Por qué el juez dio 120 años de prisión a Keith Raniere

blogeditor · 30 de octubre de 2020

Por qué el juez dio 120 años de prisión a Keith Raniere

El pasado martes, en medio de un circo mediático en la Corte Federal del distrito este neoyorquino (EDNY), el juez Nicholas Garaufis sentenció al estadounidense Keith Raniere a pasar 120 años de cárcel según la suma de las pautas de sentencia aplicadas para cada uno de los cargos.

En primer término, se debe aclarar que ni el juez ni su dictamen mencionan la palabra “life” (cadena perpetua) como muchos medios se apresuraron a cantar. Es obvio que, a sus 60 años recién cumplidos, el acusado no volverá a disfrutar de su libertad, pero esas doce décadas dictadas por el juez pudieron haber sido 3 si se hubiera recargado en la parte baja de las pautas para cada cargo. ¿Estaríamos hablando de “cadena perpetua” si el juez hubiera dado a Raniere 25 o 30 años? Por supuesto que no, así es que por lo mismo es incorrecto mencionarlo.

Dicho lo anterior, detallemos cómo el Departamento de Libertad Condicional recomendó que el Nivel de Ofensa Total (NOT) quedara en #52 de acuerdo con las pruebas aportadas en el Reporte de Investigación de la Pre-sentencia (RIP) nivel con el cual, por cierto, coincidieron los fiscales. Raniere y su defensa objetaron numerosos aspectos del RIP y sugirieron que el NOT bajara a 37. Finalmente, el juez Garaufis decidió dejarlo en 49, más cercano a lo que esperaba el gobierno que a lo deseado por el delincuente.

Para ejemplificar sólo una de las quejas de Raniere y cómo la manejó Garaufis, el primero objetó que en los cargos de crimen organizado donde se habla de explotación sexual de Jane Doe 2 (Camila) los fiscales detallaron que fue por “haberle tomado fotos desnuda cuando eso no constituye en sí mismo, un acto sexual”, a decir de la moción de la defensa. El juez aclaró en su respuesta que esas fotografías fueron tomadas en “el inobjetable contexto de que el señor Raniere se enganchó en una ilegal relación sexual” con Camila cuando ella tenía 15 años, cosa que ni el acusado ni sus abogados ya pudieron derribar.

Estuvo de acuerdo el juez que la fiscalía no pudo entregar evidencia preponderante para probar que la víctima “Sylvie”, quien testificó en el juicio, fuera víctima de tráfico sexual, y por lo tanto declinó incluir dichos actos en su guía de cálculos. Y así, uno a uno, Garaufis fue desmenuzando tanto los cargos como algunos de los actos contenidos en los mismos, para ir haciendo la cuenta que Raniere deberá pagar con años de prisión.

¿Cómo llegó finalmente el juez a la suma de 120 años? Pues primero impuso 40 años de sentencia simultánea para los cargos 1 y 2, una sentencia de 20 años para el cargo 6, una sentencia de 20 años para el cargo 7, y 40 años de sentencia simultánea en los cargos 8, 9 y 10. Así es como llegó la cifra de 120 años que, de no haber aplicado Garaufis lo de las “sentencias simultáneas”, habría ascendido a 240.

El juez se mostró bastante enfadado luego de escuchar el testimonio de Camila, una de las tres hermanas de una familia mexicana con las que Raniere tuvo relaciones sexuales. A la postre el testimonio de una de ellas, Daniela, resultó clave para que, en la primavera del 2019, un jurado lo hallara culpable tras de un juicio de 6 semanas. Y ahora en este segundo episodio, Camila vino el pasado martes 27 de octubre a confirmarle al juez que era correcto estirar al máximo las pautas de sentencia.

Es por eso que decidí darle voz a la carta dura, emotiva, dolorosa que esta víctima vino a leer frente a Raniere. Inicia así: “Mi nombre se ha escuchado mucho en todo el proceso pero es hora de que yo misma cuente mi historia. De inicio, sólo me referiré como “él” al hombre por el cual vengo a declarar hoy. No se merece nada más y no permitiré que su nombre regrese a mi vida”, aclaró. “Me ha tomado mucho tiempo procesar el trauma causado por sus intentos de controlar mi mente y mi mundo”, continuó en ese pequeño cubículo de vinil que autoridades de la corte implementaron para la lectura de las declaraciones de impacto de las víctimas.

“Recuerdo que alguna vez fui hija, hermana y amiga, y si mi hija hermana o amiga hubieran vivido lo que yo, lo consideraría inaceptable”, sopesó Camila, hoy de 30 años. “Él siempre me quiso controlar porque sabía que las cosas que yo sabía de él, las acciones que hizo en contra mía lo pondrían en una situación muy vulnerable” confió.

“La primera vez que tuvo sexo conmigo fue el 18 de septiembre del 2005. Él tenía 45, yo 15, y cada año esperaba que celebráramos nuestro aniversario en esa fecha. Sucedió después de dos meses de caminatas nocturnas durante las cuales él traía a la charla temas de naturaleza sexual, escalando en los detalles y preguntándome cosas explícitas sobre mi vida sexual”, decía mientras la cara del juez se iba descomponiendo.

“A partir de entonces, me pedía que escapara de mi casa para encontrarlo en lugares alejados de todos para tener sexo. Seguido me llevaba a su estudio y durante esos encuentros secretos, cuando yo aún tenía quince, me tomaba fotografías desnuda, experiencia que se quedó grabada en mi memoria como algo difícil de olvidar”, dijo Camila mientras los presentes bajaban la cabeza y Raniere se rascaba el brazo.

“Mientras manteníamos relaciones él me decía que yo parecía muy madura para mi edad, pero yo sabía que eso era mentira pues era una niña. También sabía que no tenía derecho a robarme mi juventud ni interferir en mi vida como lo hacía. Él usó mi inocencia para hacer lo que quiso, sexual y psicológicamente, y me manipuló para su propio placer”, dice, coincidiendo su relato con los cientos de mensajes de WattsApp que los fiscales compartieron como prueba.

“En el 2011 él me puso en un departamento y como resultado de nuestra relación secreta me fui volviendo alguien solitaria. Me volví inalcanzable para mis padres, hermano y amigos, y de pronto ya no tenía a nadie que se preocupara por mí. Estuve abandonada por largo tiempo sin darme cuenta de que él había cortado cualquier contacto con aquellos que podían ayudarme”, se lamentaba mientras parecía escapar hacia los sollozos.

“Él parecía feliz, amoroso y comprensivo cuando yo me mantenía en la línea de su control, pero en cuanto mostraba deseos de dejarlo se convertía en un monstruo. Él sabía las cosas que me importaban y mis temores, y los usaba para controlarme. Esos crueles juegos mentales me llevaron al punto de querer suicidarme”.

En la parte final de su testamento, Camila recuerda que las marcas que le realizaron como una de las “esclavas sexuales” de Raniere, le causaron un tremendo dolor emocional y le recuerdan la crueldad de la manipulación. “Él sabía lo que hacía cuando me preguntó si quería llevar sus iniciales en mi cuerpo. Y le dio mucho placer saber que me había marcado pues yo era “suya””.

“Cuando me fui en el 2017, lo hice con la mente de una quinceañera, en el cuerpo de una adulta de 27. Me perdí de las cosas increíbles y básicas que aprende cualquiera en su juventud, así que estaba completamente desarmada y sin poder hacerle frente a la vida. Por su culpa, me siento completamente sola. Por su culpa, carecía de documentación para comprobar mi estatus legal, incluso en México. Por su culpa, no tengo experiencia laboral ni estudios que me ayuden a conseguir trabajo. Es difícil de explicar a un potencial empleador cómo quiero ingresar de repente al mercado laboral con un currículum tan limitado y sin referencias”.

Muy similar a la elegancia y contundencia que mostró el testimonio de su hermana Daniela, en la jornada de lectura de sentencia de Keith Raniere, “Camila” terminó de darle la puntilla al líder de NXIVM con un remate brutal: “El escondió su abuso detrás de ideas y conceptos de nobleza”, frase que, por cierto, podría aplicarse a las enseñanzas de Raniere en general. “Sólo sé que no hay nada de noble en abusar de una niña, usando su autoridad para tomar ventaja a mi natural inclinación en creer en los adultos. Él demandaba lealtad, pero no era leal más que a sí mismo. Me dejó débil, confundida y completamente impreparada para la vida fuera de su control. No ha sido fácil reconstruirme, pero tampoco creo que sea imposible. La peor parte de mi historia ya pasó. Y lo logré. Ahora necesito que haya justicia para mi historia. No quiero que a nadie más le pasé lo que a mí. Así es que no podía quedarme de brazos cruzados”.

“Por eso estoy aquí. Para evitar que él vuelva a destruir a nadie más”.

Fueron 15 el total de víctimas que hablaron, pero ningún testimonio provocó tanta indignación como el de “Camila”, pese a que se escucharon cosas terribles como la dicha por India Oxenberg, quien dijo que Raniere le pedía que la esperara desnuda “como si fuera un pedazo de carne”.

Luego de que las víctimas hablaron, el abogado de Raniere, Marc Agnifilo, alegaba que su cliente nunca quiso dañar a ninguna y que la verdad es que “estaba enamorado de ellas”, pero que simplemente tenía problemas para lidiar con las rupturas. En ese punto llegó otra de las interrupciones del juez quien molesto se dirigió al defensor: “Es un insulto a la inteligencia de cualquiera escuchar eso. Hábleme de los datos, pues las intenciones no importan cuando abusas de alguien de 15 años”, clamaba el juez.

El siguiente paso para Raniere y su equipo legal es apelar la decisión de Garaufis en un tribunal distinto. Algo que, ya anunciaron, harán en las siguientes semanas.

@juansinatra