Redacción Animal Político · 23 de abril de 2024
“A mí… el día de ayer me emocionó. Me puse a pensar… cómo nos ven… yo las veo valientes, sanando, en la creación de una comunidad muy fuerte, y eso me emociona”. Esta expresión llena de esperanza es de una de las decenas de personas trans que participó en el Primer Encuentro Internacional por los derechos de las personas trans efectuado en Asunción, Paraguay, los días 13 y 14 de marzo de 2024.
Se trató de un espacio muy necesario, esperado, resiliente y sumamente fructífero, que permitió una generosa entrega de experiencias de lucha, rescatar y honrar la memoria de activistas que contribuyeron con enorme esfuerzo a la vigencia de los derechos humanos de las personas trans, así como evaluar el contexto actual y trazar caminos para continuar la incidencia que permita seguir avanzando en la consolidación de sus derechos.
El encuentro, primero en su modalidad, fue organizado por la Mesa Nacional Trans de Paraguay, Amnistía Internacional Paraguay (AIPY), la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY) y contó además con el apoyo de las secciones de Amnistía Internacional de Argentina, España, Perú y México.

Fue un acto trascendental. El eco del diálogo entre pares aún resuena y lo hará durante mucho tiempo. El encuentro permitió poner sobre la mesa temas como las interseccionalidades de la población trans; la necesidad de su visibilidad política, social y comunitaria; las garantías que anhelan para disfrutar sus derechos, así como sus reclamos y oportunidades de fortalecimiento de sus organizaciones.
También se abordó ampliamente el desafío de avanzar en la exigibilidad de derechos en un contexto de discursos autoritarios y de amenazas, como la creciente ola de discursos de odio que se han sucedido en Argentina y que representan una amenaza para la consolidación de los derechos de las personas LGBTIQ+.
La Mesa Nacional Trans de Paraguay estuvo representada por Yren Rotela; de México asistió Amaranta Gómez; de Perú, Carol Ríos; Argentina, Alba Rueda; España, Jimena González; por Amnistía Internacional Paraguay Rosalía Vega, y por la CODEHUPY, Dante Leguizamón.
A lo largo de las sesiones se coincidió en la importancia de seguir procesos, de tener acompañamiento y de que las organizaciones de la comunidad trans trabajen de manera articulada entre sí y con organizaciones defensoras de derechos humanos, así como en cambiar el pesimismo por el optimismo de trabajar para que las cosas sucedan.
Los trabajos se llevaron a cabo con mucho entusiasmo y alegría de las más de 50 personas trans que representaron los principales puntos geográficos de Paraguay, desde Asunción, la capital, hasta ciudades del Departamento Central; de la frontera seca con Brasil; Ciudad del Este, ubicada en la triple frontera de Paraguay, Brasil y Argentina, así como de Encarnación, al sur, entre otras.

Jimena González, segunda persona trans electa como diputada en la Comunidad de Madrid, destacó: “los que nos odian sí están organizados y nosotras tenemos que ser capaces de organizarnos igual de bien y poder compartir nuestras estrategias. En España estamos intentando resistir”.
Las representantes de la Mesa Nacional Trans de Paraguay hablaron de experiencias muy valiosas en el contexto local. Yren Rotela, refirió la iniciativa Casa Diversa, que brinda espacio seguro a las mujeres adultas y jóvenes invisibilizadas; de la escuela no formal Transformando, que ofrece a las personas trans la posibilidad de aprender oficios y a leer y escribir. También dio cuenta de la complejidad que implica administrar el albergue transitorio para adolescentes, que acoge a personas en situación de calle.
Las integrantes de la Mesa Nacional Trans ofrecieron testimonios fundamentales del movimiento. Recordaron lo doloroso que fue documentar los casos para el libro Olvidadas hasta en la muerte, que incluye casos dolorosos de homicidios por odio; vivencias de exclusión, como la prohibición de entrar a la iglesia para efectuar el velorio de una persona trans asesinada, o casos en los que se tuvo que vestir como hombres a las mujeres trans para poder sepultarlas.
Relataron las atroces violaciones a los derechos humanos de las personas trans cometidas durante el régimen militar de Alfredo Stroessner que duró 35 años, de 1954-1989, caracterizadas por detenciones ilegales, torturas y asesinatos, lo que las obligaba a vivir en la clandestinidad.
Otro de los temas abordados fue la exclusión cultural contra las personas trans que hablan el idioma guaraní. Durante el régimen militar de Stroessner se seguía violentando a las personas que se expresaban en ese idioma de tal forma que una persona pobre que hablaba ese idioma y era trans vivía un doble estigma. Aún ahora existen resabios de esa exclusión y discriminación.
Cada participante desgranó diferentes temas. Alejandra Grange, activista trans de Paraguay, se refirió al derecho de las personas trans a expresarse: “todas queremos hablar y necesitamos espacios para hablar”, dijo. Pero reconoció que siempre queda pendiente generar esos espacios para tratar temas de manera libre y que permitan sanar cuestiones históricas.
En ese sentido, manifestó una inquietud preocupante: “las (personas) trans no son consideradas como personas, las personas cis género no nos ven y el mayor logro es nuestra Mesa Nacional Trans”. Sin embargo, se manifestó esperanzada y dijo: “nosotras ponemos la semilla, pero vendrán otras que la harán florecer. Lo importante es que hoy hablamos (…) por eso (este espacio) es importante”, reconoció.
A su vez, las representantes de México, Perú, Argentina y España se refirieron a los hitos movilizadores y de aprendizaje que tuvieron amplia repercusión en diversos procesos de organización e incidencia en cada país.
La representante mexicana Amaranta Gómez hizo una interesantísima reflexión sobre la categoría trans. Refirió que las identidades trans son preexistentes al proceso colonial, que hay precedentes de resistencia cultural colonial y que las corporalidades e identidades más allá de la categoría trans ya tenían nombre propio.
Hizo un llamado a reconocer la herencia étnica y animó a mirar al futuro desde el reconocimiento de los inicios. Invitó a contar con una visión interseccional descriptiva y una visión de interseccionalidad colaborativa, así como a reforzar el diálogo en diversos espacios sociales.
Refirió la importancia de hacer alianzas: “…tenemos que hablar de nuestras necesidades y escuchar necesidades. Es un reto enorme y una tarea que debemos hacer pensando a 25 años”.
Carol Ríos de Perú expresó su confianza en que el movimiento trans llegue a diferentes espacios. Destacó la necesidad de rescatar y honrar la memoria de las mujeres trans que fueron víctimas del terrorismo de Estado en su país. Somos sus compañeras quienes las recordamos, porque el Estado no las recuerda, advirtió.
Sobre el apoyo mutuo en la comunidad trans destacó: debemos abrazarnos “porque es lo más poderoso que tenemos. Démonos ese amor que no nos dieron nuestras familias, démonos ese amor que necesitamos, ese amor que nos hace falta” dijo a manera de exhorto.

Por Argentina, Alba Rueda se refirió a la Ley de Identidad de Género aprobada en su país en mayo de 2012, que fue resultado de un intenso trabajo colectivo de las personas trans. Precisó que “la discriminación nos marca a todas, no somos un documento, somos personas que tenemos derecho a la identidad de género desde siempre, ese fue el resultado de nuestra comunidad trans”. Los logros, dijo, hay que decirlos en voz alta y llevarlos a la agenda política.
Destacó la importancia de evaluar siempre el contexto que, dijo, por lo regular nunca resulta del todo favorable; aunque, advirtió, pueden aparecer ventanas de oportunidad y, a manera de ejemplo refirió que es ahí donde podemos ingresar un proyecto de ley que ya teníamos redactado. Habló también de la importancia de escuchar todas las voces, porque en la particularidad esta la diferencia, hay que preparar propuestas regionales para poder incidir a nivel nacional, destacó.
A su vez, Jimena González, de España, refirió que a partir de 2012 se han publicado en las comunidades autónomas una serie de leyes favorables para las personas trans, por las cuales la seguridad social se hace cargo de los tratamientos hormonales y cambios genitales de ser necesario.
Tiempo fue lo que faltó para abordar muchos temas más, como los derechos de las personas trans que ejercieron o ejercen el trabajo sexual; incentivar el cupo laboral trans; impulsar protocolos para la inclusión de personas trans en espacios de trabajo que las protejan en su actividad diaria, así como incentivos fiscales a empresas que contratan a personas trans.
Igualmente faltó hablar con mayor amplitud de la experiencia de las personas trans que viven con alguna discapacidad, de las personas adultas mayores o que viven con VIH. Son temas desafiantes en los que se requiere la visión de quienes están en esa situación bajo el criterio de que nadie quede atrás, se comentó.
El encuentro permitió reflexionar sobre lo que se ha logrado y lo que falta por hacer. Para las personas asistentes quedó clara la necesidad de tender puentes, de trabajar con una visión interseccional, de hacer alianzas, de escuchar todas las voces, de buscar la unidad de los diferentes movimientos sociales y de hacer más trabajo de incidencia en la OEA y la ONU. La Mesa Nacional Trans fue un espacio propicio para conectar ideas, para reflexionar, pero sobre todo para sumar.
Por eso, cierro el presente texto con lo dicho por otra de las participantes que refleja muy bien el impulso que regirá las acciones cotidianas por la consolidación de los derechos de las personas trans: “… somos capaces, y (…) tenemos que aprender a deconstruirnos. Yo creo que ya (…) solo tenemos tiempo para amar, amarnos, amar nuestra resistencia, amar nuestra lucha y entender que tenemos que estar organizadas, tenemos que aprender a rendir cuentas con transparencia porque así nos van a dar los recursos y tenemos que aprender a hacer un buen trabajo (…) es el compromiso de todas…”.
* Yren Rotela Ramírez, (@yrenrotela) es defensora de los derechos humanos, coordinadora del Proyecto “Rectificación de nombres de las personas trans: Un paso hacia el reconocimiento de los derechos humanos de las personas trans en Paraguay”, de Amnistía Internacional Paraguay (@aiparaguay). Fundadora del Primer Centro Comunitario Casa Diversa/Casa Trans con un Programa de Albergue @casadiversapy.