Por un mundo con más Hipatias, Sophies y Adas
Redacción Animal Político · 10 de febrero de 2023
¿Cómo serían el mundo y la historia si las niñas y las mujeres hubieran participado más en la ciencia y si se hubiera hecho visible su colaboración desde el inicio?
El próximo 11 de febrero es el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia y es un buen momento no sólo para recordar a las científicas famosas, sino para impulsar a las niñas de hoy a estudiar carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y abrirles la posibilidad de desarrollarse en otras áreas y transformar no sólo sus vidas, sino la historia y el mundo.
¿A quiénes de ellas conoces?
- Hipatia de Alejandría (370-416)
- Sophie Germain (1776-1831)
- Ada Byron, condesa de Lovelace (1815-1852)
- Marie Curie (1867-1934)
- Lise Meitner (1878-1968)
- Emmy Noether (1882-1935)
- Barbara McClintock (1902-1992)
- Rosalind Franklin (1920-1958)
- Jane Goodall (1934)
- Joselyn Bell (1943)
Seguramente a Ada Lovelace, a Marie Curie y a Jane Goodall. Todas las demás han dejado huella en la ciencia y no lo sabemos: desde la comprensión de la estructura del ADN (Rosalyn Franklyn) hasta la teoría de números (Sophie Germain).
A nivel mundial, sólo el 29.3 % de las investigadoras son mujeres y sólo el 3 % de los premios Nobel en ciencias han sido otorgados a mujeres. Esta disparidad tiene consecuencias en el crecimiento, la innovación y la posibilidad de las mujeres de incorporarse al desarrollo futuro. Las brechas de género son especialmente grandes en las áreas en las que se están desarrollando los trabajos mejor remunerados en el mundo.
De acuerdo con datos de la Unión Europea, si hubiera igualdad educativa y de oportunidades en la educación en las áreas STEM aumentaría el empleo y la productividad de las mujeres, lo cual impactaría el crecimiento económico y la productividad en el mercado laboral. En otras palabras, reducir la brecha de género en las áreas STEM contribuiría en la UE con un aumento del PIB per cápita de 2.2 a 3.0 % para 2050. En términos monetarios esto significa un crecimiento del PIB de 610 a 820 billones de euros en 2050. En términos de empleo, esto significa un aumento de 850,000 a 1,200,000 para ese mismo año.
Las personas que trabajan en las áreas STEM, sobre todo en ciencias de la computación e ingeniería, ganan dos terceras partes más que en otras áreas. El Pew Research Center de Estados Unidos indica que son justamente las áreas en las que trabajan menos mujeres.
¿Qué es lo que tiene que hacerse para incentivar la participación de las mujeres y las niñas en estas áreas?
- Impulsar a las niñas desde pequeñas a familiarizarse con la ciencia y dejar atrás los juguetes sexistas: las muñecas para las niñas y los legos para los niños. Fomentar esto en la casa y en la escuela y educar abiertamente a las y los profesores en este sentido para que dejen atrás los prejuicios inconscientes que se ven muchas veces en los salones de clase y en el prejuicio velado que hace que las niñas se desincentiven “porque no se les considera capaces” en las áreas “de niños” como las matemáticas, química, ingeniería, etcétera.
- Darle visibilidad a las mujeres en la ciencia (esto aplica para todas las áreas de la vida, porque parece que en los libros de historia las mujeres hemos sido observadoras pasivas y nos hemos dedicado a parir y alimentar a los héroes en lugar de ser heroínas y agentes de transformación, creación y cambio.) Si las niñas crecen creyendo que sólo los hombres pueden participar y aportar en este campo, seguirán siendo pocas las niñas que se atrevan a dar el paso y seguir ese camino.
- Acabar con los estigmas en estas carreras. No sé en otros países, pero en México es usual el dicho de “Si te metes a ingeniería, nunca te vas a casar”. Mientras la sociedad y la cultura sigan promoviendo estos estereotipos y no se construya una narrativa diferente sobre esto y sobre la participación de las mujeres en la ciencia y las aportaciones que han hecho, seguirán perpetuándose estos patrones y la consecuencia es que todas y todos perdemos.
- Invertir en las mujeres científicas. Como todo en el mundo de las políticas públicas y del crecimiento, si los “compromisos” no van acompañados de un plan de acción y de financiamiento, se quedarán en buenas ideas y en demagogia. No sólo el gobierno, las empresas también deben invertir en el desarrollo de niñas y mujeres científicas. Está comprobado que promover la igualdad y la diversidad incentiva la innovación, el crecimiento y el cambio. En un mundo en constante transformación y que necesita nuevas respuestas es ilógico seguir haciendo lo mismo: excluir a las mujeres de la ciencia.
Por ello apuesto por un mundo con más Hipatias, Sophies y Adas.
@LaClau