¿Por qué deberíamos reducir el uso de efectivo?

blogeditor · 21 de enero de 2016

¿Por qué deberíamos reducir el uso de efectivo?

Por: Luis Mauricio Torres (@MauAlcocer)

Con las tarjetas de crédito, PayPal y tiendas en línea o servicios como Uber y EcoBici el efectivo está dejando de ser el rey de los medios de pago. Algunos países, como Suecia, están a punto de ser sociedades libres de efectivo. El pueblo de Concepción en Colombia busca convertirse en la primera población en el eliminar el uso de efectivo como parte de un programa del Banco Davivienda, Banca de las Oportunidades y la Asociación Bancaria[1].

Reducir el uso de efectivo es una buena idea para México porque nos permitiría atacar problemas como corrupción, informalidad y falta de inclusión financiera. Otros beneficios como más recaudación fiscal y crecimiento económico son innegables. Incrementos de 1% en el uso de tarjetas aumenta el consumo en 0.056% y 0.032% de crecimiento en el PIB[2].

La calidad de la infraestructura de telecomunicaciones y la penetración de servicios financieros en México imponen retos. Sin embargo, reducir el uso de efectivo es posible a pesar de los obstáculos. Kenia, un país con menor desarrollo económico, tiene desde 2007 un sistema de pagos por medio de teléfonos celulares llamado M-PESA que para 2014 ya contaba con 18.2 millones de clientes y se calcula que las transacciones por esa vía representaban 25% del PIB[3].

En el IMCO pesamos que la política pública puede acelerar el proceso para dejar de ser tan dependientes del efectivo. Aquí van unas ideas.

Gobierno (sin) efectivo

No más compras públicas y pago de nóminas imposibles de rastrear. Necesitamos más trámites que se paguen en ventanilla bancaria y multas de tránsito que lleguen a tu domicilio. Un gobierno libre de efectivo implicaría poder rastrear de dónde viene y a dónde va el dinero del gobierno o al menos haría más difícil el encubrimiento de pagos por corrupción. Cuando en Afganistán la policía recibió por primera vez su salario vía transferencia a su celular, los oficiales notaron un incremento en su salario. Antes se les entregaba el dinero en efectivo y los encargados de pagar se quedaban con una parte[4].

En la informalidad e ilegalidad no se aceptan tarjetas

El efectivo es costoso para el gobierno por el número de transacciones en efectivo que quedan sin registrar y no pagan impuestos. Por ejemplo, las transacciones no recaudables le cuestan al gobierno estadounidense $100 mil millones de dólares anuales aproximadamente[5]. Además, se estima que 50% del dinero circulante en la mayoría de los países es usado para esconder transacciones, usualmente actividades ilícitas o informales[6]. Otro dato: se ha encontrado que en ciudades donde se introducen transferencias electrónicas de programas sociales en sustitución a transferencias en efectivo el crimen se reduce en 9.8%[7]. No es sorpresa que los países con niveles altos de uso de efectivo generalmente tienen también mercados informales grandes.

Fuente: IMCO con datos de Schneider y Williams (2013), Transparencia Internacional y Banco Mundial.
Fuente: IMCO con datos de Schneider y Williams (2013), Transparencia Internacional y Banco Mundial.

Para incentivar el uso de medios electrónicos de pago es necesario abaratar el costo de acceso y uso de Terminales Punto de Venta (TPV), además de tener fiscalización diferenciada a comercios que reporten un porcentaje alto de sus ingresos vía electrónica. Adicionalmente, encarecer el retiro de grandes cantidades de efectivo en cajeros automáticos como se hace en otros países como Nigeria, eliminar la circulación de billetes de alta denominación y dejar atrás la obligación de establecimientos de recibir dinero en efectivo, como pasa en Suecia.

Prospera y monederos electrónicos

Los esfuerzos de los gobiernos por desincentivar el uso del efectivo potencialmente tienen efectos en la inclusión financiera de las personas. En Sudáfrica 41% de los beneficiarios de programas sociales gubernamentales lo hacen a través de un monedero electrónico y el resto por una cuenta de débito operada por un banco[8]. En Colombia la cifra es 91% y en México 39%. La transferencia de apoyos les ayuda a las familias a tener ingreso extra, pero además este mecanismo les permite tener acceso a una cuenta básica de ahorro. Para muchas personas, es la primera vez que tienen acceso a servicios financieros formales.

Para México modernizar los sistemas de pago es una oportunidad para reducir el uso de efectivo en la economía y disfrutar sus beneficios. Las políticas públicas pueden servir como instrumento para acelerar el proceso de adopción de medios de pago electrónicos. Este es un excelente momento para repensar el papel del dinero en efectivo.

 

* Luis Mauricio Torres es Investigador del IMCO.

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[1] Ver aquí.

[2] Moody’s Analytics. (Enero de 2013). The Impact of Electronic Payments on Economic Growth. De consulta aquí.

[3] De consulta aquí.

[4] De consulta aquí.

[5] Chakravorti, B., y Mazzotta, B. (2013). The Cost of Cash in The United States, Part one of a series on the cost of cash around the world. Tufts University.

[6] Rogoff, K. (2014). Costs and benefits to phasing out paper currency.

[7] Wright , R., Tekin, E., Topalli, V., McClellan, C., Dickinson, T., y Rosenfeld, R. (2014). Less cash, less crime: evidence from the electronic benefot transfer program. Nation Bureau of Economic Research. De consulta aquí.

[8] Bold, C., Porteous, D., y Rotman, S. (2012). Social cash transfers and financial inclusion: evidence from four countries. Consultative Gruop to Assit the Poor. De consulta aquí.