blogeditor · 5 de diciembre de 2014
No hay persona que no se sorprenda al ver las cifras de siniestros viales en México: prácticamente todos conocemos a alguien que ha “chocado” y otros han lamentado la pérdida de un ser querido en un siniestro vial. Esto sucede todos los días, a todas horas; de hecho, en México fallecen en promedio 2 personas cada hora en un siniestro vial, lo cual suma 17,500 decesos por año acorde a las cifras más recientes del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes Viales.
Aún más preocupante: ¡la inseguridad vial afecta principalmente a los niños! En México fallecen en promedio 7 niños menores de 14 años cada dos días por incidentes viales. El desagregado de las cifras resalta que en niños de hasta 4 años los siniestros viales son la sexta causa de fallecimiento y en edades de 5 a 14 años representa la primera causa de muerte. Los números son aún más alarmantes en cuanto a jóvenes de 15 a 29 años, elevándose hasta 15 fallecimientos al día.
Sin embargo, aún con estas estadísticas, es poco lo que realmente se hace y se entiende por la seguridad vial en México. Hace unos días, en un taller sobre Seguridad Vial dirigido a medios de comunicación, hice un ejercicio preguntando cuál es la campaña en favor de la seguridad vial, en radio, tv, periódico, internet, o cualquier medio, que pudieran recordar; la respuesta unánime fue: ¡NINGUNA! La verdad, no es de extrañar: yo sólo recuerdo algunos esfuerzos aislados realizados por organizaciones civiles en DF y Guadalajara, y organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en un par de ciudades de México, con segmentos temporales referentes al uso del cinturón de seguridad y a evitar el consumo de alcohol si se va a manejar.
No pretendo decir que con base en campañas en los medios se resolvería el problema; de hecho, creo que es una manera fácil de decir que se está haciendo algo, sin atender el problema de fondo. Y me queda claro que un problema que no se ve, que no se entiende y que no se reconoce, resulta prácticamente imposible de solucionar.
[contextly_sidebar id=”FNglUvTTAKNMBUk88kwTGtEYrYLNZawy”]El 14 de noviembre de 2014 falleció el primer usuario del sistema de bicicletas públicas Ecobici en la Ciudad de México, atropellado por un autobús de pasajeros cerca del CETRAM Chapultepec, en pleno corazón de la ciudad. Muchos fueron los comentarios en las notas de prensa: la gran mayoría habló de la responsabilidad del uno o del otro, la autoridad decidió suspender temporalmente la ruta de autobuses y el conductor del autobús fue remitido al ministerio público. Quien conoce la ciudad y la zona, sabrá que la Avenida Chapultepec es una de las más peligrosas para cruzar y con grandes complicaciones para los ciclistas y, sin embargo, no leo en ninguna nota de prensa o pronunciamiento de la autoridad, que el problema de fondo sea resuelto: ¡eliminar los riesgos para los usuarios más vulnerables de la vía! Sí, rediseñar la calle acorde al eslabón más débil, balancear el uso conforme a los usuarios más recurrentes -peatones, pasajeros del transporte público-, en fin, aplicar la Ley de Movilidad de la Ciudad de México, que así lo dicta. En particular, creo que se debe hacer una inspección de seguridad vial a todo el corredor Chapultepec y auditorías de seguridad vial a todos los nuevos proyectos viales y de transporte de la ciudad –como lo marca el artículo 51 de la ley-, tal como sucede en países europeos como Dinamarca y Suecia.
Sin embargo, la atención al tema, a nivel local y nacional, es aislada y ocasional, y los problemas no suelen atenderse de fondo ni de manera integral. Más aún, al parecer, la mala calidad de la infraestructura, la falta de espacios óptimos para peatones y ciclistas, la cultura vial y otros tantos temas de regulación y control, no son, por lo pronto, el principal enemigo de la seguridad vial, sino más bien la falta de atención e importancia que se da a ésta en la agenda pública, los medios de comunicación y en el pensamiento colectivo.
El pasado 16 de noviembre de 2014, conmemoramos el Día Mundial en recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico; hoy se calcula en alrededor de 1.3 millones de personas anualmente, entre ellos, más de 500 niños mueren cada día en el trayecto entre sus hogares y el colegio, los parques de juego y las casas de familiares y amigos.
La seguridad vial se debe entender como preventiva y no sólo como regulatoria ni mucho menos correctiva. Nosotros, quienes diseñamos la ciudad, creamos nuestros sistemas viales e incluimos cada vez más riesgos para nosotros mismos. Parafraseando a Guillermo Peñalosa: “una ciudad segura es aquella diseñada –en todos sus elementos – para un niño de 8 y un adulto de 80”.
Solemos decir: “quien no habla no es escuchado”. Por lo pronto, yo propongo 3 cosas:
Un amigo extranjero me comentó hace un tiempo que la Ciudad de México estaba descrita como uno de los lugares más atractivos para visitar en el libro “Lonely Planet”, pero que tenía una nota de precaución: “cuidado al cruzar las calles, los accidentes viales son muy comunes en México”. Verifiqué el dato; yo daría la misma recomendación, la Ciudad de México es muy bella.
* Marco Priego es Ingeniero Civil con posgrado en Diseño de Vías Terrestres por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Gerente de Seguridad Vial del CTS EMBARQ México. En el Centro de Transporte Sustentable es responsable del proyecto Metrobús de la Ciudad de México, del cual gestiona los proyectos de asistencia técnica al sistema, con el fin de mejorar la calidad del servicio y asegurar su crecimiento y subsistencia, como el sistema BRT más grande e importante de México.