¿Por qué si todo cambia todo sigue igual? (Parte 1)

blogeditor · 9 de abril de 2014

¿Por qué si todo cambia todo sigue igual? (Parte 1)

Por: Pablo Espinosa de los Monteros (@JuanPabloEMT) y Carlos Brito (@Britovsky)

El 2013 comenzó con una ofensiva comunicacional intensa. No sólo los partidos por fin se habían puesto de acuerdo, sino que el gobierno federal prometía ser más sensible, más incluyente, más democrático, con una amplia agenda a favor de los derechos humanos y comprometido con combatir los rezagos sociales de décadas. Todos se felicitaban por la madurez democrática de unos y otros.

Atrás quedaron las protestas. Lo nuevo eran las portadas internacionales que celebraban el espíritu de cambio que se sentía en México. Un proyecto que pretendía poner al país en el centro del mundo y una agenda cuya primera meta era reformar la constitución política para romper los grilletes para el desarrollo.

Dos grandes mitos se tiraban al suelo. Ni autoritarios ni cómplices de poderes fácticos. La ruta de reformas contenía la de telecomunicaciones, que combatía de forma directa a los monopolios, entre ellos al televisivo. Además, una reforma político-electoral, para generar mayor participación social, reequilibrar los mecanismos del poder en favor del ciudadano y avanzar a un nuevo régimen democrático.

Las reformas constitucionales se hicieron. Mucho de lo que parecía imposible llegó a plasmarse en ellas. Participaron en su construcción muchos actores de oposición, aunque el gobierno federal fue quien finalmente lució por “favorecer los acuerdos”.

Con el tiempo las cosas parecieron tomar otra ruta. Se incumplieron plazos, se violaron principios y procesos, se interpretaba la letra constitucional de maneras extrañas y, con todo tipo de excusas, se retrasaba la temporada de las letras pequeñas. Las leyes secundarias no llegaban, tampoco los efectos prometidos de la temporada de letras grandes.

[contextly_sidebar id=”28101ac87a23df077ffb23c36910418a”]La iniciativa de ley secundaria en telecomunicaciones metió reversa en la reforma constitucional. Cada derecho nuevo que se había conseguido o quedaba en letra muerta o implicaba los esfuerzos más desbordados para ejercerlos. Medios públicos y sociales nacerían sólo para sobrevivir, no como entes fortalecidos al limitarle al mínimo sus formas de financiamiento. El nuevo agente regulador estaría atado de manos y rasurado en facultades. El monopolio televisivo consiguió darle la vuelta, retrasar los pocos efectos que afectaban sus intereses y comprar cheque en blanco para acaparar nuevos mercados. El gobierno federal se llenó de facultades de vigilancia y control, entre muchas otras contradicciones y amenazas de una restauración autoritaria.

La reforma político-electoral prometía, entre otras cosas, regular los mecanismos de democracia directa promulgados en 2012; habilitar a los candidatos independientes con tiempos en radio y televisión, presupuesto y representación ante el IFE en sus campañas; regular y establecer los parámetros para que los ciudadanos puedan interactuar con su gobierno a través de una consulta popular, y, finalmente, que podamos decidir si un representante deja su curul o la conserva por medio de la reelección legislativa. El escenario ideal para un gobierno nuevo que quiere modificar la relación que tiene con sus representados, gran discurso. Los hechos demostraron lo contrario y el escenario ideal se convirtió en el escenario esperado: el congreso incumplió el decreto constitucional para regular la reforma política.

Confusa realidad en la que, o no hacen lo que les obliga la constitución, o, cuando cumplen, lo hacen mal. Claro está, una reforma constitucional es fácil de construir con promesas, pero más fácil de revertir en los hechos.

El proceso legislativo continúa y la pregunta que hacemos sigue en el aire:

¿Por qué si todo cambia todo sigue igual?

Esta es la primera parte de cinco temas de política pública en los que existe vacío de comunicación por parte del Estado, un proyecto de @morestarch que en esta ocasión cuenta con la colaboración de @britovsky

Parte 1: las reformas constitucionales y sus leyes secundarias.

 

* Pablo Espinosa de los Monteros es cofundador y director de Estrategia y Contenidos Digitales de @morestarch