ni un lugar donde ser felices. El kinder es importante para que todas y todos se sientan listos y fuertes”.

Y también explicaron por qué es tan importante esta etapa en la educación: “Aprendemos a jugar en grupo y a entender que somos diferentes. Por ejemplo, a mí me gustan las cerezas, pero puede haber gente a la que no”. “¡Tienen que aprender a ser grandes como YO!”. “Estoy aprendiendo a compartir, a sumar y a escribir mi nombre”. “Aprendo canciones, a recortar, a dibujar con colores y a reconocer letras”. “Aprendo a leer y a caminar bien sin patear a nadie”. “Estoy aprendiendo a cuidar mi planeta”.

Más de 50 países —incluidos casi todos los de América Latina— ya han expresado su apoyo público a esta iniciativa.

México es uno de los pocos países en el mundo que ya garantiza, desde su Constitución, el acceso gratuito a la educación preescolar pública. Por lo tanto, respaldar este tratado no implicaría costos adicionales para el país, sino que enviaría un mensaje de apoyo a favor del 70 por ciento de niñas y niños en el mundo que aún no tiene este derecho garantizado.

No es necesario que las autoridades cumplan cada uno de los deseos expresados por las niñas y niños, pero sí deberían tomar debidamente en cuenta sus opiniones. Quienes nos dedicamos a la investigación podemos aportar datos y evidencias sobre los beneficios del aprendizaje temprano para el desarrollo y la economía. Pero solo las niñas y niños pueden expresar lo que se siente necesitarlo en el momento.

Este septiembre, los gobiernos deberían escuchar y tomar medidas: “Creo que todas las escuelas deberían ser gratuitas”. “Todas las niñas y niños del mundo deberían ir al kinder, aprender y jugar”.

* Eirini Gkouskou es profesora asociada de Educación en la Primera Infancia de la University College London.