Las precampañas del Frente y de Morena: obedézcase, pero no se cumpla

Redacción Animal Político · 2 de julio de 2023

El Frente Amplio (PRI, PAN, PRD y algunas ONG) así como Morena y sus aliados están en abierta precampaña. López Obrador lanzó a sus llamadas “corchalatas” a la precampaña para darse a conocer y así ganar una encuesta que determinará al candidato. Ante este proselitismo adelantado el Frente Amplio tomó la decisión de no perder por “default” y lanzó su propio proceso de precampaña.

Hacer este proceso no debería tener nada de malo porque en ejercicio de la libertad los ciudadanos y los partidos manifiestan sus aspiraciones, someten al escrutinio público sus personas y de vez en cuando sus propuestas con el fin de que los escojan para ser presidenta o presidente de México.

El único problema es que desde la inefable reforma electoral de 2007 la Constitución señala que hacer este proselitismo un año antes de las elecciones es ilegal. Con base en la fracción IV del artículo 41 constitucional precisa que la duración de las campañas para Presidente de la República será de noventa días y que las precampañas no excederán las dos terceras partes del tiempo previsto para las campañas electorales, es decir 60 días.

La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales señala en su artículo 226 que las precampañas darán inicio en la tercera semana de noviembre del año previo a la elección y más adelante precisa: “Los precandidatos a candidaturas a cargos de elección popular que participen en los procesos de selección interna convocados por cada partido no podrán realizar actividades de proselitismo o difusión de propaganda, por ningún medio, antes de la fecha de inicio de las precampañas; la violación a esta disposición se sancionará con la negativa de registro como precandidato. (las negrillas son mías).

Con base en esta disposición, ambas partes ya inventaron eufemismos como “coordinador del Frente Amplio” o “coordinador de la defensa de la Transformación”; lo cierto es que están en precampaña para elegir su candidato presidencial y le están dando la vuelta a la ley.

El único partido que ha sido honesto y claro ha sido Movimiento Ciudadano al señalar sin ambigüedades que se está violando la ley.

El problema de fondo es que las leyes cuando se hacen por capricho nacen para ser violadas y deslegitimar el Estado de Derecho. En México hay muchísimas leyes declarativas en todas las materias que complacen a un público deseoso de justicia, pero que no tienen la menor oportunidad de aplicarse y mucho menos de generar el resultado deseado.

Las enormes penas que se asignan a delitos o la prisión preventiva oficiosa no mejoran la seguridad ni generan mayor justicia; muchos de los derechos declarados en la Constitución ni de cerca los garantizan y eso deslegitima a la ley como vehículo de justicia.

El clásico “obedézcase, pero no se cumpla” es una forma de legislar en nuestro país: hacemos leyes fuera de la realidad que sabemos que no se van a cumplir para complacer el deseo de alguien, acto seguido vendrá la frustración.

Toribio Esquivel Obregón escribió en la página 267 del primer tomo de su libro “Apuntes para la Historia del derecho en México”, que la frase “Obedézcase, pero no se cumpla” se refería al hecho de que por encima del poder de los reyes estaba el imperio del derecho natural, de tal manera que si un rey expedía una ley que contradijera el derecho natural debía obedecerse, pero no cumplirse.

En su libro Esquivel Obregón abunda explicando que la etimología de la palabra obedecer significa literal “escuchar con atención y respeto”, pero no subordinarse a la instrucción de otra persona. “Obedecer, pero no cumplir”, significa “escuchar en actitud reverente, atender y juzgar con propio criterio, oyendo a la vez la voz del que manda, la voz superior de la razón y de la ley natural que pide hacer el bien y evitar el mal y si hay un conflicto entre aquella y esta, no cumplir”.

Don Toribio sugiere que este concepto “sólo” aparentemente contradictorio es el origen del juicio de amparo y en particular de la suspensión del acto reclamado.

Si Morena se adelantó (con la complacencia del INE), ¿la oposición debe dejarla jugar sola? ¿Y empezar la carrera con seria desventaja?

Más bien es hora de que se legisle con racionalidad para evitar el “obedézcase, pero no se cumpla”, no solo en materia electoral, sino en todas las materias.