¿Por qué marchamos? El Metro es de todos

Redacción Animal Político · 21 de enero de 2023

Desde el principio del sexenio se ha descalificado la protesta social, a los organismos de la sociedad civil, fundaciones y al largo abanico de formas de participación no electoral como “perversa” o al servicio de “intereses oscuros”. Total que se ha posicionado que la única voz legítima de la sociedad se expresa a través del presidente y el partido que creó para llegar al poder. Lo mismo grupos feministas que Human Rights Watch han recibido el clásico “¿dónde estaban cuando…?”, cuando el presidente quiere culparlos de los errores de administraciones previas. Acá estábamos, construyendo y peleando por la democracia que lo llevó al poder, presidente.

En días recientes una de tantas víctimas de la descalificación de “cómo te atreves a protestar” fue el joven consejero universitario de la UNAM y del PRD, Hendrik Ortega, quien tuvo el atrevimiento de alzar la voz y llevar una pancarta solicitando solución a los públicos problemas del Sistema de Transporte Colectivo Metro y la salida de la Guardia Nacional en la emblemática estación Tlatelolco. Hendrik fue detenido por unas horas; gracias a la presión de las redes sociales. el Secretario de Gobierno de la Ciudad de México informó que los elementos que lo detuvieron serían separados, no sin antes recalcar que Hendrik es perredista. Basta darse una vuelta por las menciones del joven para ver la campaña de acoso y descalificación por parte de las cuentas e influencers de Morena.

Ante ello, Hendrik y el colectivo Repensar la Democracia salimos de nueva cuenta a la calle y en la estación del Metro Centro Médico nos manifestamos de nueva cuenta por la solución de los problemas de mantenimiento en el Metro, la salida de la Guardia Nacional de sus instalaciones y la rendición de cuentas de las autoridades responsables de este sistema de transporte. Sin embargo quizás hay algunas preguntas legítimas que un observador imparcial puede tener sobre esta manifestación pública que bien vale la pena atender.

Repensar la Democracia en el Metro Centro Médico. Foto: Cuartoscuro.

¿Por qué un militante de partido se manifiesta en las calles? ¿No es esto “lucrar” con una causa?  

Esta falsa idea que opone la noción ciudadano como un ente puro sin intereses ni maldad versus político completamente corrupto por una vocación de lucro solo sirve a los actuales tomadores de decisiones para mantener a la ciudadanía fuera de la política electoral. Los partidos están formados por ciudadanos, reciben financiamiento público para sus distintas tareas. El estado de los partidos depende directamente de la ciudadanía que al votarlos los mantiene en el sistema político, pero además de la que participa dentro de ellos activamente y empuja sus causas y busca cargos dentro de los mismos para convertirlos en peores o mejores instituciones. Mientras los ciudadanos no toquemos la puerta de los partidos para participar en ellos, estos no tendrán ninguna presión para seguir reciclando los mismos perfiles o postular al mismo candidato a la presidencia durante dos décadas. Además, como bien lo dice el teórico francés Benjamin Constant, los partidos son la forma más elaborada de la sociedad civil: mientras que en una ONG los ciudadanos se organizan entorno a una causa en particular, en un partido se organizan entorno a una batería de ellas, a un gobierno que propugne por esas causas y gobierne con una ideología determinada.

Más aún, militar en un partido no te quita derechos. Antes que militantes somos ciudadanos que vivimos el estado de nuestra ciudad y nuestro país como cualquier otro, estudiantes que toman el mismo riesgo que cualquier otro al abordar una unidad de transporte público arriesgándonos a un asalto, el acoso, para todavía no saber si al final del viaje llegaremos con vida a nuestro destino. En la manifestación no salimos a pedir el voto por un partido, menos en contra de otro. Salimos a pedir rendición de cuentas, la comparecencia de la jefa de Gobierno ante el Congreso de la Ciudad y la destitución del director del STC Metro. Cosas que no tendrían por qué exigirse en una democracia funcional, sino ser parte del día a día de un funcionario público. Los capitalinos sabrán por quién votar en 2024. Como perredistas sabemos como nadie lo que significa el voto para premiar los aciertos y castigar los errores: este es una prerrogativa de los ciudadanos; rendir cuentas, una obligación de los servidores públicos.

¿Cual es su objetivo? 

“Ante cada descalificación, una propuesta”, decía el expresidente español José Luis Rodriguez Zapatero. Es por ello que en nuestra acción del 18 de enero acudimos a protestar con un pliego petitorio del cual, adicionalmente, recolectaremos firmas en esta petición de Change para que tras conseguir 10,000 firmas las entreguemos en la oficina de la jefa de Gobierno.

 

¿Repensar la democracia?

En 2019, Repensar la Democracia (@RepensarD) nació como un taller de formación política en colaboración con la Fundación Friedrich Ebert y el PRD producto de la elección del año anterior. Posteriormente hemos colaborado con diversas instancias públicas como el Senado de la República y organizaciones de la sociedad civil en torno a distintas agendas como la equidad de género, el desarrollo sustentable, la promoción del pensamiento crítico y científico. No es secreto para nadie que el auge del populismo y movimientos extremistas han cimbrado a las democracias más consolidadas del mundo, así como la nuestra. Por ello creemos, como Alexis de Tocqueville, que ante todo la democracia es un régimen que se debe dar entre pares. En la actualidad, la concentración del poder y la riqueza impide tener una democracia sana, por eso desde el Estado se deben implementar políticas que garanticen la isonomía y auspicien la participación social, así como una relación más sana con el medio ambiente para tener naciones y comunidades sustentables. En nuestra más reciente convocatoria hacemos un llamado a los jóvenes de la Ciudad de México a involucrarse en la toma de decisiones de su alcaldía donde se toman las determinaciones de cómo habitan los capitalinos la ciudad en su día a día.

Como jóvenes nacidos en el México de la transición, es innegable el retroceso democrático que estamos viviendo. ¿Cuando antes uno había tenido que pedir permiso para manifestarse, por pertenecer a un grupo? ¿Ya olvidó el presidente, la jefa de Gobierno, su gabinete, cómo cuando pertenecían a nuestro partido salían a las calles a manifestarse contra las injusticias de gobiernos anteriores? Las calles y las causas sociales no tienen dueño. Damos la bienvenida a las marchas de grupos feministas, la encabezada por Amnistía Internacional y la familia de nuestra compañera universitaria Yaretzi Hernández (QEPD) y las que vengan. Entre todos vamos a construir un México donde todas las voces sean válidas y exigir cuentas a la autoridad sea lo normal, no un “sabotaje”.

* Saul Vazquez Torres @sawie es estudiante del Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la FES Acatlán. Asociado del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) y militante del PRD.