Policía Federal y uso de la fuerza: el descontrol

blogeditor · 19 de agosto de 2015

Policía Federal y uso de la fuerza: el descontrol

Se siguen acumulando los señalamientos de graves violaciones de los derechos humanos a cargo de la Policía Federal (PF). Quizá el más grave de todos, dada la posible suma de victimas, se refiere a los hechos acaecidos en Tanhuato, Michoacán, el pasado 22 de mayo. En notas publicadas el 5 de agosto de 2015 el 18 del mismo mes, el periodista Carlos Loret de Mola revela investigaciones realizadas por las procuradurías de Michoacán y General de la República que habrían documentado sendas ejecuciones extrajudiciales a manos de esa institución en el lugar y fecha referidos.

La literatura especializada extranjera enseña que “la muerte de más de 10 o 15 civiles por cada agente de seguridad fallecido en enfrentamientos sugiere que la fuerza letal se está usando más allá de lo necesario”. En Tanhuato la relación fue 42 a 1.

[contextly_sidebar id=”heLEmANy96MpXd7Rx1BU7eyovFngierA”]Desde el 2011 la academia especializada en México ha seguido el comportamiento del uso de la fuerza letal por parte de la Policía Federal, el Ejército y la Marina. Los investigadores Catalina Pérez Correa, Carlos Silva Forné y Rodrigo Gutiérrez Rivas vienen estudiando cada enfrentamiento (Tlatlaya, Apatzingán y Ecuandureo) y agregan la información en planos históricos. Apenas han informado que encuentran “un indicio fuerte de una política deliberada o de una práctica normalizada del uso ilegal de la fuerza letal”.

El más delicado e importante poder de la policía es, precisamente, el uso de la fuerza. Ese poder puede usarse en contra o a favor de los derechos humanos. Bien anota Anneke Osse, “no hay duda de que la policía en el mundo viola los derechos humanos, a la vez que los protege. La policía ha fallado en todos lados en respetar el derecho a la vida, al mismo tiempo que ella hace una efectiva contribución al pleno disfrute de los derechos por parte de la gente”.

No hay secreto alguno, si una institución policial está del lado o en contra de los derechos humanos, depende de si está sujetada o no a controles democráticos. El diseño institucional de la policía encaminado a garantizar su rendición de cuentas e integridad ha llegado a un grado de madurez sumamente sofisticado.

En un extremo se colocan las instituciones policiales que no pueden demostrar que su desempeño esta sujeto a control, al menos mediante esquemas internos de supervisión. Es en general el caso de la policía mexicana, cuyas unidades de asuntos internos solo de manera excepcional realizan funciones precisamente de supervisión, como lo reportó la organización Causa en Común en su ejercicio de acompañamiento el desarrollo policial de 2014.

En el extremo opuesto se ubican las policías que están sujetas a controles internos sólidos, pero también externos altamente especializados. Complementaria a la interna, la supervisión externa de la policía es la más avanzada medicina para ayudar a contener sus excesos y desviaciones y además para animar las mejoras institucionales que tienden a neutralizar la repetición de las fallas. Justamente inspirada en esta tendencia, en el Senado mexicano se propuso desde el 9 de febrero de 2012 la reforma que crea el Auditor Especial de las Policías Federales.

El descontrol en el uso de la fuerza policial es propio de instituciones policiales y regímenes políticos igualmente premodernos. No faltan los instrumentos para hacerlo bien. En realidad los referentes conceptuales, legales, protocolarios y de supervisión abundan. El esfuerzo para colocar a la policía en el uso correcto de la fuerza nunca para. Por ejemplo, en Estados Unidos las entidades de control externo y la policía misma impulsan el uso expansivo de cámaras en los uniformes policiales, las cuales deben ser activadas cada vez que se usa la fuerza.

Los señalamientos de Carlos Loret de Mola son escandalosos y se suman a muchos otros. Por lo demás, no hay expectativa razonable alguna de que sepamos la verdad y se haga justicia. Sin verificación pública posible respecto a la calidad de los controles internos de la PF y congelada la iniciativa que propone un nuevo control externo especializado, todo indica que el uso de la fuerza por parte de esa institución está fuera de control.

 

@ErnestoLPV