Redacción Animal Político · 28 de octubre de 2025
En el marco de la emisión de la Opinión Consultiva OC-31/25 sobre el derecho al cuidado por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), ha sido común escuchar argumentos sobre la relación entre el trabajo de cuidados no remunerado y el PIB (Producto Interno Bruto). ¿A qué se refiere y por qué es importante?
Todos los días millones de mujeres limpian, lavan, preparan comida, cuidan, resuelven emergencias… es decir, realizan un trabajo esencial para el funcionamiento de la sociedad, pero lo hacen sin reconocimiento ni retribución económica y en condiciones de desigualdad. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, a escala mundial, realizan 76.2 % de este trabajo, dedicándole 3.2 veces más tiempo que los hombres: 4 horas y 25 minutos frente a 1 hora y 23 minutos, al día. ¿Qué significa esto para la economía?
En México tenemos cifras contundentes: según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2023 el valor económico de este trabajo fue de 8.4 billones, suma que equivale a 26.3 % del Producto Interno Bruto (PIB): más de la cuarta parte de todo lo que produce el país en un año.
Las mujeres contribuyeron con el 71.5 % y los hombres con el 28.5 %. Cada mujer aportó en promedio 86,971 pesos anuales a su hogar a través del trabajo de cuidados no remunerado, mientras que cada hombre 36,471 pesos.
Esto no puede pasar desapercibido: el valor económico de lo que históricamente ha recaído de manera desproporcionada sobre mujeres y niñas es fundamental para reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidados.
¿Qué pasa al hacer visible que las mujeres aportan 86,971 pesos anuales y los hombres 36,471?
En la Opinión Consultiva OC-31/25 la CoIDH señaló que la distribución inequitativa de la carga de trabajo de cuidados no remunerado constituye una forma de discriminación estructural contra las mujeres y un obstáculo para el ejercicio de sus derechos en condiciones de igualdad. Y determinó que los Estados tienen la obligación de avanzar en su reconocimiento, para lo cual deben implementar o continuar implementando sistemas estadísticos de medición, valoración y cuantificación, y su aporte a la economía.
En este sentido, contar con cifras como las que proporciona el INEGI permite visibilizar desigualdades estructurales y, desde un marco de justicia reproductiva, exigir que el Estado cumpla con su obligación de generar las condiciones políticas, sociales y económicas para que todas las mujeres y personas gestantes puedan cuidar, criar y sostener la vida en libertad, sin discriminación.
El 29 de octubre, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo desde 2023, es una oportunidad para reconocer el trabajo no remunerado de cuidados y labores domésticas como un tema de derechos humanos y política pública. Y esto incluye considerar el estrecho vínculo entre el derecho al cuidado y los derechos reproductivos, pues para muchas mujeres, sobre todo las que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, las decisiones reproductivas están condicionadas por las responsabilidades de cuidados.