Herminia Miranda · 13 de noviembre de 2024
El 1 de octubre de 2024, Claudia Sheinbaum hizo historia al convertirse en la primera mujer en asumir la Presidencia de México. Este hito representa un paso importante en la política nacional, al mismo tiempo que da continuidad al proyecto de transformación iniciado por el gobierno anterior. Sin embargo, ¿qué significa este cambio para la política nacional de drogas? ¿Cuáles son los desafíos y qué podemos esperar?
Frases como “Terminar la guerra contra las drogas” y “No habrá guerra contra el narco” han sido parte del discurso del gobierno actual y del anterior. Estos enunciados reconocen el fracaso de la política de prohibición y de guerra contra las drogas, pero aún queda el reto de concretar un verdadero cambio institucional.
La principal deuda del gobierno es reparar los daños causados por la política de guerra y avanzar hacia una nueva centrada en la atención integral del consumo de sustancias psicoactivas. Es momento de ir más allá de la retórica y dar pasos concretos para lograr un giro centrado en la protección de la salud pública y los derechos humanos.
A pesar de ello, existen factores que pueden afectar esta posibilidad, entre ellas las diferencias internas y el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos; quien promete reforzar el enfoque de mano dura en las políticas bilaterales.
En los “100 pasos para la transformación”, uno de los objetivos es fortalecer la prevención y atención al consumo de sustancias psicoactivas. Pero, ¿cómo formularán estas estrategias y por qué es tan importante abrir la conversación sobre este tema?
En los últimos años, el gobierno trazó un marco normativo que da garantía a los derechos humanos en las políticas de atención a la salud mental y el uso de sustancias psicoactivas. A través de estos avances, se ha comenzado a implementar acciones que fomentan un abordaje integral en las instituciones de salud pública.
En artículos previos, hemos señalado tanto logros como pendientes. Aunque se han dado pasos necesarios, siguen existiendo brechas significativas en cuanto al acceso y la oferta de servicios especializados para cubrir con necesidades específicas de atención de la población usuaria de sustancias psicoactivas.
A mediados del octubre, el Mtro. Francisco Gutiérrez Rodríguez fue nombrado titular de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA), y poco después, Amaya Ordorika Imaz asumió la dirección del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones (IAPA) en la Ciudad de México. Estos nombramientos sugieren un interés por parte de las autoridades en ofrecer una respuesta institucional temprana en las políticas de salud en la materia.
Los nuevos titulares tienen la oportunidad de incluir a diversos actores en la definición de estrategias y políticas públicas. Es fundamental que se dé continuidad a los avances logrados hasta ahora para consolidar el enfoque de reducción de riesgos y daños, mientras que también se atienden otros temas prioritarios desde el gobierno federal para construir una política de drogas más humana y efectiva. Durante los últimos seis años, hemos tenido la oportunidad de crear modelos de atención, generar diagnósticos, colaborar en comités interinstitucionales y alertas tempranas con las dos instancias de gobierno a nivel federal y local.
Desde el Instituto RIA, buscaremos fortalecer la colaboración interinstitucional y apoyar la implementación de políticas eficaces en atención al consumo de sustancias psicoactivas en todos los niveles. Así mismo, recordamos que es urgente reactivar el proceso de regulación de cannabis con justicia social y despenalizar la posesión simple como acciones esenciales y complementarias, además de mantener un enfoque de salud comunitaria en nuestras acciones en materia de consumo de sustancias psicoactivas.
*Monserrat Angulo es egresada de Sociología de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM. Actualmente es responsable de incidencia del Instituto RIA.