Pete Buttigieg detrás del velo de ignorancia de John Rawls

Redacción Animal Político · 1 de agosto de 2022

Pete Buttigieg detrás del velo de ignorancia de John Rawls

Pete Buttigieg (el “alcalde Pete”, como se le apoda), secretario de Transporte de Estados Unidos, exalcalde de South Bend, Indiana, la persona más joven en servir en ese puesto, y el primer servidor público abiertamente homosexual en una posición de gabinete de Estados Unidos. Un prodigio de la política: a sus 40 años, además de haber servido como alcalde de South Bend, es graduado de Harvard, becario de la prestigiosa beca de Rhodes en la Universidad de Oxford, exmilitar en el Ejército en Afganistán y excandidato presidencial por el Partido Demócrata.

Como parte de la Ley de Infraestructura Bipartidista de 2022, Buttigieg presentó un proyecto de mil millones de dólares para fomentar la equidad racial en las carreteras de Estados Unidos. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien es considerado por muchos como uno de los principales candidatos republicanos para encabezar las elecciones del 2024, acusó a la iniciativa de “sobre-concientización(“woke-ification”, un término que no se deja traducir fácilmente al español) de la política federal. No sorprende, ya que DeSantis se alinea con una visión libertaria del gobierno —una perspectiva ahistórica de la sociedad, que ignora cómo la desigualdad racial ha sido, durante siglos, entretejida en las estructuras sociales de Estados Unidos, incluyendo en el diseño de la infraestructura.  

En su ensayo “La política de transporte y el subdesarrollo de las comunidades afroamericanas”, la profesora de la Facultad de Derecho, Deborah N. Archer, detalla la naturaleza racializada de la construcción de carreteras en el país en la década de 1950:

“La aprobación de la Ley de Carreteras de Ayuda Federal de 1956 facilitó la construcción de carreteras y la destrucción de las comunidades afroamericanas. Los constructores de carreteras federales y estatales se dirigieron deliberadamente a las comunidades afroamericanas para dar paso a proyectos de carreteras masivos. En los estados de todo el país, las carreteras desplazaron y destruyeron de manera desproporcionada hogares, iglesias, escuelas y negocios afroamericanos, a veces arrasando comunidades enteras”.

De acuerdo al plan de infraestructura del “el alcalde Pete”, las ciudades y los estados ahora pueden solicitar ayuda federal para rectificar el daño causado por las carreteras que se construyeron principalmente en zonas de bajos ingresos; se otorgarán 195 millones de dólares en subvenciones competitivas, de los cuales 50 millones se destinarán a las comunidades para realizar estudios de planificación. Los proyectos podrían incluir líneas de tránsito rápido de autobuses para vincular las zonas desfavorecidas con los trabajos; carriles para bicicletas y senderos para peatones para permitir cruces seguros sobre las carreteras; reutilización de antiguas líneas ferroviarias, y eliminación parcial de carreteras.

Para determinar su impacto, estos nuevos programas deben procurar evaluarse utilizando métodos cualitativos y cuantitativos y, al solicitar subvenciones, las comunidades, en la manera que sea posible, deben basar sus planes en evaluaciones de impacto. Sin embargo, las discusiones sobre los méritos de la política están fuertemente entrelazadas con conversaciones más críticas sobre nociones relativas de la justicia.

Y Pete Buttigieg lo sabe. En sus memorias, Shortest Way Home, “el alcalde Pete” ilustra cómo sus opiniones sobre la desigualdad racial han sido informadas por la famosa noción del “velo de ignorancia” de John Rawls. 

En su libro Teoría de la justicia, Rawls plantea un ejercicio hipotético donde nos pide que pensemos en un relato ficticio de lo que significa la justicia mirando a la sociedad antes de que exista, a lo que Rawls llama “la posición original”. Bajo “la posición original”, las decisiones sobre la asignación de recursos deben tomarse asumiendo que nadie conoce su estatus social, su fortuna en la distribución de los bienes o sus habilidades naturales en la sociedad.

De esta manera, los principios de la justicia se eligen detrás de “un velo de ignorancia”. Por lo tanto, Rawls argumenta, en cualquier sociedad diseñada sobre esta base, la política se bosquejaría para beneficiar a los menos aventajados, y los principios de equidad serían la piedra angular, la prioridad impulsora, de cualquier política. Al leer a Rawls, Pete escribe en sus memorias: “fue una forma convincente de pensar sobre la equidad, y no fue difícil conectarla con los debates sobre la desigualdad racial y de ingresos en nuestra política”.

La iniciativa de infraestructura bipartidista de Biden y el histórico acuerdo de transporte para fomentar la equidad racial en las ciudades de Estados Unidos incluidas en él representan un paso importante para remediar las injusticias raciales de la Ley de Carreteras de Ayuda Federal de 1956, y para ayudar a abordar la desigualdad racial a medida que esta se reproduce a lo largo y ancho de las ciudades de Estados Unidos. 

Con las elecciones del 2024 de Estados Unidos avecinándose, y con 64% de los votantes demócratas expresando sus preferencias por un candidato presidencial que no sea Biden, quizás es el momento adecuado para que el presidente, envejecido y predispuesto a cometer errores en público, se baje de la plataforma presidencial. 

Tal vez, entonces, también es la coyuntura perfecta para que un exalcalde, de un pueblo de Indiana, con una visión rawlsiana de la justicia racial, se trepe al escenario y enfrente los reflectores.

 

* Jonathan Grabinsky (@Jgrabinsky) es consultor en temas de gobierno. Cuenta con una licenciatura y maestría en Políticas Públicas por la Universidad de Chicago.