blogeditor · 16 de octubre de 2020
El llamado es simple: hagamos política de causas. No defendamos o ataquemos personas. Defendamos con toda nuestra fuerza y convicción causas e ideales; ataquemos con argumentos y evidencia cuando esas causas o ideales estén en juego, pero nunca personas. Descalificar a una persona o grupo con etiquetas por sus características físicas, por su adscripción o por sus antecedentes y no por sus argumentos ni evidencia reduce la calidad del debate público, polariza y radicaliza posiciones en torno a un tema y daña profundamente a nuestra democracia.
Una política de causas nos obliga a entender las ideas que defendemos y cómo llevarlas a cabo. Conduce, irremediablemente, a la construcción de políticas públicas. Una política pública no es más que un conjunto de decisiones desde una posición de autoridad para seleccionar problemas públicos y elegir alternativas de acción para resolverlo. Esto implica que toda política pública es una selección de valores que visualiza ideales sociales resultantes de la intervención del Estado.
Necesitamos más Estado. Un Estado que esté presente en lo más local, en la provisión de bienes y servicios básicos: acceso al agua, calles pavimentadas e iluminadas, drenaje, recolección de basura, transporte público eficiente, seguridad pública en mi entorno inmediato, espacios públicos, instituciones que resuelvan trámites básicos, atención y orientación ciudadana, entre otras. No es mucho pedir que nuestros gobiernos municipales funcionen para ello, mientras que los gobiernos estatales y federal resuelven problemas más complejos. Si no funcionan, nos toca no sólo organizarnos para exigir que hagan su trabajo, sino también organizarnos para ocupar esas posiciones desde la ciudadanía y participar activamente en la vida pública cuando queremos cambiar con lo que no estamos conformes.
Hoy somos demasiadas personas inconformes con estos gobiernos y con los representantes que tenemos. De todos los partidos. No logran resolver problemas tan sencillos como los enlistados arriba. Nos toca entrarle, sin miedo y, con ideales, hasta donde tope. He compartido decenas de ocasiones en las últimas semanas estos 22 puntos; son 22 ideas de referencia sobre el país que podemos construir, 22 compromisos resumidos en un ideario que da rumbo a una política de causas, 22 horizontes que nos dejarán caminar hacia la política del siglo XXI. Quién esté dispuesto o dispuesta a entrarle a construir una alternativa progresista que sólo busque garantizar todos los derechos para todas las personas, es momento.
Estamos integrando un grupo amplio de ciudadanos y ciudadanas comprometidas en Movimiento Ciudadano dispuestas a ocupar la política y a dignificarla como un espacio plural, abierto e incluyente. Construiremos con diálogo y con mucha, mucha, organización las propuestas colectivas que se desprendan del ideario planteado. Si esto ya despertó tu interés, llena este breve formulario y tengamos una primera reunión.
Estoy convencido que podemos construir una política distinta, que podemos rescatar el sistema de partidos al ocuparlo, al habitarlo en todos sus procesos y espacios. Hagámoslo ya, por una política de causas.