Pobreza: avances y… muchos retos

Redacción Animal Político · 17 de agosto de 2023

Siempre será buena noticia que baje la pobreza en México, aunque sea poco; sin embargo, es prudente revisar a detalle los datos para no lanzar campanas al vuelo cuando el tamaño de los retos es aún monumental.

La economía del país tiene el potencial y las posibilidades para avanzar mucho más rápido: se recupera el crecimiento, se controla la inflación, avanza la generación de empleo, se destinan más recursos a programas sociales, pero lamentablemente todos estos factores aún no inciden en la misma proporción para que millones de mexicanos puedan dejar la pobreza.

Los recientes datos del Coneval sobre la medición multidimensional de la pobreza del 2022 revelan claroscuros; menos pobres, sí, pero más carencias y, sobre todo, preocupaciones que merecen atención en sectores específicos.

Un primer análisis de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza destaca estos retos y pone el dedo en los de mayor urgencia (ve aquí el documento completo).

Menos pobreza general, más extrema

Primero, es de reconocer la reducción general de la pobreza: de 42 % de la población en 2018, a 36 % en 2022. Son 6 puntos menos que representan 5 millones de personas en este periodo de cuatro años.

Para la justa dimensión, este resultado tiene como causa principal -no única- la mejora del ingreso por trabajo, que se incrementó 30 % en los hogares del decil I y 14 % los del decil II; es decir en los de menores ingresos.

Gráfica con los datos de ingresos de las familias por trabajo de 2018 a 2022, reportado por el Coneval.
Fuente: Elaboración propia con datos de las ENIGH 2022 y 2018. Se comparan pesos de valor constante 2022, conforme a los tabulados de la ENIGH 2022.

La relevancia de este dato confirma lo que Acción Ciudadana ha señalado desde hace años: el trabajo digno, con remuneración suficiente, es la palanca para que toda persona que trabaja deje de ser pobre.

Sin embargo, la pobreza sigue teniendo niveles muy altos. Más de la tercera parte de la población, 46.8 millones de personas, carecen de ingreso suficiente para adquirir lo más básico y, además, presentan una carencia social.

Uno de los datos preocupantes es que la pobreza extrema se incrementa un poco. Había 8.7 millones de personas en 2018 y ahora son 9.1 millones. Son 400 mil más que pasaron a la situación más grave de la pobreza: carecer de ingreso para comer.

Exclusión en salud

La noticia más dramática en las cifras de Coneval es el incremento de la carencia por acceso a servicios de salud. La carencia es más del doble: 16% en 2018 a 39% en 2022. Son 30 millones de personas más para colocar a un total de 50.4 millones de mexicanos sin acceso a este servicio de atención médica.

Esto afecta sobre todo a quienes no cuentan con seguro social. De las 52.1 millones de personas que estaban afiliadas al Seguro Popular en 2018, quedan sólo 17.4 millones afiliadas ya sea al INSABI o al IMSS Bienestar

Gráfica con el reporte del acceso de las familias a los servicios de salud de 2018 a 2022 del Coneval.
Fuente: Elaboración propia con datos Coneval. Anexo estadístico medición de la pobreza 2016 – 2022. Cuadro 7. Otros servicios públicos o privados es la suma de “población afiliada a Pemex, Defensa o Marina”, “población con seguro privado de gastos médicos”, “población afiliada a otra institución diferente a las anteriores” y “población con acceso a servicios médicos de manera indirecta”.  Nota: La cantidad de población es superior al total, pues hay personas afiliadas a más de una institución.

La carencia por acceso a la seguridad social es la más alta de todas y la padece la mitad de los mexicanos: 64.7 millones de personas. Y la causa es que el 64 % de las personas que trabajan carece de seguridad social. Esto es que tienen trabajos “informales” que en la realidad significa sin protección social y sin derechos laborales.

Población indígena, el histórico rezago

En las comunidades con población indígena, la condición de pobreza es crónica por efecto de la exclusión, la marginación y el aislamiento de las regiones donde habitan, sin oportunidades económicas, sin adecuados servicios educativos ni de salud.

Los datos del Coneval indican que dos terceras partes de las personas indígenas viven en pobreza (65 %) y más de la cuarta parte en pobreza extrema (26 %). El desplome de los servicios de salud afecta de manera dramática a este sector de la población que pasó de 15 % a 57 %; casi se cuadruplicó entre 2018 y 2022.

Gráfica con los indicadores de pobreza y carencias en población indígena en 2022 del Coneval
Fuente: Elaboración propia con datos Coneval. Anexo estadístico medición de la pobreza 2016 – 2022, Cuadro 16.

Niñez y juventud, señal de alerta

Casi la mitad de las personas menores de 17 años de edad viven en pobreza: 46 %. Y entre más pequeños son, la situación se agudiza. Durante la primera infancia (0-5 años) 48 % están en condición de pobreza, casi igual, con 47 %, para los de edad escolar (6-11 años)

La gravedad de este panorama es que la pobreza crea un círculo vicioso que reproduce la pobreza. Niñas y niños pobres tienen mayores tasas de desnutrición crónica y les produce barreras estructurales para su futuro desempeño educativo y para la capacidad productiva durante la juventud y la vida adulta.

Gráfica con los datos de pobreza de niñas, niños y adolescentes en 2022 de Coneval.
Fuente: Elaboración propia con datos Coneval. Anexo estadístico medición de la pobreza 2016 – 2022, Cuadro 10.

La población joven también afronta un escenario adverso: en pobreza viven más de la tercera parte (36 %) de las personas entre 15 y 29 años de edad, y por la dimensión de ingresos repunta a 42 %.

Además, cargan con rezago educativo, que del 2018 a 2022 creció de 18 % a 22 % el año pasado. Son casi 1.5 millones de personas en este segmento de edad.

Esta situación suma a la reproducción de la pobreza futura con barreras estructurales para el desarrollo de su potencial en la vida adulta, pues la pobreza es causal de deserción escolar y rezago educativo y posteriormente de acceso a trabajos precarios con bajos salarios.

Gráfica con los datos de jóvenes fuera de la escuela y jóvenes con empleo formal de 2018 a 2022 de Coneval.
Fuente: Elaboración propia con datos Coneval. Medición de la pobreza 2016 – 2022. Anexo estadístico. Cuadro 11

¿Y los programas de gobierno?

Es muy difícil saber con precisión qué parte de la reducción de la pobreza se debe a ese factor; sin embargo, con los datos disponibles, y en un primer análisis, se deduce que no es tan significativo.

La ENIGH 2022 refleja que 61 % de los hogares de los cuatro primeros deciles de ingreso están excluidos de los programas gubernamentales: reciben “cero pesos”. La mayor parte del incremento en los montos de los programas sociales se canalizó a los hogares de mayor ingreso (deciles VII a X).

Salario digno, la fórmula

Los datos de Coneval confirman la tesis que desde hace años ha sostenido Acción Ciudadana Frente a la Pobreza: el motor de la reducción de la pobreza es el trabajo, pero en condiciones dignas, con remuneración suficiente y derechos laborales. Y en la política social, no sólo programas de transferencias, sino sistema de salud y de cuidados, con cobertura universal, desvinculados del régimen laboral, con cobertura igual para toda la población y con infraestructura suficiente.

Tabla con recomendaciones para mejorar el ingreso laboral, la inclusión económica, el sistema universal de Salud de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.
Fuente: Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

Por ello, urge transitar hacia la recuperación gradual del salario mínimo general, para que en 2024 sea suficiente para cubrir el costo de dos canastas básicas de zonas urbanas.

Urge mientras tanto, erradicar las nóminas con salarios de pobreza y que toda persona que tenga trabajo formal gane lo suficiente para superar el umbral de pobreza, por ahora, 8,600 pesos al mes, libres.

Asumir este compromiso debería ser indispensable, por lo menos, en las empresas grandes y medianas, y de manera obligada en las que presumen ser socialmente responsables.

La dinámica económica del país lo permite. En la perspectiva de crecimiento y recuperación que estamos viviendo y que puede ser aún mayor no se puede dejar atrás a las personas que trabajan y que, a pesar de ello, no pueden dejar de ser pobres.

Y en política social, hay que garantizar derechos, con servicios, las transferencias monetarias no bastan.

@FrenteaPobreza