blogeditor · 18 de julio de 2011
Por: William Hague, Secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido.
El pasado 8 de junio, el Jefe de la Organización Iraní de Energía Atómica, Fereydoun Abbasi Davani, anunció planes de triplicar la capacidad de Irán para producir uranio enriquecido al 20%, transfiriendo las actividades de enriquecimiento a la planta de Fordo. En Irán, este anuncio de un régimen desacreditado despertó muy pocos comentarios y rápidamente se diluyó frente al escenario político de lucha al más alto nivel entre el Líder Supremo Khameni y el Presidente Ahmadinjedad. Pero fue una declaración de importancia, toda vez que deja aún más claro que el programa nuclear de Irán no está diseñado para fines exclusivamente pacíficos.
Irán posee una planta civil de energía atómica y pretende construir más. Todas estas plantas requieren uranio enriquecido alrededor del 3.5% como combustible. Por lo que los planes de enriquecer más material hacen surgir preguntas.
El uranio enriquecido hasta el 20% sí tiene algunas aplicaciones civiles, pero no en las plantas de energía nuclear civil que Irán dice planear. Generalmente se utiliza como combustible parta reactores de investigación, entre otras cosas para la producción de isótopos para fines médicos. Estos son sumamente eficientes: un reactor de investigación localizado en Bélgica es capaz de producir casi todos los isótopos médicos que se necesitan en toda Europa Occidental.
Irán posee un reactor de investigación. Los planes anunciados por el Sr. Davani implicarían una producción de cuatro veces sus requerimientos anuales de combustible. Aún así, este reactor ya posee la capacidad de producir suficientes isótopos radiactivos para hasta un millón de investigaciones médicas al año – nivel comparable con el del Reino Unido, y mucho más alto que las necesidades de Irán. Además, el plan requeriría la desviación de por lo menos la mitad de la producción anual actual de uranio enriquecido al 3.5%, negándolo así a las plantas de energía nuclear iraníes. Si las aspiraciones de Irán de desarrollar un programa civil de energía nuclear, por qué desviar los materiales y recursos limitados y alejarlos de los programas civiles de esta forma, y al mismo tiempo desdeñar los ofrecimientos del mundo exterior, incluyendo de los países del E3+3, del Reino Unido, de China, de Francia, de Alemania, de Rusia y de los Estados Unidos, en materia de asistencia tecnológica para el uso pacífico de energía nuclear en Irán.
Sin embargo, persiste un objetivo claro para este uranio enriquecido. El enriquecimiento del uranio natural a 20% es el paso que lleva más tiempo y consume más recursos en la producción del uranio altamente enriquecido necesario para un arma nuclear. Y una vez que haya suficiente uranio enriquecido al 20% en las instalaciones subterráneas de Qom, no se necesitarían más de dos o tres meses de trabajo adicional para convertirlo en material para el desarrollo de armas. Seguiría habiendo algunos retos técnicos para la producción final de una bomba, pero Irán habría dado un paso muy grande para acercarse.
Prevemos que el trabajo intenso de Irán en el enriquecimiento de uranio se lleva a cabo en instalaciones anteriormente encubiertas, ocultas en lo profundo de las montañas. El que diga que permite el monitoreo de la IAEA en ningún momento constituye una salvaguarda al momento. Irán tiene un repetitivo historial de evasión y engaños con la Agencia Internacional de Energía Atómica. No ha cumplido con dar acceso a la IAEA a los sitios, equipo, personas y documentación pertinente. No ha respondido a los cuestionarios de la IAEA con respecto a sus adquisiciones y aspectos de su trabajo que pudieran ser utilizados únicamente para el desarrollo de armas nucleares – como la detonación de punto múltiple para la activación de cargas explosivas hemisféricas – en términos llanos, detonadores para una bomba atómica. Tiene un programa activo de misiles balísticos, incluyendo el desarrollo de misiles con alcance de de más de mil kilómetros, y llevó a cabo diversas pruebas en junio. Cualquier observador razonable no tiene otra cosa que hacer más que unir los puntos.
No se trata de un tema abstracto: El programa nuclear de Irán podría desencadenar una carrera armamentista en el Medio Oriente, que ya en la actualidad es la región más volátil del mundo. Resultaría al mismo tiempo ingenuo y una renuncia a nuestro deber el darle –una vez más- el beneficio de la duda.
Por eso ya se han emitido seis Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que requieren a Irán que suspenda de inmediato las actividades de enriquecimiento, mismas que ha pasado por alto. Hasta ahora, Irán se ha negado a sentarse a la mesa de negociación con respecto a su programa nuclear hasta que el grupo E3+3 acceda a levantar las sanciones y reconozca de inmediato el derecho de Irán a enriquecer material. Pero seguirá sin haber una razón para levantar dichas sanciones hasta que Irán entre en las negociaciones para abordar lo que constituye una preocupación bien fundada con respecto a su programa nuclear. Hasta ahora, Irán ha hecho exactamente lo contrario.
Esta última revelación evidencia la urgencia de aumentar la presión. El Reino Unido está listo para tomar medidas: Acordé 100 designaciones más que se agregarán a las sanciones de la UE del mes pasado, y la semana pasada anuncié nuevas restricciones de viaje a los proliferadores conocidos, Tal vez Irán espera que los acontecimientos de la Primavera Árabe distraigan quiten la atención del mundo de su programa nuclear. Tenemos la determinación de que no sea así.