blogeditor · 1 de marzo de 2012
Por: Eréndira Avendaño (@erendira_ar) , Investigadora de México Evalúa.
Previo al proceso electoral, los partidos políticos deben registrar o actualizar sus plataformas electores, las cuales consideran los lineamientos de los programas de gobierno que habrán de impulsar. Hoy, se cuenta ya con las plataformas de los partidos políticos que concentran la preferencia electoral.
Una primera revisión de dichas plataformas permite identificar una serie de temas que no son ajenos al debate público de los últimos años, como la reforma energética, una nueva reforma fiscal, reforma laboral, entre otros. No obstante, las plataformas no presentan innovaciones respecto a las propuestas planteadas con anterioridad.
En materia de desigualdad social y pobreza, prevalece la idea de que la generación de un crecimiento alto y sostenido será suficiente para disminuir los rezagos y brechas de acceso a oportunidades de la población en condiciones vulnerables. En específico, algunas plataformas consideran la atención al individuo y a la familia con el objetivo de generar competencias que les posibiliten el acceso a los mercados y la mejora de su calidad de vida. Otros planteamientos proponen la recuperación del mandato constitucional de la rectoría estatal en la promoción del desarrollo, así como la organización y participación social como factores clave para la superación de las condiciones de desigualdad.
De acuerdo con lo anterior, no se perciben novedades en las propuestas de los partidos en materia de política social. El discurso sigue siendo el mismo y prevalece la polarización y dificultad para concretar acuerdos sobre cómo atender los problemas de desigualdad y pobreza. Mientras tanto los diagnósticos siguen coincidiendo en temas fundamentales que deberían estar presentes en las propuestas de gobiernos.
El Índice de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo adelantó desde 2011 que pese a los esfuerzos realizados, las condiciones de desigualdad de los mexicanos se siguen acentuando, sobre todo en materia de ingresos. Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señaló que México es el país con mayor desigualdad, después de Chile.
En promedio, en los países de la OCDE los estratos de la población más altos obtienen cerca de 10 veces más ingresos que la población de los estratos más bajos. En México la diferencia de ingresos entre el más rico y el más pobre es de 26 de veces (en promedio).
El Informe de Política Social 2011 de CONEVAL reveló que 52 millones de mexicanos se encuentran en situación de pobreza (46.2 por ciento de la población). De éstos, 21.4 millones son población menor de 18 años. Esto significa que el grupo con mayor porcentaje de pobreza en el país son niños y jóvenes. De la población en condición de pobreza, cerca de 50 por ciento no alcanzan a cubrir los mínimos básicos de bienestar.
Igualmente, México Evalúa presentó un balance de la política social en el país. El estudio titulado 10 Puntos para entender el Gasto en Equidad en México señala que, a pesar de las transformaciones sociales implementadas en el siglo XX, persisten altos niveles de desigualdad en el país y amplias brechas de acceso a oportunidades básicas de educación, salud, seguridad social e ingreso de la población.
Ante la evidencia coincidente de la evaluación de las condiciones de la sociedad mexicana, preocupa la inexistencia de ideas innovadoras de quienes pretenden conducir el país ya que no plantean la atención de los problemas públicos bajo principios de eficacia y factibilidad.
La desigualdad es una situación en la cual las condiciones de bienestar se distribuyen de forma sesgada entre distintos grupos de la población; de ahí que la igualdad se asume como un valor que debe ser atendido mediante la acción pública. Por lo tanto, el crecimiento económico alto y sostenido no es un factor suficiente para atender esta problemática: también se requiere de políticas igualadoras. El reto radica en su diseño, el cual debería avizorarse en las plataformas de los partidos políticos.
No es posible seguir aceptando como una condición natural que haya población tremendamente rica a la par de la existencia de población tremendamente pobre. La desigualdad es el mejor elemento para tener una sociedad violenta e inestable. La discusión hacia adelante debería enfocase en cómo lograr que exista una sociedad con menos desequilibrios y más estable.