La raíz de la pobreza está en el sistema laboral

Redacción Animal Político · 17 de octubre de 2023

La raíz de la pobreza está en el sistema laboral

No hay que darle tantas vueltas al asunto: la raíz de la pobreza en México está en el sistema laboral. Millones de personas, más de la mitad de la población económicamente activa (PEA) trabaja, pero viven en pobreza. Esta es una situación inaceptable, pone al país muy por debajo del nivel que le corresponde por su capacidad, tamaño y fortaleza económica.

Existen dos variables principales que determinan la pobreza, según los datos de Coneval, y ambas se producen desde el sistema laboral: la primera es la carencia por acceso a la seguridad social y el ingreso inferior a la línea de pobreza, que se define por el costo de la canasta básica.

La otra condición estructural es la exclusión: millones de personas sin trabajos remunerados, que afecta principalmente a mujeres y a personas jóvenes.

Este 17 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Por ese propósito, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza realizó el reporte especial denominado Ir a la raíz de la pobreza, en el cual se evalúa qué tan lejos está el país para superar esa condición que afecta el bienestar y el ejercicio de derechos de millones de personas que, a pesar de que trabajan, son pobres (ver aquí el reporte completo).

Erradicar significa arrancar desde la raíz. Por ello, el reporte se enfoca en entender las raíces laborales de la pobreza, analizar lo hecho en años recientes, especialmente durante el presente gobierno, y proponer cambios estructurales que corten la raíz laboral de la pobreza.

No hay que lanzar campanas al vuelo

Mucho se ha presumido la reciente reducción de la pobreza; sin afán de desestimar el avance, es justo precisar, con base en la recopilación y análisis de diversos datos oficiales, que en México dos tercios de la población presenta al menos una carencia social, son casi 85 millones de personas y la pobreza sigue afectando a casi 47 millones.

Gráfica con los datos de la población en México en 2022.
Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval. Medición multidimensional de la pobreza 2016 – 2022. Anexo estadístico.

En la actualidad sólo 12 % de los habitantes viven en condiciones de bienestar, y en el nivel de la pobreza mundial, México ocupa el lugar 47 de una lista de 53 países.

Los retos ante el panorama implican un desafío monumental: alrededor de 6 de cada 10 personas con trabajo carecen de salario suficiente para superar el umbral de pobreza, son 35.6 millones de personas. 40 % de la población carece de ingreso laboral suficiente para adquirir la canasta alimentaria.

El salario real es muy bajo conforme a parámetros internacionales. En este indicador ocupa el último lugar de 37 países en las listas de la OCDE.

La distribución funcional de la riqueza, medida como participación de los factores de la producción en el PIB, está al revés: las remuneraciones al trabajo son menores (40 %) que las ganancias (60 %), en comparación con Estados Unidos o los países de la Unión Europea, donde la relación es 70-73 % y las ganancias de 30 %-27 %.

Gráfica con la distribución del valor agregado en México, EUA y la UE 2003 al 2021.
Fuente: Elaboración propia con datos OCDE Statistics. National Accounts. Gross National Product (GNP = PIB). Indicador Value Added Non-Financial Corporations.

Los trabajos informales excluyen de acceso a servicios de salud y seguro social a más de la mitad de la población ocupada, son 32.2 millones de personas, 55 % de la población ocupada.

Además, los trabajos formales están en todos los sectores de la economía; el indicador de “otros servicios” (por ejemplo limpieza, vigilancia y trabajo doméstico, entre otros) llega a 83 % de personas ocupadas sin salud y sin seguro social (“informales”).

México tiene una de las tasas más bajas de participación laboral femenina del mundo. Ocupa el lugar 132 de una lista de 184 países. La baja participación oscila en el 45 % de las mujeres en edad de trabajar. La explicación: son mujeres el 91 % del total de personas no disponibles para trabajar por realizar labores domésticas y de cuidado.

Gráfica con la tasa de participación laboral femenina 2005-2012.
Fuente: Elaboración propia con datos INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Indicadores estratégicos. 2005 a 2022. Trimestre IV.

Las personas jóvenes, de 15 a 29 años, tienen más del doble de la tasa de desempleo (16 %) que las personas adultas de 30 a 64 años (7 %). Representan el 27 % de la población ocupada, pero aportan el 48 % del desempleo.

Casi dos terceras partes de las personas jóvenes ocupadas carecen de salario suficiente y 6 de cada 10 carecen de seguro social (61 %). Actualmente hay 10.2 millones de jóvenes trabajando sin salario suficiente y 9.6 millones sin seguro social.

Gráfica con la tasa de desempleo total por grupos de edad.
Fuente: Elaboración propia con datos Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. Observatorio de Trabajo Digno. Indicador Desempleo total. Nota: Desempleo total es la suma de personas desocupadas más personas disponibles.

Arrancar desde la raíz

El problema estructural de la pobreza es añejo; sin embargo, hay decisiones recientes que han mejorado un poco la situación, pero otras que la agravan. Algunas positivas son la recuperación del salario mínimo, la reforma laboral de 2018-2019 y la reforma para prohibir el outsourcing abusivo.

Y entre las medidas con efectos negativos se encuentran el fracaso del INSABI, la eliminación de las estancias infantiles, la desaparición del programa Prospera y los sesgos en la distribución de los programas sociales de transferencias monetarias.

De esta manera, para superar el paradigma de la competitividad basado en bajos salarios, urge arrancar desde la raíz las causas que generan pobreza.

Para ello, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza propone un nuevo acuerdo laboral, un “new deal” laboral que “amarre” el incremento salarial con mejoras en productividad, el cual se puede lograr con una política laboral basada en el diálogo social y la concertación.

Además, con la nueva política laboral se debe aprobar un salario mínimo general suficiente para adquirir dos canastas básicas, así como incentivar y fortalecer las iniciativas empresariales voluntarias por el ingreso digno (que cubre una canasta digna mayor a la básica que fija el umbral de pobreza).

Otro cambio estructural es una reforma para crear un sistema de protección social universal, no condicionado al trabajo, que cubra al menos el acceso universal a servicios de salud, estancias infantiles y una garantía de ingreso básico para quienes no pueden trabajar o perdieron su trabajo.

También se propone crear el sistema de cuidados, con infraestructura suficiente que enfrente la exclusión de género y facilite la inclusión económica de las mujeres.

Además de implementar una política integrada de empleabilidad para personas jóvenes, especialmente quienes tienen rezago educativo y otras desventajas acumuladas por provenir de contextos adversos.

Erradicar la pobreza creada desde las entrañas del sistema laboral es totalmente factible en México y resulta la única manera sostenible para reducir los altos niveles de pobreza.

En la antesala del proceso electoral del 2024 es imprescindible que quienes aspiran a conducir los destinos del país en los próximos años, tanto a nivel federal como en el ámbito Legislativo, asuman un compromiso con la erradicación de la pobreza, al menos la que surge desde el trabajo; es la única manera para enfrentar las causas que han mantenido la pobreza en tan alto nivel desde hace décadas. No se vale “andarse por las ramas”: hay que arreglar el sistema laboral. Lograr un México sin pobreza y con derechos conviene a todos y es tarea de todos.

@FrenteaPobreza