Redacción Animal Político · 27 de febrero de 2025
En América Latina hay una alta incidencia de acoso en línea que afecta al 60 % de las mujeres y niñas; sin embargo, los esfuerzos de prevención han sido limitados y mayormente punitivistas.
MAGENTA Consulting, agencia especializada en el Cambio Social y de Comportamiento, y Altazor Intelligence realizamos un ejercicio de investigación cualitativa que reveló que los hombres jóvenes (de 18 a 25 años, en México y Guatemala) comparten contenido íntimo de mujeres sin consentimiento en chats grupales para ganar aceptación dentro de sus círculos masculinos. Desde la perspectiva de Cambio Social y de Comportamiento (SBC, por sus siglas en inglés), fue posible analizar los factores que impulsan este fenómeno y diseñar estrategias basadas en evidencia para transformar las normas sociales que lo refuerzan, y prevenir la violencia digital.
La masculinidad hegemónica impone expectativas de dominio, agresión y validación a través del reconocimiento de otros hombres. En los espacios digitales, esta presión se manifiesta en la difusión no consentida de imágenes íntimas. Según los propios hombres jóvenes, esta violencia es un medio de cohesión social dentro de grupos masculinos, donde compartir contenido íntimo se percibe como una demostración de éxito y masculinidad.
Otro de los hallazgos más relevantes es que el mayor incentivo para que los jóvenes dejen de compartir imágenes sin consentimiento es el temor a perder la admiración de otros hombres a quienes respetan.
Además de la aceptación por parte de otros hombres, consideran que es aceptable mostrar el contenido íntimo ya que, al ser compartido a ellos, se convierte en su propiedad, como un símbolo de su éxito y masculinidad, y esto les valida el acto de compartirla.
El enfoque de SBC reconoce que los comportamientos están influenciados por normas sociales, dinámicas comunitarias y estructuras de poder. Para reducir la violencia digital, es clave identificar los factores que la motivan y diseñar estrategias que reconfiguren las expectativas de lo masculino.
1. Campañas de comunicación para el Cambio Social y de Comportamiento (SBCC). Diseñar campañas de SBCC dirigidas específicamente a hombres jóvenes. Estas deben emplear códigos que les sean relevantes, contar con voceros influyentes y asumir enfoques arriesgados que generen impacto.
2. Activaciones comunitarias con modelos masculinos positivos. Las activaciones comunitarias de SBC han demostrado ser efectivas para desafiar normas sociales y promover modelos alternativos de masculinidad. Campañas que destaquen figuras masculinas influyentes que rechacen la violencia digital pueden cambiar percepciones y comportamientos. En MAGENTA implementamos un proyecto en Honduras donde los propios hombres jóvenes fungieron como mensajeros y modelos de cambio, lo que evidenció que los hombres jóvenes son más propensos a modificar su conducta cuando ven a sus pares hacerlo.
3. Incidencia en política pública para el cambio de comportamiento. La incidencia en política pública es esencial para establecer marcos normativos, protocolos y estrategias educativas que fomenten una cultura de respeto y seguridad en los entornos digitales. Además, fortalece la cooperación entre gobiernos, sociedad civil y sector privado para garantizar que la prevención de la violencia digital no dependa solo de la voluntad individual, sino de la transformación de normas sociales y estructuras comunitarias que perpetúan la violencia.
La violencia digital, impulsada por la necesidad de aceptación masculina, requiere un enfoque integral que transforme las normas sociales y las dinámicas de poder que la perpetúan. A través de estrategias de SBC, campañas de comunicación, activaciones comunitarias e incidencia en política pública, es posible modificar los incentivos que refuerzan estos comportamientos y generar cambios sostenidos.
* Paola González-Rubio N. es LAC Senior Program Manager en MAGENTA.