cynthiaram · 29 de febrero de 2012
En los viejos tiempos un rubí simbolizaba el corazón que los enamorados ofrendaban a sus amadas, quienes no tenían dinero para piedras preciosas hacían uso de palabras – igualmente rojas y encendidas- para seducir a la persona en cuestión. Estas palabras rojas y encendidas, se supone, son los piropos.
La intención de los piropos, supongo, es expresar de manera improvisada, ingeniosa y achispada ese arrebato de atracción. Pero en Méjico llevamos tanto tiempo piropeando que ya hemos perdido agudeza e imaginación. Somos el país del piropo chafa, plagado de lugares comunes.
Comparto la clasificación de nuestros arqueólogos piroperos:
Los piropos adivinanzas:
Los piropos de corte divino:
Los piropos juegos de rol:
Los piropos ruiditos:
Los piropos monárquicos:
Los piropos gastronómicos:
El Piropo Complejo de Edipo/ Electra
Fuera de esta clasificación se ha quedado el famoso y misterioso “¿A qué hora sales al pan?” Nuestros arqueólogos piroperos concluyeron que este piropo está incompleto y que la parte final del mismo pudo haber ido en alguna de estas direcciones:
Un caso paradigmático (piropo no clasificado):
Cartón: Beto Oliva
Estamos documentando casos de éxito piropero. ¿Alguien ha logrado un teléfono, café, cenita o algo con un piropo?