blogeditor · 18 de junio de 2021
El invento de la aspirina se llama progreso. El de la libertad, subversión.
Jaume Perich (traductor, dibujante y humorista).
¿Qué es el PES? ¿A quién le importa el PES? Un partido minúsculo, con una agenda más que conservadora, que prácticamente no obtuvo ningún movimiento ni preferencia (curioso usar la palabra “preferencia” para hablar de un conjunto de personas a las que justamente eso, las preferencias, le hacen tanto ruido) en las pasadas elecciones y que se encuentra destinado al inmenso cementerio de los partidos políticos que jamás la armaron de nada en el país no merece ni la anécdota. Pero he aquí que desde hace unos cuantos días ese movimiento, ese partido extrañísimo que dice abanderar las causas de la vida y la familia (heteropatriarcales) se convirtió en la nota involuntaria por las causas que ya todos conocemos. Caray, dejar de pagar a un empleado genera odios y si el odio viene acompañado de las claves para manejar las cuentas de redes del partido político que te ha quedado a deber, digamos que será fácil que las cosas se salgan de control. Qué mala idea tuvieron quienes sea que integren la dirigencia del PES al no pagarle a su community manager, pero qué buenas ideas tiene ese muchache para hacerle la vida llevadera a los usuarios de esa red mayormente odiadora y peleonera que es Twitter.
Desde el logotipo del Encuentro Social, que antes de la irrupción del CM enfurecido lucía el consabido y conservadorsísimo color violeta oscuro —como el que usan en las togas los obispos— mutado de repente en colorida bandera del arcoíris, hasta haber incluido entre los tuits la frase “Estamos perdidas”, todo en la cuenta oficial del partido se volvió una auténtica cascada de diversión a partir de que el exempleado se dio cuenta que una vez más no le habían depositado: “Amor es amor. #Sinaloa #BajaCalifornia”, “Por las buenas soy buena, por las malas lo dudo”, “Aiñ, mi piernita”, hasta el meme de un espontáneo (“Es de mi agrado informarles que el PES fue abortado”) la de ayer fue una buena tarde para llorar de la risa a costillas de ese partido, furibundo opositor de que cada ciudadano haga de su vida un papalote.
El festival del humor concluyó cuando la dirigencia microscópica del partido microscópico retomó el control de su maltrecho Twitter. Jamás sabremos qué caras hicieron ni cuántas veces se persignaron los encargados de insuflar ideología al partido mientras miraban el desfile de diversidad en que se transformó su cuenta, pero bastó el tiempo que eso duró para pasar una sabrosa tarde de sonrisas y de recordar que a este país le urge una reforma electoral que acote el número de partidos que pueden participar en un proceso electoral: salen carísimos y después no son capaces de pagar ni a los empleados que les terminan dinamitando las redes y el discurso público.
Tal como lo mencionó un usuario luego de corroborar que el PES había vuelto a ser el medieval PES de siempre (“Todo parece indicar que regresarán a su programación retrógrada habitual”), la cuenta oficial del partido tiene hoy más vida que el partido, pero ya anda por ahí la “Cuenta que te avisa si ya le pagaron al CM del PES (@PESmierda)” que hasta el momento tiene menos seguidores pero, indiscutiblemente, más creatividad.